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27 febrero, 2018

La gestión de las emociones a través del cuerpo

"El cuerpo es sabio". Es una frase que hemos escuchado muchas veces pero no siempre somos conscientes de toda la información, posibilidades y alertas que el cuerpo nos da.

Dejando a un lado la consideración de la belleza que cada uno le otorga a su cuerpo, es importante saber que el cuerpo nos puede ayudar: en nuestro bienestar (si lo cuidamos y evitamos enfermar), en la toma de decisiones o en la gestión emocional.  

Como gestionar emociones a través del cuerpo

Foto de bady qb en Unsplash

Ya la corriente de inteligencia emocional Alba Emoting, que fue desarrollada por Susana Bloch y Guy Santibáñez en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, demostró que toda persona puede conectarse físicamente con sus emociones básicas a través de unas formas de respirar determinadas, acompañadas de unas posturas corporales y los gestos faciales correspondientes.  Y de esta forma, cualquier persona puede expresar, reconocer y modular creativamente sus propias emociones, puede reconocerlas mejor en los demás y puede transmitirlas a terceros sin ambigüedad, como explica Carme Tena, especialista en Alba Emoting en España.

Entonces, dada la demostrada relación del cuerpo con la gestión emocional, vamos a ver algunas formas de actuar sobre el cuerpo para mejorar el manejo de nuestras emociones, lo que facilitará la relación con los demás y nos desbordaremos mucho menos.

 

5 técnicas corporales de gestión emocional:

  1. La respiración abdominal. Te será más fácil practicarla poniendo las manos en el abdomen. Puedes comenzar realizando al menos 3 respiraciones profundas y lentas todos los días. Pero lo importante es mantenerte concentrado en la respiración y pensar que con cada exhalación salen las tensiones, nervios y todo lo "malo" que nos ronda. Podemos practicarla, por ejemplo:
  • Llena tus pulmones como si fuera una botella. Comienza llenando el abdomen y luego la parte alta de los pulmones. Y para sacar el aire, primero el de la parte alta de los pulmones y luego el aire del abdomen.
  • Llena tus pulmones comenzando por la parte alta de los mismos y luego, la parte abdominal. Y para sacar el aire, al revés, primero la parte abdominal y después, la parte alta.
  1. Relajación. Dentro de las diferentes posibilidades que tenemos a nuestro alcance para relajarnos, aunque, a veces, nos cuesta por el ritmo frenético que llevamos, podemos optar por dedicarnos un momento, ponernos en una postura cómoda y cerrar los ojos y respirar profundamente dejándonos llevar. Puedes ayudarte con:
  • Un ambiente tranquilo y sin interrupciones.
  • Escuchar música.
  • Darte un masaje relajante.

Todo esto está relacionado con el control mental, que nos permite disfrutar cada momento, como ya planteaba Horacio con su "Carpe Diem", y nos lleva a vivir con mayor plenitud en el aquí y ahora. Es una práctica para aprovechar mejor los recursos y capacidades de nuestro cerebro. Nos prepara para ser más efectivos, más creativos, tomar mejores decisiones, desarrollar nuestra inteligencia, etc.

Como dice Rafael Santandreu, podemos aprender el control mental como filosofía de vida. Para ello, la psicología cognitiva nos enseña las claves para controlar cualquier situación cotidiana con unas emociones más suaves y constructivas en todos los ámbitos.

Según él, los tres pilares emocionales para el control mental son:

  • Centrarnos en el interior. Mirar dentro de nosotros: nuestros pensamientos, ¿qué necesitamos?, ¿qué tenemos?, ¿qué nos falta?, ¿qué estoy haciendo mal?
  • Caminar ligero. Trabajar el desapego, tener claro qué es lo que necesitamos de verdad.
  • Apreciar lo que te rodea. Valorar todo lo que sí tenemos.

La respiración y la relajación son la base de la meditación y el mindfulness, que son técnicas muy valiosas de gestión emocional.

  1. Aromaterapia. Esta técnica consiste en utilizar aceites de hierbas y otras plantas aromáticas que aplicadas en el cuerpo o en el ambiente logran la relajación o el alivio de un dolor o trastorno. Además, está demostrada la capacidad de los olores para llevarnos a recuerdos tanto agradables como desagradables, como por ejemplo, al pasar por una panadería, con ese aroma a pan recién hecho que nos lleva a la infancia o tener una sensación de vuelta al hogar.
  2. Abrazoterapia.Se ha realizado un estudio por investigadores de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, Pensilvania (EEUU), y han demostrado que los abrazos mejoran la salud mental de quien los practica y que además, nos protegen de las infecciones.

Cuatro abrazos al día son necesarios para sobrevivir, ocho para mantenerse y doce para crecer como personas.

El acto de abrazar consolida los valores de la fraternidad y el compañerismo. Los abrazos influyen en el modo en el que nuestro cuerpo produce hormonas, y por lo tanto, dejan una huella en nuestra manera de pensar y de percibir las cosas, aunque sea solo por unos segundos o minutos.No todos los abrazos son iguales, ni tienen el mismo significado y funcionalidad.

  1. Hacer ejercicio. Practicar yoga, taichi, salir a correr… Además de ser algo absolutamente saludable realizándolo con moderación, si además lo hacemos al aire libre y en el campo nos va a facilitar tener más oxígeno. Nuestro cerebro y nuestro cuerpo nos lo agradecerán, pero sobre todo a nivel emocional volveremos mucho más contentos después de hacer ejercicio gracias a las endorfinas generadas.

Después de conocer estas técnicas, ¿qué vas a hacer para que tu cuerpo te ayude en la gestión de tus emociones? Te dejo un vídeo que puede complementar lo que te he compartido sobre cómo mejorar tu estado emocional a través de tu cuerpo.

Y recuerda: Mira a tu cuerpo para gestionar tus emociones y sigue aprendiendo en el camino del crecimiento.

O como solemos decir..."Mens sana in corpore sano"

 

Raquel Bonsfills

19 febrero, 2018
Comentarios desactivados en Claves para desarrollar la Humildad

Querido compañero,

¿Vives con humildad? ¿Quieres desarrollar la humildad?

 

En mi anterior artículo te hablaba de los beneficios de vivir la vida con humildad y del poder de la humildad, en esta ocasión quisiera invitarte a desarrollar la humildad y para ello te voy a aportar algunas claves.

Ya Confuncio nos decía que “la humildad es el sólido fundamento de todas las virtudes”. Y para ser más virtuosos, hemos de aprender a desarrollar nuestra humildad.

¿Cómo mostramos la humildad? Te dejo algunas formas que ayudan a cultivar nuestra humildad:

  • Decir “lo siento”. Reconocer que no somos perfectos y que podemos equivocarnos.
  • Decir “no sé”. Reconocer que no sabemos todo y mostrar interés por querer aprender.

Mostrar una actitud de mejora y buscar la excelencia son buenas bases para desarrollar la humildad.

  • No compararse, reconocer nuestros defectos y no obsesionarse con la imagen pública o lo que dicen de uno. Alfredo Hoffman dice “cuanto menos nos aceptamos, más necesitamos la aceptación de los demás”. Es importante aprender a ser tú mismo y aceptarte como eres, el compararte con los demás te lleva a que siempre encuentres a alguien mejor o peor en cualquier aspecto de tu vida. Te comparto un vídeo donde podrás ver el efecto de la comparación. Siempre vemos en los demás algo que no tenemos: https://www.facebook.com/soyamante/videos/1560476810740536/ Recuerda: Abre los ojos, descubre tu belleza porque para poder Amar a alguien es necesario que antes te Ames a ti mismo.
  • Decir “gracias”. El valor de ser agradecido implica que tienes en cuenta el entorno y las personas que te rodean y que se lo haces saber al otro. Decir gracias conlleva el apreciar lo que los demás hacen por ti y generar con ellos un compromiso de confianza. Lo bueno que nos sucede es motivo de reconocimiento, de alegría y de bienestar por lo que hemos de dar las gracias por ello. Además, el agradecimiento mejora y fortalece las relaciones.
  • Saber escuchar y no juzgar. Es necesario para mantener una comunicación eficaz. Escuchar es un proceso genuino que muestra verdadero y sincero interés por el otro y una prueba de respeto. Saber escuchar implica pararnos, prestar atención y vaciarnos de nuestras creencias, etiquetas o juicios sobre lo que el emisor nos esté transmitiendo o contando. Además, es importante para mejorar nuestra humilldad el practicar la escucha con nosotros mismos.
  • Respetar la diferencia. Aceptar la diferencia de raza, cultura, opinión, religión, género, edad, capacidades… lleva a valorar, apreciar, a alabar las virtudes de los otros, a poder aprender de los demás, a ser tolerantes y respetuosos y a evitar prejuicios.
  • No imponer. Es necesario para poder desarrollar la humildad el no exigir cumplimiento o aceptación de algo a alquien o el no infundir temor. Razonar implica no imponer, sino proponer y construir.
  • Aprender de los errores y asunción de los mismos. Aprender de nuestros errores nos lleva a la responsabilidad de nuestros actos. Cometer errores forma parte de la naturaleza humana, aceptarlos te lleva a desarrollarte como persona y a forjar tu humildad, el no aceptarlos te lleva a la culpabilización, al arrepentimiento y a la irresponsabilidad.
  • Estar al servicio de los demás y ser generoso. Ya te he compartido en numerosas ocasiones que el primer principio de un ser humano es Amar y ser Amado. El amor es más que un sentimiento, cuando amamos a los demás, deseamos ayudarlos. Es necesario para desarrollar la humildad el prestar servicio a los demás  con generosidad y el ayudarlos, sin tener en cuenta la edad o la posición social o económica.
  • Vivir el presente. Es fácil perdernos entre el futuro o el pasado, cuando lo único que existe es el presente. El vivir el momento presente te ayuda a aprender a disfrutar del aquí y del ahora y el reconocer, en ese momento, donde estás y lo que has conseguido con humildad.
  • Hacer lo mejor que uno puede y sabe. El esfuerzo por realizar en cada momento lo que mejor sabemos o podemos hacer va a incrementar nuestra humildad, autoconfianza, autorrealización, nuestra mejora continua y el saber conocer nuestros límites.

Recuerda:

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para desarrollar tu humildad? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

12 febrero, 2018
Comentarios desactivados en Gestión de emociones

¿Son todas las emociones positivas?

Hay días que nuestras emociones están como en una montaña rusa. Tan pronto estamos contentos, como tristes o enfadados. Y si bien las emociones son instantáneas en función de las situaciones que vivimos, lo importante es mantener el equilibrio para que nos permitan responder en lugar de reaccionar.

Gestión de Las emociones
Foto de Milada Vigerova de Unsplash

Todo ser humano posee 4 partes a cuidar y desarrollar a lo largo de la vida:

  1. La parte física. Nuestro cuerpo. Es nuestro medio para vivir y cuidarlo será clave para que nos permita hacer todo lo que deseamos. Por ello, es importante comer bien, hacer ejercicio... como ya te compartí en el artículo en el que te daba 20 claves para tu bienestar.
  2. La parte mental. No solo desde el desarrollo intelectual sino también desde la comprensión de las diferentes formas de entender el mundo, o lo que llamamos en PNL (Programación neurolingüística) ampliar nuestro mapa mental, enriqueciéndonos con las diferencias.
  3. La parte energética. Espiritual o de transcendencia, como cada uno lo quiera llamar. Se trata de plantearse el sentido de la vida, creer o buscar la forma en la que justificar que lo que hago hoy tiene repercusión para mañana. Y para cuidarlo, profundizar en la conciencia plena. Una técnica que ayuda es el mindfulness, como lo explica Mario Alonso Puig.
  4. La parte emocional. La vida, con sus idas y venidas, no nos deja indiferentes. Sentimos.

Sin embargo, hay veces que lo que sentimos no nos gusta, no son emociones satisfactorias o están asociadas al dolor.

Yo creo que el ser humano es la máquina más perfecta que existe. Y dentro de los miles de años de evolución, las emociones no han desaparecido, ni siquiera las que consideramos más desagradables.

Las emociones se sienten porque tienen una función positiva en nosotros. Todas las emociones son necesarias y útiles para nosotros. Se habla de 10 plataformas emocionales básicas, cada una con su finalidad:

  1. Miedo. Nos permite sobrevivir, tener prudencia y poner límites. Nos pone en alerta para detectar el peligro y nos prepara para la huída o el ataque. Y gracias a él podemos romper límites con precaución.
  2. Rabia. Regula la energía para conseguir retos y salvar obstáculos.
  3. Sorpresa. Provoca la sensibilidad. Nos ayuda a pasar de emoción a emoción. Nos para.
  4. Culpa. Nos permite entender el error como oportunidad. Nos lleva a reparar y aprender del error. Favorece la resiliencia y asumir la responsabilidad.
  5. Tristeza. Resetea el cerebro. Cuida de nosotros. Es la emoción que nos facilita recogernos para recuperarnos y volver a empezar.
  6. Asco. Nos sirve para rechazar lo nocivo, para no envenenarnos, para que no se nos pegue aquello que no deseamos para nosotros.
  7. Curiosidad ante lo nuevo. Nos invita a descubrir. Es la llave para querer saber y aprender.
  8. Admiración. Nos lleva a poner en valor, a apreciar, a diferenciar lo normal de lo extraordinario. Amamos lo que admiramos.
  9. Seguridad. Nos sirve para afrontar las situaciones con cierta confianza, para arriesgarnos, aprender y crecer mejor. También nos permite dar nuevas oportunidades.
  10. Alegría. Nos hace disfrutar, del momento, de los logros... y sentir que la vida merece la pena.

Una vez que somos capaces de reconocer las emociones que sentimos, hemos de aprender a descubrir dónde las sentimos, detectando sus señales en nuestro cuerpo, e identificando en qué grado de intensidad las sentimos. Así podremos darles las gracias por avisarnos y ayudarnos a cuidar de nosotros mismos.

El reto de la gestión emocional es expresar las emociones en la forma adecuada, en el momento oportuno, porque somos seres sociales y necesitamos poder convivir de una forma más armónica. Por eso, además, hemos de trabajar y entrenarnos en el afecto, con una educación orientada al amor incondicional, como dice Mar Romera en su libro "La familia, la primera escuela de las emociones".

Ahora que conoces la utilidad de las emociones, puede que cuando las sientas las aprecies más. ¿Qué sientes? ¿Cómo estás hoy?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Cuando comienza el año lo empezamos con espíritu renovado, con nuevas ilusiones y propósitos. Volvemos al trabajo tras unos días diferentes y lo afrontamos con más ganas o con perspectivas de cambio. Nos apoyamos en los pensamientos de ¿qué queremos para nuestra vida? ¿Es esto?

Y es entonces cuando nos damos cuenta de la realidad del presente, de que tenemos muchas cosas por hacer y a veces, al verlas todas juntas, nos abrumamos. Nos ponemos a todo por esa fuerza que traemos pero a veces, entramos en caos. ¿Y qué podemos hacer para mantener la fuerza en este comienzo del año?

Coger el ritmo al año nuevo

Foto de Brooke Lark en Unsplash

Coger el ritmo. Con tanto por hacer es fácil que nos cansemos pronto. Hemos de coger de nuevo el ritmo. Es como comenzar a correr. Hemos de ir poco a poco. No podremos hacer una maratón el primer día que salimos a correr, ni siquiera tras haberlo dejado de hacer durante un mes. Para ayudarnos a coger el ritmo, podemos utilizar el método Kaizen japonés:

Acordarse de que no estamos solos. Aunque a veces nos sintamos solos, siempre tenemos un vecino amable que nos pasa un cable cuando se nos va la luz. O una persona que nos ofrece una magdalena recién hecha tras una discusión para apaciguar los ánimos y devolvernos la sonrisa.

Trabajar en equipo. Cuando hay mucho que abordar, y no llegamos solos, siempre podemos contar con los demás. La solidaridad y el "hoy por ti y mañana por mí", hace que al final lleguemos a todo juntos y más reforzados como equipo. Eso sí, hay que cuidar el equilibrio entre dar y recibir para no desgastarnos y percibir que la situación es abusiva.

El caos requiere organización. Cuando tenemos muchos frentes abiertos hay que priorizar. Organizar a las personas que nos pueden ayudar en diferentes partes del trabajo, y concretar los esfuerzos a realizar. El elefante que sentimos que se nos viene encima solo nos lo podemos comer a cachitos. Así que, ¡a diferenciar y abordar los trocitos!

Para ello podemos acogernos a diferentes metodologías como las utilizadas en el ámbito industrial, contable o informático. Por ejemplo:

LIFO - FIFO

Imagen de Manteinfo

  • FIFO: "Primero en entrar, primero en salir". Guarda analogía con las personas que esperan en una cola y van siendo atendidas en el orden en que llegaron. También se le denomina «primero en llegar, primero en ser atendido» (del inglés first come, first served o FCFS).
  • LIFO: “Último en entrar, primero en salir”. Guarda analogía con una pila de platos, en la que los platos van poniéndose uno sobre el otro, y si se quiere sacar uno, se saca primero el último que se ha puesto.

Además yo añado algunas que me parecen oportunas por mi experiencia:

  • Primero lo más fácil. Cuando nos está costando ponernos al día, cuando tenemos que coger de nuevo el ritmo, empieza por lo más fácil o más llevadero. Conseguirlo te irá animando e invitando a hacer lo siguiente. "¡A por otra cosa!"
  • Primero las piedras más grandes. Resolver el problema principal, el más pesado, primero. O al menos arrancarlo. Eso nos permite meter otros asuntos en los tiempos que necesitemos para desconectar o en los momentos en los que nuestro cerebro necesita parar porque la atención plena dura un tiempo. O incluso en cocina, cuando pones un guiso o un asado que lleva más tiempo, eso es lo primero que preparas. Después, mientras se hace, vas preparando otras recetas o haciendo otras tareas, como se explica en la historia del frasco y las piedras. Te dejo este vídeo para que veas cómo funciona:

Y sobre todo, recuerda que has de seguir cuidando de ti porque no podrás conseguir tantas cosas como deseas si enfermas o si te olvidas de ti.

Lograr requiere acción. Soñar es solo el principio.

¿Qué vas a comenzar a hacer para adaptarte al ritmo que te permita lograr tus propósitos de este año?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

 

Cada final de año es especial.

Unos van con prisas por cerrar proyectos o entregar trabajos. Otros quieren salir rápido para ir a reunirse con su familia. Otros deciden tener un tiempo consigo mismos. Otros eligen dar. Otros desean recibir...

Feliz Navidad 2017 2miradas

Para nosotras la Navidad es un tiempo de ilusión, de felicidad, de alegría, de reunión, de amor, de paz, de celebración,… Y lo más bonito es comprobar que a lo largo del año no se pierden todas estas sensaciones. Y cuando llega Navidad es cuando se renuevan y fortalecen.

Por eso, nuestro deseo para todos vosotros, para ti que lo estás leyendo, es que puedas mantener la ilusión por lo que quieras lograr, caminar día a día con alegría, apoyándote en quien lo necesites porque no estás solo, y que puedas vivir en paz contigo y con los que te rodean, aprovechando todo lo bueno, aprendiendo de todos los retos, para al final celebrar los éxitos logrados y sentirte feliz por todo lo que has hecho durante el año. Te lo mereces.

¡Que tengas una feliz Navidad y un próspero año nuevo!

Y en 2018 te seguiremos acompañando con pasión en tus formaciones, en tu desarrollo personal y profesional, o facilitando el camino del crecimiento de tus equipos.

Equipo 2miradas

4 diciembre, 2017

Las prisas nos son buenas, como dice Fito en su canción "Soldadito marinero" o como decía Fernando VII, según lo cuenta Benito Pérez Galdós "vísteme despacio que tengo prisa".

El mundo gira muy deprisa, parece que llegamos tarde a los cambios que hacen falta en las empresas y que las personas tratamos de subirnos al carro del futuro, pero vamos siempre un paso por detrás. Y ¿por qué tenemos esa sensación de "no llego" o me siento presionado a actuar? Porque cada uno necesita un tiempo para adaptarse, para afrontar los cambios o para decidir qué prefiere.


Photo by Georgia de Lotz on Unsplash

Existe en psicología lo que se denomina la técnica del banco de niebla. Es una  técnica que se utiliza para parar y no reaccionar de manera impulsiva ante una situación desagradable, una crítica o un enfrentamiento. Es como si meternos en esa nube, nos ayuda a darnos un tiempo para tomar conciencia de nuestras emociones, para centrarnos y preparar una respuesta más adecuada. Este tiempo puede ser diferente para cada persona.

Además, en el caso de afrontar situaciones nuevas, no siempre nos sentimos tan fuertes como para gestionar la incertidumbre y nos sentimos vulnerables. Tener un tiempo para prepararnos, para capacitarnos, formarnos, tratar de conocer lo hasta el momento desconocido, indagar, respirar, tomar distancia y perspectiva, puede ser un gran aliado para ganar confianza ante lo que nos venga.

¿Cómo podemos darnos tiempo?

Primero de todo habría que decir que sí, que podemos darnos tiempo. Algunas personas piensan que hay que dar la respuesta inmediatamente, que no pueden decir, "mañana te lo digo" porque eso bajaría su profesionalidad. Sin embargo, cuando empiezan a practicar el darse tiempo de forma consciente, se dan cuenta que la respuesta es mucho más eficiente porque le ha permitido valorar cuestiones que seguramente con las prisas no hubiera podido.

Una de las claves para darnos tiempo es programarlo. Podemos incluir dentro de nuestra jornada laboral un tiempo para leer, para reflexionar, para pensar, para nosotros mismos. Así surgirán seguramente ideas más valiosas.

Prever el tiempo que las personas necesitan. Si hay que realizar un cambio, es necesario prever el tiempo que llevaría el cambio. No podemos pretender que 200 personas cambien su modus operandi en 3 meses cuando lo vienen haciendo de forma diferente 20 años. Habrá que dar a conocer lo que se va a cambiar, probarlo, ir cogiendo confianza, detectar las dificultades, seguir avanzando, hacerlo cada vez mejor con la práctica y así hasta coger el nuevo hábito. A mayor cambio, mayor tiempo para desaprender y volver a aprender lo nuevo.

Cada persona es diferente. Igual que cada persona aprende a distinto ritmo, también actúa más o menos pausadamente, necesita más tiempo para pensar en las posibles consecuencias hasta tomar una decisión más acertada según su criterio. Dejar que las personas se tomen el tiempo que necesiten dará mejores resultados. Conócete y conoce a tu equipo.

Excusarse para salir de la situación. Pedir un momento para ir al aseo, salir de la sala en la que estemos, nos permite tomar distancia respecto a la situación de conflicto. Salir a que nos dé el aire es importante para actuar de forma más sosegada, soltar la energía negativa y volver con una nueva mucho más clarificadora, que nos ayudará a comunicarnos más asertivamente con lo que podremos mantener mejor nuestras relaciones interpersonales.

Darnos tiempo no es perder el tiempo. La ansiedad no es buena compañera de viaje. Todos preferimos la serenidad. El tiempo lo estamos dedicando a cuidar de nosotros.

Con esto no quiero decir que no haya que correr cuando toca, o que no por tomarnos un tiempo vayamos a quedarnos parados. Nos mantenemos actuando sobre aquello que haya que tratar pero desde una nueva situación, con una mirada más comprensiva y compasiva. Porque a veces, hay que bajar el ritmo.

Como dice Jeff Foster en su libro "La senda del reposo", deja de presionar para que te lleguen las respuestas, deja que todo descanse. Permite que por ahora esas respuestas queden sin responder.  Date espacio a ti mismo para respirar y deja que todo esté fuera de control, permítete no ser capaz de mantener todo en su lugar. Permítete no saber cómo, no saber nada. Todo está tan bien cuando te relajas…

¿Cómo vas a darte tu tiempo? ¿Qué vas a hacer para permitírselo a los demás?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

30 octubre, 2017

Últimamente en diferentes congresos, foros y blogs leo muchas veces que hay que hacer cambios disruptivos, especialmente en cuestiones de transformación digital. Y yo me pregunto: ¿es realmente necesario que sean disruptivos?

Un cambio se considera disruptivo cuando rompe bruscamente con la situación anterior.

 

 

Sin embargo, en nuestra vida, normalmente evolucionamos, y salvo acontecimientos trágicos, no cambiamos drásticamente. Entonces, ¿por qué en las empresas queremos cambiar de manera tan radical?

En este punto, he de decir que hacer cambios bruscos  a veces sí es positivo, sobre todo en cuestiones tecnológicas, o en estrategias a seguir.  Por ejemplo, cuando la empresa empieza a entrar en una etapa de declive o llega la obsolescencia de procesos o productos y hay que subirse de nuevo al carro del mercado para volver a ser competitivos. Quizá sea el momento de parar y reflexionar para darse cuenta que hemos de cambiar de camino, y hacer algo distinto nos puede llevar mejor al éxito. Teniendo en cuenta que en este cambio disruptivo es importante aprovechar toda la experiencia, capacidades y sinergias del buen hacer hasta el momento. Lo positivo.

Y además, es necesario que los líderes tengan en cuenta que para las personas, un cambio brusco es mucho más costoso que un cambio paso a paso.

 

 

Para mí, cuando hay un abismo que saltar, porque los objetivos son ambiciosos, porque el cambio ha de ser importante, hay dos factores clave para que el equipo quieran sumarse al cambio:

  1. Foco. No vamos a hacer un salto al vacío sin un motivo, sin un sentido y hay que dárselo.

Las personas necesitamos información para tomar decisiones y también para poder gestionar nuestra propia incertidumbre ante los cambios. A mayor información menos sensación de riesgo asumimos, ofreciendo una sensación de mayor seguridad ante el cambio. Aunque también dependerá del tipo de personalidad que tengamos, de lo atrevidos, comedidos, intuitivos… que seamos.

Para enfocar a las personas en la organización hacia el cambio, habrá que indicar:

  • Qué se va a lograr, cuál es el objetivo y beneficios.
  • Qué camino ha sido el elegido para llegar a lograrlo.
  • Cómo. Un camino en el que no están solas y en el que se les va a apoyar para llegar de la mejor manera posible: con formación, con una comunicación efectiva y oportuna, con una gran atención a las necesidades que puedan surgir y sobre todo, creyendo en ellas y en su capacidad para hacerlo muy bien.
  1. Confianza. ¿Estamos pidiendo un salto de fe?

Como en Indiana Jones y la última cruzada, que era decisivo que saltase al abismo si quería conseguir salvar a su padre:

https://www.youtube.com/watch?v=0aQzG7rQ4VM

José Mª Gasalla y Laila Navarro dicen en su libro "Confianza", que para avanzar hacia los objetivos, es necesario crear confianza y nos proponen el modelo de Gestión por confianza en las organizaciones. Además, destacan que hay una serie de actitudes que crean confianza y de no haberlas, no crean confianza y a veces, pueden llegar a destruirla. Son las siguientes:

  • Decir lo que se espera del otro.
  • Dar ejemplo.
  • Tener humildad.
  • Ser generoso.
  • Ser equitativo.
  • Ofrecerse sin pedir nada a cambio.
  • Renunciar a un beneficio personal a favor de otros.
  • Transmitir seguridad.
  • Crear proximidad con las personas.
  • Dar feedback de los aspectos positivos y de los que precisan ser mejorados.
  • Rechazar la propuesta de hacer algo si no se tienen los conocimientos o habilidades necesarios.
  • Participar de manera activa, dedicada y duradera.
  • Empezar y terminar una reunión en horario establecido.
  • Manifestar verbalmente o por medio de actitudes que los principios son los mismos a lo largo del tiempo.
  • Actuar con empatía.

Una vez que hacemos todo esto para dar confianza, es cuando podemos pedirla. En realidad, no es algo tan descabellado porque actuamos continuamente apostando en la vida, con confianza de que irá bien, por ejemplo, al elegir una profesión, al elegir una pareja, al elegir a los amigos… Después ya se verá si va bien o no y haremos los cambios oportunos, pero ese primer paso, lo damos con la mayor de las confianzas e ilusiones. Nadie va a perjudicarse a sabiendas.

La confianza en uno mismo también será importante para afrontar estas situaciones complejas, cuanto más nos apoyemos en nuestros puntos fuertes, cuando más seguros estemos de nosotros mismos y de nuestras capacidades, cuanto más motivación tengamos por lograr nuestros propios objetivos personales, más fácil nos resultará tirarnos a la piscina con convicción.

Y ahora que sabes esto, ¿qué vas  hacer para afrontar con mayor éxito los cambio en tu organización?   

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

23 octubre, 2017

Querido compañero,

¿Cómo haces tus inversiones? ¿Qué tienes en cuenta al realizar tus inversiones?

 

Ya en mis 2 anteriores artículos te hablé sobre cómo ser más consciente de lo que ganas y los gastos que generas: Conciencia sobre tu economía: la educación financiera y Claves para realizar inversiones. En esta ocasión, me gustaría compartirte 10 trucos a la hora de llevar a cabo tus inversiones.

Si tu saldo es positivo podrás llevar a cabo algunas inversiones, aunque si no lo has hecho antes, sé prudente.  Te sugiero algunas claves que paso a compartirte:

  1. Solo destina a la inversión el excedente de tus ingresos y de tus gastos. Te recomiendo evitar las deudas, en la medida que sea posible. Las deudas deben ser devueltas. A mí, particularmente, no me gusta sentirme adeudada. Sólo lo he hecho si asumiendo poco riesgo puedo multiplicar de forma muy interesante la inversión realizada.
  2. La dificultad inicial es el elegir la estrategia a llevar a cabo. Para ello, te sugiero que tengas algunos conocimientos, leyendo libros y dedicando un tiempo: tiempo para realizar tus inversiones, tiempo para reflexionar y tomar una buena decisión…
  3. ¡Ojo con dónde decides invertir! Desconfía de aquellas inversiones que ofrecen rentabilidades fuera del mercado o desconfía de promesas de muy altas rentabilidades. Normalmente el riesgo y la rentabilidad van unidos, altos rendimientos conllevan asumir riesgos elevados.
  4. Busca asesoramiento profesional, por ejemplo, en el banco donde tengas tus domiciliaciones habituales o elige un intermediario autorizado y registrado en la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores).
  5. Es importante que conozcas o te ayuden a conocer tu perfil inversor: conservador, moderado o arriesgado. Esto se conoce en función de tus objetivos financieros, tu horizonte temporal, tu personalidad y tolerancia al riesgo, así como tus conocimientos financieros.
  6. Conocido tu perfil, que te informe de los productos que tenga el banco que más se adecúan para ti. Antes de tomar una decisión de inversión: de firmar algún contrato o de realizar aportaciones de capital, es importante que te informes del mínimo de inversión, histórico de rentabilidad de cada producto, intereses bancarios, comisiones, gastos de gestión, gastos de mantenimiento, tarifas de inversión y plazos y penalizaciones. Invierte sólo cuando comprendas y estés conforme con las características esenciales y los riesgos del producto elegido.
  7. Ya sabes el refrán: “no pongas todos los huevos en la misma cesta”. Diversifica tus inversiones siempre que te sea posible, no hagas una sola inversión en un único producto. Aunque es normal que empieces con una, luego podrás ir aumentándolas y variando.
  8. Evita sorpresas estableciendo las responsabilidades y las posibles actuaciones de tu asesor financiero. Deja muy claro, y si es posible por escrito, qué puede hacer y qué no.
  9. Si, por ejemplo, estás pensando en una inversión para tu jubilación, invierte en algo que pueda crecer lo más indefinidamente posible.
  10. Realiza seguimiento de tus inversiones realizadas. Una vez que hayas firmado los nuevos productos de inversión es importante que establezcas cómo quieres que tu asesor te vaya informando y pide claves y formas para que vía on line puedas estar informado en todo momento de cómo van tus inversiones.

¿Qué más tienes en cuenta a la hora de hacer tus inversiones? Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo en el que se habla de "Invertir en fondos mixtos, clave para la evolución de los mercados"

https://www.elconfidencial.com/empresas/2017-09-30/fondos-mixtos-renta-variable-santander-am-bra_1452087/

Pienso y te dejo una de mis frases que “Si quieres afianzar tu futuro, realiza inversiones acertadas, esto te reportará mayor calidad de vida”

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer con tu excedente de dinero? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

16 octubre, 2017

Querido compañero,

¿Qué tipos de inversiones realizas? ¿En qué te basas para elegir tus inversiones?

 

 

Ya en mi anterior artículo te hablé sobre cómo ser más consciente de lo que ganas y los gastos que generas: Conciencia sobre tu economía: la educación financiera. En esta ocasión me gustaría compartirte algunas claves a la hora de hacer inversiones, en caso de que tus ingresos superen a tus gastos.

Tomar decisiones sobre cómo invertir tus ahorros es muy importante, ya que condicionará tu situación financiera, presente y futura.

La palabra latina inversión es el origen etimológico del actual término inversión y que está conformada por la suma de tres partes: el prefijo in– que puede traducirse como “hacia dentro”, el vocablo versus que es sinónimo de “dado la vuelta” y finalmente el sufijo –ion que es equivalente a “acción”.

Las inversiones son colocaciones de capital en ciertas actividades que pueden ser comerciales o civiles, con la finalidad de alcanzar un rendimiento económico. Cualquier persona que cuente con cierto dinero puede invertir y buscar con esto, obtener ganancias mayores a largo plazo. La inversión será satisfactoria si se cumplen los siguientes elementos: rentabilidad, tiempo y riesgo.

Según el tiempo en el que se quiera recuperar la inversión existen inversiones: a largo plazo como la compra de acciones, a medio plazo como la compra de divisas, o a corto plazo como la adquisición de letras de cambio o pagarés.

Algunas de las inversiones más importantes pueden ser:

  • Bienes raíces o comprar inmuebles.

Es una inversión que suele aumentar de valor con el tiempo, no sufriendo subidas, ni bajadas como ocurre en el mercado de valores. En la compra o venta de un inmueble es importante tener en cuenta los gastos que se originan en la transacción, así como los costos relacionados por ser propietario (ejemplo: pago del IBI, gastos de la comunidad...)

  • Invertir en divisas.

Rodrigo García, analista de XTB, indica que operar en el mercado de divisas, básicamente “consiste en hacer trading con países. Apostar por las divisas de los países que lo están haciendo mejor y, al mismo tiempo, apostar en contra (vender al descubierto) las divisas de los países o regiones que peor desempeño en cuanto a datos macroeconómicos están teniendo. En términos operativos, estamos depositando un capital en la moneda comprada mientras nos estamos endeudando en la moneda vendida”.

Se puede hacer: en tu banco abriendo una cuenta en otra divisa (ejemplo libras) o contratos forward, mediante acuerdos bilaterales a plazo entre una empresa y un banco de inversión.

  • Bonos del estado o de otras sociedades.

Un bono es como un préstamo a una sociedad anónima o al gobierno por un determinado período de tiempo llamado: plazo. Los plazos de los bonos pueden ser de unos meses hasta de 30 años. Cuanto más tiempo tengas esta inversión en bonos mayor será su rendimiento.

  • Objetos de arte.

Francisco Gómez-Trenor, director general de Mirabaud &Cie (Europe) en España, señala varias razones por las que invertir en arte: «Puede ser una decisión rentable y segura. Muchos inversores que han apostado en el pasado por este tipo de activos cuentan con colecciones que, además de ser un bien del que pueden disfrutar durante su vida, se suele revalorizar, incrementando su valor con el paso del tiempo».

  • Inversiones de bajo riesgo: certificados de depósito, una cuenta de depósito del mercado monetario…

Los certificados de depósito o una cuenta de depósito del mercado monetario son dos opciones de ahorro aseguradas por la FDICE (Federal Deposit Insurance Corporation). En este tipo de inversiones la probabilidad de perder tu dinero es muy baja y permite, en muchos casos, tener acceso a tu dinero de forma flexible.

Una cuenta de mercado monetario es parecido a una cuenta de ahorros tradicional pero, por lo general, ofreciendo: una tasa de interés más alta que la cuenta de ahorros, ganar más intereses cuando aumentas el saldo y te da más flexibilidad para acceder a tu dinero bien a través de cajero o de cheques.

Un certificado de depósitos (CD) es una manera de ahorrar dinero y obtener una rentabilidad mayor que una cuenta de mercado monetario, eligiendo el plazo que suele ser entre 1 mes y 5 años. Obteniendo una tasa fija de interés mayor, cuanto mayor sea el plazo de la colocación. Existen penalizaciones en caso de que retires tu dinero antes de la fecha de vencimiento.

Si puedes permitirte el mantener tu dinero en efectivo por períodos más largos de tiempo y no necesitas el dinero en efectivo de inmediato, un certificado de depósitos puede darte un rendimiento más alto. En cambio, si necesitas flexibilidad del día a día y la posibilidad de acceder fácilmente a tus fondos, una cuenta de mercado monetario puede ser tu opción.

  • Invertir en Bolsa: fondos de inversión e inversión directa en Bolsa.

En los fondos de inversión colectiva hay un administrador del fondo que se encarga de decidir cuándo y qué comprar o vender. Los fondos de inversión te pueden ofrecer muchas ventajas: gestión profesional, menor coste por operación en los mercados, diversificación de las inversiones y un acceso a cualquier mercado, dado que se invierte de forma colectiva.

Una inversión directa en bolsa es la compra de acciones. Esta inversión consiste en invertir en empresas, llegando a ser propietarios de una parte de la compañía. Si decides comprar acciones, hazlo en empresas que creas que pueden tener buenos resultados.

  • Business Angels que invierten en startups.

La inversión que se suele realizar los Business Angels va de 100.000 hasta 1.000.000€. Puedes invertir individualmente o puedes hacerlo a través de la colaboración de redes de Business Angels. El nivel de exigencia legal es elevado, siendo imprescindible la elaboración de un pacto de socios y la estrategia tanto de inversión en el negocio como la previsión de las formas de salida del mismo.

¿Qué otras maneras inviertes tu dinero? Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo en el que se habla de pequeños negocios: otras maneras para hacer inversiones.

https://www.youtube.com/watch?v=fOaPyIeZRBQ

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para mejorar tus inversiones? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

9 octubre, 2017

Últimamente me he encontrado con varios casos en los que "el problema" es que la personas se han olvidado de sí mismas y la suma de tareas, el constante quehacer, ha producido un efecto de insatisfacción, estrés y desmotivación ante la vida. Y también una necesidad de huir, de tomar distancia y tener tiempo para uno mismo.
Sucede que al ir pasando los días, permanecemos en la bola de la vida, en lugar de coger la vida con nuestras propias manos, dirigiéndola a donde deseamos. Y nos preguntamos ¿y cómo he llegado hasta aquí?

 

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Hay muchas personas que dejan de cuidar de sí mismas por ser adictas al trabajo, siendo su pasión o sin serlo, por responsabilidad y/o autoexigencia. Otras, porque si piensan en sí mismas se sienten egoístas, otras por el orgullo de tener que quedar por encima como en una competición...


Siempre he escuchado el dicho de "si no cuidas de ti, no vas a poder cuidar de los demás". Creo que todas las tendencias hoy día van encaminadas al autocuidado, a incluir al cuerpo como una parte esencial del ser humano, a tener en cuenta las emociones y la satisfacción personal, además de la satisfacción laboral. Las técnicas como el mindfulness, la proliferación de variedades del yoga, incluso los gimnasios de electrodos o de 24h o lo relacionado con una nutrición más sana y natural. Son todo invitaciones a parar y a poner la atención en nosotros mismos y en el equilibrio de nuestra vida.


Ahora bien. Es muy fácil decir: "dedícate tiempo" cuando tienes que llegar a casa después del trabajo y atender a tus hijos, preparar la merienda, luego la cena, hablar con tu madre, llevar a tu perro al veterinario, recoger el correo, acudir a la reunión de vecinos, planchar la ropa del día siguiente, etc.
Por eso, quiero compartir contigo unas claves que me han funcionado para no dejarme llevar y olvidarme de mí.

- Ponte en la agenda. Demostrado, lo que no está en la agenda no está. Si te apuntas al gimnasio con un ya iré, no irás. Has de apuntarte y proponerte ir a las 7 a la clase de Zumba, o de 8 a 9 antes de entrar a trabajar. O decidir hacer taichí según te levantas. O dar un paseo al volver del trabajo. Un ratito de tiempo que es solo para ti y que está programado, no dejado al azar del "si tengo tiempo".

- Haz tu lista de cosas que te gusten. Resulta que te gusta mucho ir al cine y no vas nunca. Te encanta ver a tus amigos y apenas los ves. Te lo estás perdiendo y te estás perdiendo a ti mismo/a. Por eso, haz esa lista de cosas con las que disfrutas: leer, un baño de espuma, escuchar música, un masaje relajante, salir en bici a la montaña, ir al teatro, pintar,… y entonces, vuelve al punto anterior, planifícalo. ¡Hasta en las dietas te dejan darte un capricho una vez a la semana!

Es importante darse cuenta que hay un montón de personas, cosas y lugares maravillosos a nuestro alrededor. Sin embargo, no son cosas que nos hacen felices. Ellas por sí solas no tienen ese poder, no se lo des. Solo nosotros podemos hacernos felices. Como decía Louis Hay, "hazte feliz a ti mismo, ámate a ti mismo, y cambiarás tu vida". Te recomiendo su libro, que es un manual de trabajo para conocerte y cuidar de ti.

- Date prioridad. Plantéate que esos tiempos para ti son igual de importantes que las demás tareas que tienes que hacer. Si las demás acciones no las cambias o pospones, las que decidas dedicarte, tampoco.

- No te metas en más quehaceres. Basta que tengas tiempo para que te pongas a hacer otras cosas que tienes pendientes o que de repente se te ocurren. Asegúrate que el tiempo que has conseguido sacar es para dedicártelo a ti. Y hazlo con tranquilidad, con todo el tiempo que requieras para ello, sin prisa.

- Con continuidad. Como cuando caes en la cuenta de que te has olvidado de ti ya es una gran necesidad, para recuperarte necesitarás más tiempo. No porque te vayas un fin de semana a la playa, está hecho. Por supuesto, ¡es el primer paso! así que no lo dejes de hacer. Pero recuerda que has de plantearte el siguiente. Es una carrera de fondo, es lograr el hábito, y al principio, requiere más tiempo y más consciencia. Después con la rutina adquirida puede ser solo un mantenimiento. Así que cuando acabes una actividad que te hayas dedicado, comienza a poner el foco en cuál será la siguiente.
 
-Ponte amor. A veces estamos enamorados de los demás, de la vida, y se nos olvida enamorarnos de nosotros mismos. Ponte guapo/a, gústate, abrázate, quiérete con tus bondades y con tus puntos flacos, que no por querer mejorar en algún aspecto dejes de adorar a la preciosa persona que eres. Todos somos diferentes y tus diferencias te hacen único/a.

- Haz oídos sordos a los comentarios desafortunados. Es posible que quienes estén a tu alrededor se extrañen de tu nuevo comportamiento, o incluso se quejen porque te estás dedicando el tiempo a ti en lugar de a ellos. Aquí es el momento de recordarte la frase inicial que te compartí, porque cuidar de ti y estar bien tú, te hace poder acudir a ellos con tu mejor versión. Y ellos ¡seguro que te prefieren en tu mejor versión!

- Cree que puedes. El principal problema para dejar de cuidarse es creer que no puedes dedicarte el tiempo ("¿que no tienes?" - todos tenemos 24h al día), que no te lo mereces o que no eres capaz. Y aquí te digo, sí puedes. Quizá no lo creas posible si miras desde el mismo punto de vista que tienes ahora. Hay que saber parar, tomar perspectiva de uno mismo, y querer estar mejor. Cuando creas que puedes, cuando quieras el cambio, entonces podrás sacar ese minuto al día para ti, luego esos 5 minutos más, luego 15 minutos y así sucesivamente.

Martin Seligman, padre de la psicología positiva, ha demostrado que la mejor forma de prevenir la salud mental es entrenarnos en lo que nos protege. Como dice Patricia Ramírez, en su libro "Cuenta contigo", una persona insatisfecha puede sufrir ansiedad, tristeza e incluso autodeprimirse y verse afectado así su sistema inmunológico. Por eso es importante querer ser feliz, esforzarse en el cambio, aportarse felicidad porque eso aportará salud.


Te dejo este artículo con otras 10 claves para cuidar de ti, con un vídeo estupendo de Elsa Puncet.


¿Qué vas a empezar a hacer para no olvidarte de ti y ser feliz?


Aprendiendo en el camino del crecimiento.


Raquel Bonsfills