Category Archives for aprendizaje

27 Marzo, 2017

Hay personas que llaman la atención solo por aparecer en una sala. Hay personas que parece que siempre encuentran las palabras adecuadas para compartir con los demás. Hay personas a las que apetece conocer y escuchar. Son personas con carisma.

¿Qué es el carisma? Es una palabra que proviene del griego "charis" que significa gracia o regalo. Es la capacidad de atraer o fascinar, según la R.A.E. Por eso, es una habilidad social muy apreciada y deseada. Está relacionada con la capacidad de influencia y persuasión. Y se convierte en una cualidad indispensable para el liderazgo.

Ser carismático puede ser una fortaleza personal innata pero la buena noticia es que está demostrado que también se puede aprender. Sólo hace falta tener en cuenta algunas claves para sentirnos más cómodos, con mayor confianza, fluyendo en las diferentes situaciones que se nos presenten y sabiendo conectar con las personas que nos rodean.

Claves para desarrollar el carisma:

La coherencia entre tu comunicación verbal y no verbal. Es importante ser auténtico. Poner una cara y luego hacer o decir lo contrario no genera confianza. Somos mucho más creíbles cuando somos coherentes entre nuestra forma de ser y de hacer.

La imagen. Coco Chanel decía "viste vulgar y solo verán el vestido, viste elegante y solo verán a la mujer". Esto no es más que una forma de decir que cuidemos la imagen que queremos proyectar. Da igual si es más formal o informal pero sí saber que si tenemos una mancha o la bragueta abierta probablemente se fijen en eso en lugar de en nosotros como personas o en la importancia de nuestro mensaje. Y también que sea una imagen acorde contigo, que estés cómodo/a con ella, que seas tú mismo/a. Y paradójicamente, cuando sientes que eres tú mismo, te dará más igual lo que llevas puesto. Cuida el ser más que el parecer.

Ten el "guapo subido". Esta expresión puede que la conozcamos más las chicas que los chicos. Al menos nunca se la he oído decir a ningún chico. Sin embargo, a todos nos gusta vernos bien en el espejo, gustarnos. No hace falta ser modelo ni ser guapo. Es solo sentirnos bien. Hay ropa con la que nos vemos mejor y otra con la que no queremos ni que nos vean. Para tener carisma es importante elegir aquello con lo que te gusta verte. Cuanto mejor te veas tú, mejor te verán los demás. Es cuestión de autoestima.

Saca tus artes de seducción. En los negocios como en la vida personal, se trata de enamorar.Ve con la idea de que lo más importante en la vida es amar. Así cuando quieras conocer a alguien evitarás toda timidez o vergüenza. Tu foco estará en la otra persona, querrás conocerle, saber más, querrás hacerle sentir bien y que esté a gusto contigo.

 

Postura abierta, mirada sincera y escucha activa. La mirada atenta, los brazos abiertos, las palmas hacia arriba, espalda recta, rostro relajado y una sonrisa. Es una forma de decir que estás abierto/a a conocer a la otra persona, sin juzgarla, a tratar de comprenderla, a empatizar…

Adopta la posición VASE para transmitir seguridad 

Utiliza un lenguaje sencillo. Que nos comprendan y que resultemos cercanos tiene mucho que ver con el lenguaje que utilicemos. Una de las cualidades del carisma es la capacidad de conectar y con un lenguaje que todos entiendan, adaptado al interlocutor lo lograremos mejor.

Evita la negatividad. No nos gustan las personas que están continuamente quejándose, nos alejan. Personas positivas, alegres, que inspiran, que nos motivan y creen en nosotros, nos resultan mucho más agradables.

Habla de tus emociones. Expresa lo que sientes, contagia emociones y muestra tu pasión. Así  tu mensaje será memorable porque aquello que vivimos con emoción lo recordamos mejor. Además, tocar a tu interlocutor en el momento adecuado también es un multiplicador de la potencia de tus mensajes. Por ejemplo, como dice Pau de habilidadsocial.com en su documento 10 hábitos inteligentes para ser más carismático, "si tocas a alguien mientras expresas tristeza, percibirá tu lamento de forma más intensa. Si lo haces mientras expresas felicidad, transmitirás mayor alegría." Tocar genera cercanía y nos hace sentirnos a gusto.

Utiliza el rapport para generar más confianza. Nos sentimos mejor con personas similares a nosotras, con las que tenemos cosas en común. Así que imita los gestos de tu interlocutor de forma muy sutil, a tu manera. Alinea tu tono, ritmo y volumen de voz, así como la respiración. Prueba. El rapport es una de las claves de la conexión con los demás.

Muestra tu capacidad para superar dificultades. Admiramos a las personas que creemos más fuertes o valientes. También a las que consideramos más sabias o que han hecho algo que nosotros deseamos. Son héroes o modelos de superación. Y esto nos hace mirarlos con otros ojos. Estoy segura que tú también has superado situaciones difíciles y que te has sabido remangar cuando ha hecho falta. Pues muéstralo, no te avergüences por una situación vivida, sino celebra el haber salido de ella.

No tengas miedo. Los demás son personas igual que tú, con sus fortalezas y debilidades. Nadie es perfecto. Y tú eres tan único/a como el otro. Cree en ti.

Os dejo este vídeo de Rafael Santandreu hablando del carisma, una cuestión relacionada con la introversión y la extroversión, con sentirse bien en las relaciones sociales:

Después de conocer estas claves, ¿qué vas a comenzar a hacer para desarrollar tu carisma?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

21 Marzo, 2017

Querido compañero,

¿Eres más empático o más antipático? ¿En qué momentos utilizas la simpatía?

Hoy quisiera hablarte de tres conceptos relacionados con la empatía. Para ello, pongamos el caso de una persona que nos cuenta su historia, una historia dramática o desagradable. Está enfocada en su problema, en su situación o en su pena. Nosotros tenemos tres posibles alternativas de actuación:

Simpatía: Es el caso en el que al escuchar esa historia o lo que nos está trasladando esa persona, nos sintamos tan conmovidos e implicados, que nos quedemos sintiendo las mismas emociones que la persona que nos lo cuenta aunque no sea nuestra propia situación. Nos quedamos enganchados y nos cogemos el problema como propio. Nos contagiamos de su emoción.

Cuando nos pasa esto, dejamos de tener el foco en la otra persona pasando a ser protagonistas de la historia.

Un ejemplo para ilustrar esta situaciónpuede ser: la otra persona te cuenta que acaba de perder el trabajo y que está viviendo un momento muy delicado por las consecuencias económicas que le supone. Entonces tú te conectas con su emoción recordando el despedido de una empresa que te supuso también un grave problema en tu vida.

Antipatía: Es el caso en el que al escuchar la historia del otro no queramos implicarnos, incluso la evitemos, poniéndonos corazas para no sentirnos afectados por lo que nos pueda contar.

Esto les pasa mucho a algunos médicos, que parece que no comprendan la situación de sus pacientes, que se encuentran enfermos. A veces esta antipatía es positiva, porque nos permite cuidar de nosotros si no estamos lo suficientemente fuertes para atender emocionalmente a la persona que tenemos delante.

Empatía: Es el caso en el que escuchamos a la otra persona y nos ponemos en su lugar, sabiendo que la situación no la estamos viviendo nosotros y que después podremos continuar con nuestra vida.

Podemos dedicarle nuestro tiempo a la persona, reconocer lo que la ocurre, acompañarla en el momento y después, volver a nuestra posición, recuperar nuestros propios zapatos. La situación que vive la otra persona no es la que vivimos nosotros, luego no tenemos por qué sentirnos igual.  

Desde ahí, desde nuestra propia posición, podemos preguntar si podemos  ayudar, ya que en ese caso tendremos una perspectiva diferente del problema, nuestra propia perspectiva, ajena a la de la persona con la que estamos. Si nos deja, seremos de gran ayuda y mantendríamos el foco en el otro.

Ser empático tiene muchos beneficios para mantener y mejorar nuestras relaciones sociales. Te invito a leer mi anterior artículo en el que hablo de sobre la empatía y algunas claves de su uso.

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo sobre Sentir lo que otros sienten:


Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer cuando alguien te cuente algo? ¿Cuándo vas a empezar a ser más empático?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

13 Marzo, 2017

Querido compañero,

¿Usas la empatía? ¿Conoces los beneficios de la empatía?

¿Cual es el significado de empatía?

La empatía es una herramienta que nos ayuda a la captación de emociones, deseos, necesidades, puntos de vista e intereses de otra persona. Nos ayuda a comprender y actuar acorde a su estado.

“Es la capacidad de percibir el mundo interior de la otra persona, integrado por significados personales y privados, como si fuera el propio, pero sin perder nunca de vista ese ‘como si’.” Carl Rogers (1902-1987)

“Es la capacidad de sintonizar emocionalmente con los demás.” Daniel Goleman.

La esencia de la empatía consiste en darnos cuenta de lo que sienten los demás, siendo capaces de percibir no sólo sus mensajes explícitos sino también sus sentimientos e interpretando las señales verbales y no verbales.

¿Por qué son importantes las señales no verbales? Muchas veces no expresamos nuestros sentimientos con palabras porque no los tenemos claros, por la respuesta que pueda tener nuestro interlocutor, etc. Hemos de fijarnos en qué puede darnos pistas de su estado emocional. Si no conocemos su estado emocional, no podremos atenderlo o entenderlo.

Cuando tratamos de comprender a la otra persona, hemos de comprender desde el corazón, no tanto desde la cabeza. Es decir, es posible que te cuenten una historia de necesidad por vender, de problemas económicos o de drama familiar, que conceptualmente podemos comprender. Sin embargo, para tener empatía es necesario plantearse ¿qué sentiría yo en su lugar?

 

 

Es difícil a veces conseguir sentir la empatía porque puede que no hayamos vivido una situación similar como para entender de verdad lo que la persona puede sentir. Sin embargo, tenemos una ayuda. Nuestro cerebro suele buscar algún tipo de conexión similar a través de algo que hayamos vivido, aunque no sea igual, o que conozcamos la situación por alguien cercano que nos haya hablado antes de ello, que nos hayamos implicado en algo parecido previamente, etc. ¿Qué de lo que te cuenta el otro, te dice algo a ti, de ti? Llegar a conocerlo nos permite conectar mejor con la persona que tenemos delante.

Claves para usar la empatía

Algunas claves para practicar la empatía son:

  • Toda relación social tiene que ver con la empatía. Es imposible llegar a odiar a alguien si lo llegas a entender.
  • Las personas empáticas suelen tener más éxito personal, profesional y social, porque la empatía facilita las relaciones interpersonales, la persuasión, la capacidad de negociación e incluso el desarrollo del carisma, mejora tu capacidad de liderazgo y de motivación y normalmente, si ejerces la empatía tendrás unas relaciones sociales satisfactorias.
  • La empatía ayuda a comprender pero no es necesario compartir los sentimientos del otro.
  • La empatía se relaciona con la solidaridad y la ética, en ayudar cuando otro tiene dudas o problemas, potenciándole.
  • Si una persona se siente comprendida, el efecto de las neuronas espejo provoca que tu interlocutor se sienta en deuda contigo y que quiera entenderte a ti también.
  • Ser valorados positivamente por las personas de nuestro entorno favorece nuestra habilidad empática.
  • Para poder empatizar con los demás hemos de ser conscientes de nuestras propias emociones y saber manejarlas de forma que no se desborden. Desbordados no podremos captar las señales sutiles que los demás nos muestran.
  • Conocer nuestro estado emocional ayuda a comprender el de los demás.
  • La empatía como competencia emocional se logra cuando combinamos a nivel intelectual la escucha activa, a nivel emocional la comprensión y a nivel conductual la asertividad.

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo de la cadena de la empatía:

 

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a mejorar a la hora de ejercer empatía? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

20 Febrero, 2017

Querido compañero,

¿Para qué es importante la confianza? ¿Cuándo es importante que generes confianza?

Ya en otro de mis artículos hablé de la importancia de la gestión por confianza para las organizaciones, como diría José María Gasalla, la  confianza puede  ser  entendida  como  una  virtud  social  o  como  un  activo  potencial  intangible que se caracteriza por:

  • Creer en uno mismo, en el entorno, en los demás.
  • Está basada en la autoestima personal.
  • Permite ser a cada uno como realmente es.
  • Si se cometen errores, se pueden reconocer públicamente.
  • Supone aprender continuamente, desde la humildad.
  • Funciona como un valor a partir del cual derivan unas competencias, a cada una de las cuales vienen asociados determinados comportamientos. Es decir, según sea nuestra confianza, así actuaremos.

La confianza es la seguridad o esperanza firme que alguien tiene de otro individuo o de algo. También se trata de la presunción de uno mismo y del ánimo o vigor para obrar. Por ejemplo: “Este hombre no me inspira confianza, creo que no voy a aceptar el trato”, “Juan le dio su confianza y ella lo traicionó”, “Tengo la confianza necesaria para derrotar al rival”.

La confianza es el pilar sobre la que se construyen las relaciones. Incluso nuestro éxito profesional depende de la confianza que generemos en los otros. Vivimos en sociedad y necesitamos generar confianza en los demás para que quieran estar con nosotros.

Por lo tanto, tener autoconfianza nos lleva a:

  • Sentirnos más seguros.
  • Ser más competentes.
  • Mostrar nuestras capacidades y habilidades con naturalidad.
  • Estar más receptivo y más alerta a lo que el cliente puede demandar.
  • Mostrar profesionalidad.
  • Y sobre todo, tener confianza en uno mismo nos hace más confiable.

Hoy en día, en general para que un cliente adquiera nuestros productos o servicios es necesario generar e irradiar confianza. Dada su importancia te voy a proponer diferentes maneras de lograrlo:

  • Conoce todo lo relativo a tu trabajo: los productos y los servicios que realizas. Conoce todo lo relativo al trabajo que vas a desempeñar, además de conocer a tu público objetivo.
  • Aprende técnicas para capacitarte y mejorar tus habilidades personales y profesionales, así como mantener la mejora continua.
  • Prepárate de la mejor manera posible para afrontar el nuevo día.
  • Visualízate como exitoso. Además de ser un tipo de cierre, si eres capaz de visualizar algo es que ya estás en el camino de poder lograrlo.
  • Cuida tu saludo, por ejemplo: sonríe, da una mano firme recta, muestra una postura abierta…
  • Cuida tu postura e imagen y utiliza un lenguaje corporal relajado y elegante.
  • Apóyate en tus puntos fuertes y en las personas que te respaldan.
  • Celebra y valora cada éxito o logro que consigas, esto te animará y mejorará tu actitud.
  • Define objetivos SMART-e cuantos más objetivos te propongas y logres mayor autoconfianza y autoestima vas a desarrollar.
  • Pon tu foco en lo positivo que te ocurre o te puede ocurrir cada día, de esta forma enfocas a tu cerebro con actitud.
  • Trata de dedicarte algo de tiempo para conocerte y valorarte, por ejemplo: cada día piensa lo que has hecho ¿qué has logrado? ¿qué has aprendido? ¿qué te ha faltado? ¿qué vas a hacer la próxima vez?
  • Manifiéstate de forma coherente entre lo que dices, lo que haces y lo que piensas (ser coherente en el saber ser, saber estar y saber hacer). Decir algo y parecer otra cosa, no ofrece confianza.
  • Mira a los ojos del otro constantemente, esto también nos hace parecer confiables, ya que el que miente por lo general no puede mantener nuestra mirada.
  • Cuida mucho lo que dices, por ejemplo: no hables mal de nadie e intenta ser positivo en lo que comunicas y en cómo lo comunicas.
  • Confía más en los demás, de esta manera tendrás más oportunidades de logro. Yo soy de las personas que piensa que cada uno de nosotros en ese momento hacemos lo mejor que sabemos.

¿De qué otras maneras logras mostrar confianza?

Y ya sabes lo que dicen, la confianza puede tardar años en ganarse y un momento en perderse. Y una vez perdida recuperarla puede resultar muy difícil o imposible.

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo en el que se habla de cómo generar confianza para que un empleado o colaborador sea más productivo en una empresa: Great place to work

 

 

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a mejorar para poder tener más confianza? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

Muchas personas cuando no se encuentran a gusto en su puesto de trabajo se convierten en tóxicas para el resto de los miembros del equipo y su actitud, rendimiento y resultados se ven claramente afectados.

La manzana podrida y cómo despedir a un empleado

En ocasiones nos encontramos con personas que no terminan de encajar en el equipo, que han cambiado de actitud, que se encuentran quejándose continuamente, que no obtienen la productividad esperada, que no son valorados, o que no están motivados, ni se sienten como parte de un objetivo mayor, el de la propia empresa. Éstos son solo algunos de los casos que podemos detectar en los equipos de trabajo, quizá con más frecuencia de la que nos gustaría.

Ante una persona en estas circunstancias, ¿qué hacemos?

  1. A veces mantenemos a una persona por los elevados costes de despedirla, porque no encontramos a otra que la reemplace o por lo que pueda repercutirnos por parte de sindicatos, miedo a posibles demandas, etc. Muchas empresas han dejado de ganar o han perdido incluso muchísimo dinero por mantener en sus equipos y empresas a una persona. Normalmente no es la mejor opción porque a más tiempo en sus puestos, mayores son los efectos colaterales que supone mantenerla, para el equipo, para el clima de trabajo, para la consecución de objetivos, etc.
  2. Atenderla. Seguro que detrás de su comportamiento hay una necesidad que no está cubierta. Quizá haya sucedido algo en su vida que consciente o inconscientemente le tenga en una situación de amargura, depresión o rabia. Será importante antes de nada saber qué le ocurre, dedicarle un tiempo e incluso proporcionarle apoyo psicológico, de coaching, de reconocimiento o de formación, según lo que pueda estar demandando. Si creemos que es una persona valiosa (se supone que por eso está en el equipo y en la empresa) es importante tratar de hacer algo por su bienestar antes de tomar otra clase de decisiones.
  3. Despedirla. Y esto suena a veces muy duro de decir. Parece que seamos insensibles. Si después de haber puesto todo de nuestra parte para que la persona esté mejor, continúa con el mismo comportamiento, entonces, no es cuestión de sensibilidad, es cuestión de hechos y resultados. Además, muchas veces, la persona es lo que está deseando que ocurra: salir de la empresa.

Si vas a despedir a alguien, hazlo correctamente

¿Cómo despedimos a alguien?

  1. Preparación:
  • Es esencial haber hablado con la persona de antemano y que sea consciente de que el despido es una consecuencia posible dado su comportamiento.
  • Ser objetivo al identificar las causas por las que consideramos necesario el despido. Incluso es importante dedicar un tiempo para ir anotando dichos sucesos antes de exponérselo a la persona.
  • Prevé una sustitución si es necesario y procura no mover nada hasta que no se verifique que la persona no va a continuar en la empresa.
  • Convoca a la persona a una reunión. Como hoy en día el seguimiento y el cuidado de los miembros del equipo es básico para su desarrollo, tener reuniones personales con el jefe no ha de resultar nada fuera de lo común. Y siempre será la continuación a algo hablado previamente.
  • Que no esté en boca de todos. Es importante que la decisión sea entre el responsable directo y la persona en cuestión. Por mucho que a los demás les parezca una idea estupenda que se eche a esa persona, ha de ser una conversación entre los dos. Y no hacer crónica de una muerte anunciada en la que el interesado sea el último en enterarse.
  1. En la reunión:
  • Comunícate siempre con asertividad. Escucha. Mantén la actitud de querer hacerlo muy bien y con empatía hacia la persona que tienes delante.
  • Comienza preguntando cómo siguen las acciones que se había planteado hacer para mejorar su comportamiento. Y escucha su punto de vista.
  • Expón los hechos que anotaste de lo que ha sucedido. ¿Va alineado con lo que quiere cambiar? ¿O no quiere cambiar?
  • Si ya no hay más oportunidades, y dado que la consecuencia estaba clara, simplemente hacer que la persona lo recuerde. ¿Recuerdas cuál era la consecuencia de no haber cambios en tu comportamiento?
  • Hacerle notar que es una persona valiosa y que ha quedado claro que no está a gusto ahí. No se trata de retener a nadie contra su voluntad. Además, seguro que fuera de esa empresa puede encontrar múltiples oportunidades donde ser más feliz, porque merecemos ser felices en nuestro trabajo ya que es el lugar donde pasamos la mayor parte de nuestro día. Que tenga la claridad de que si no aporta valor en tu empresa puede que sea porque no es la empresa en la que mejor puede hacerlo y seguro que hay otra empresa deseando encontrar a una persona como ella. ¡Valídala!

  • Intenta en lo posible que la decisión sea consensuada y compartida o que tome la decisión el trabajador. En muchas ocasiones, como decíamos, esta persona tampoco se siente a gusto y podemos ambas partes acordar la no continuación en la empresa o que la propia persona decida que marcharse es la mejor opción.
  • Dar las gracias por el tiempo y el trabajo dedicado a la empresa.
  • Y facilitar la salida. Preparar el papeleo del despido, dar plazos hasta la fecha de salida si así fuese convenido y establecer los siguientes pasos.
  1. Cierre.
  • Sé elegante en tu despedida. Cómo tratamos a las personas hace que se tenga una imagen de cómo funcionamos como empresa y hoy en día, influye en nuestra marca como empleadores. Deja un buen sabor de boca en la persona que se va y hablará bien de ti.
  • Recopila la información de la experiencia vivida con la persona que se va. ¿Cuál ha sido el motivo final del despido y de la insatisfacción de la persona que sale de la empresa? ¿Qué has aprendido? ¿Qué puedes mejorar? ¿Qué has de cambiar tú?

Ahora que sabes cómo despedir a alguien, ojalá que no tengas que hacerlo nunca y que tus equipos sean competentes y entusiastas. De hecho, en equipos de alto rendimiento es el propio equipo el que echa a la persona que no cumple con lo que se espera de ella, y no permite que baje su rendimiento por un miembro que no da todo lo que puede aportar o que resta al equipo. Así que, crea equipos cohesionados, comprometidos, apasionados, responsables, generosos… y lidéralos para que sean grandes equipos en la consecución de los objetivos.

Cuando hay una persona que no está bien en el equipo, pregúntate a ti qué estás haciendo para que así sea. Como líderes somos responsables del bienestar de nuestros equipos.

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

 

7 Febrero, 2017

Querido compañero,

¿Cómo practicas el silencio? ¿Qué técnicas utilizas para realizar el silencio?

En mi anterior artículo te hablé sobre claves sobre el uso del silencio, hoy quisiera hablarte sobre algunas técnicas para poder usar de forma efectiva el silencio.

Hablar es algo realmente importante para los seres humanos. A menudo hablar con los amigos es reconfortante; sin embargo, hablar en público o trabajar cara al público nos puede cansar y puede llegar a ser muy desgastante.

Además, dada la cantidad de información y de ruidos que tenemos constantemente a lo largo del día, una de las principales dificultades que estamos teniendo en nuestra sociedad es el poder estar en silencio. ¿Te ha pasado que al subir al coche pones la radio automáticamente? Nos cuesta mucho quedarnos en silencio, con nosotros mismos, sin distracciones.

Por este motivo, es necesario llegar a crear espacios de silencio para volver a conectar con nosotros mismos, para escucharnos e incluso para descansar.

Practicar el silencio es necesario para el desarrollo personal y profesional.

Te propongo 2 técnicas para llegar a conseguir silencio con uno mismo:

  • La primera técnica que te quiero compartir es la técnica que yo practico: La técnica de parada consciente. Los pasos para utilizar esta técnica son los siguientes:
    1. Apaga la radio, la tele, internet, el móvil… cualquier cosa que te pueda distraer porque suene o pueda sonar.
    2. Deja cualquier tarea que estés realizando o cualquier libro que estés leyendo.
    3. Dirígete a algún lugar de la casa donde te puedas sentir tranquilo o vete a ese parque o a ese lugar donde te sientas tan a gusto y tranquilo.
    4. Siéntate manteniendo la espalda recta y los hombros y los brazos relajados.
    5. Cierra los ojos e imagina una cuenta atrás de los números desde el 10 hasta el 0. Es el momento de abrirte a ti mismo.
    6. Realiza un mínimo de 3 respiraciones profundas.
    7. Trata de escuchar y poner atención a tu espacio personal. Si te vienen pensamientos automáticos asúmelos y deja que pasen. Si ocurriera que te aburres reconócelo y permítete vivirlo.
    8. Con los ojos cerrados haz un recorrido por tu cuerpo, como chequeándolo, pues el cuerpo es nuestro mejor aliado para saber cómo estamos. Si notas alguna molestia, dale las gracias por avisarte y continua tu recorrido.
    9. Al finalizar tu recorrido corporal, siente. Pon atención a los tejidos de tu ropa, a lo cómodo del lugar donde estés sentado, al aire que pueda rozar tu piel,…
    10. Y por último, para, quédate sin hacer nada. Solo estar. Sin prisa. Tu cuerpo te avisará cuando esté listo para volver a la actividad.
  • Otras técnicas a practicar en tu vida cotidiana para conseguir mantenerte en silencio y estar cada vez más cómodo con el silencio son las técnicas de relajación, como por ejemplo, la meditación. Según la Wikipedia el término meditación se refiere a un amplio espectro de prácticas que incluyen técnicas diseñadas para promover la relajación, construir energía interna o fuerza de vida (Qì, ki, chi, prāṇa, etc.) y desarrollar compasión, amor, paciencia, generosidad y perdón.

Te dejo el vídeo de una meditación guiada:

Larry Rosenberg en su libro "tres pasos para el despertar", dice que "conocerse a sí mismo es la puerta a la sabiduría y la libertad".

Ahora me gustaría comentarte 2 técnicas para practicar el silencio cuando te comunicas con otros:

  • Juego de la indiscreción.

 Si bien es verdad que la Ley de Protección de Datos (LOPD) no nos permite facilitar información de nuestros clientes sin su permiso, es habitual en nuestra comunicación con nuestros potenciales clientes que hablemos de ejemplos de cómo les ha ido o les va con nuestros productos o servicios a algunos de nuestros clientes actuales. Además, en el trabajo comercial, es importante haber realizado las preguntas idóneas para recopilar la máxima información sobre nuestros clientes, por lo que obtenemos una gran cantidad de datos a nuestra disposición que podríamos utilizar.

El juego de la indiscreción nos ayuda a poner a prueba lo discretos que somos al contar o no contar algún detalle que conocemos de nuestro cliente. Por ejemplo, en la compra de una vivienda, decidir decir o no a nuestro potencial cliente comprador algo que conocemos de nuestro cliente vendedor para favorecer la compra.

Normalmente formará parte de nuestra ética, profesionalidad, conocimiento de la negociación, etc. el saber qué es oportuno decir y no decir.

Esta técnica consiste en:

  • Recopilar toda la información que tenemos sobre una persona.
  • Determinar qué información debo y puedo compartir porque es importante y útil.
  • Determinar qué información no debo pero puedo compartir si lo necesito.
  • Determinar qué información no puedo compartir aunque lo necesite.
  • Asegurarse de no decir lo que no corresponde, una vez que lo tenemos presente.

¿Qué no contarías a tus clientes? ¿En qué momento te mantendrías en silencio?

  • Morderse la lengua.

A veces sentimos el impulso de hablar o de responder inmediatamente porque nos incomoda un silencio. Sin embargo, como hemos visto, hay momentos en los que es importante dejar que el cliente tome su tiempo para reflexionar, para comprender, para tomar decisiones, o simplemente, para escucharle de forma plena.

En esos momentos en los que no podemos contenernos, practica la técnica de morderte la lengua o apretar la mandíbula y contar mentalmente hasta 10. Asegúrate que la expresión de tu rostro no se modifica. Puedes practicar delante de un espejo.

De esta forma podrás aplacar la impulsividad de dar respuestas inmediatas y tendrás tiempo de plantearte si lo que vas a decir es más oportuno o mejor que el silencio.

¿Qué otras técnicas conoces para practicar el silencio?

Con el fin de complementar lo que te he comentado, os dejo un vídeo que habla de ¿Cómo introducir el silencio y la meditación en la vida cotidiana?

Después de lo que te he compartido ¿cómo vas a mejorar la práctica de tu silencio personal? ¿Y para llevar a cabo el silencio en tu comunicación? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

Las emociones. Para algunos, algo con lo que hay que lidiar. Para otros, la esencia de la vida.

Las emociones de nuestro día a día son variadas y variables. Intensas o suaves. Pueden desbordarnos si no sabemos gestionarlas o canalizarlas y algunos quieren, incluso, controlarlas.


Foto de Valeriy Khan

Hoy quiero hacer una reflexión sobre el sentido y la importancia de la gestión emocional. Y también, sobre los beneficios de realizarla. En artículos anteriores ya os compartimos alguna técnica que solemos practicar y que os recuerdo aquí.

Es inevitable sentir. Incluso para los impasibles que creen no sentir nada y que  quizá, estén sintiendo indiferencia. Por eso, con todas las situaciones que vivimos a lo largo del día, podemos sentir numerosas emociones: Desde la paciencia, resignación, agobio, frustración, enfado o tranquilidad para llegar al trabajo en coche o en otro medio de transporte, hasta la alegría de ver al compañero de trabajo que ha vuelto tras una recuperación, la satisfacción por el trabajo bien hecho, la inquietud porque salga bien la presentación de un proyecto, la expectación de que haya clientes que nos permitan crecer como empresa y profesionalmente… y así sucesivamente a lo largo del día.

Entonces, no se trata de negar lo que sentimos sino, como primer paso, de ser conscientes de lo que sentimos. Y después, saber qué hacer con ello.

El cuerpo humano es la máquina más perfecta que existe. Y si sentimos emociones es porque son útiles para nosotros mismos. Por ejemplo, sentir rabia nos recarga de energía para actuar, o sentir tristeza nos permite parar a recuperarnos y cuidar de nosotros. Ahora bien, como todo, en nuestras relaciones y también para nosotros mismos, es importante reconocer el grado de intensidad de la emoción.

Para ello, quiero presentaros el péndulo de las emociones:

Imagina un péndulo colgado del techo o del cielo, en el que estás tú.

Ante los sucesos de la vida habrá situaciones que te alejan, que te acercan, que te mueven. El péndulo oscila hasta cierto radio con relativa comodidad. Es nuestra zona de confort emocional. Zona en la que podemos manejar la situación y la emoción. Tenemos cierta flexibilidad, somos capaces de cambiar de sentido y nuestra energía con menor esfuerzo. Es una zona en la que nos manejamos y en la que nos conocemos cómo reaccionamos. Es una zona en la que socialmente nos podemos relacionar mejor. Por suerte, estamos es esta zona la mayoría del tiempo.

Sin embargo, hay ocasiones o temporadas en las que nos sentimos más desbordados, como superados por nuestras emociones, incómodos. Y eso es porque el péndulo está cerca de los  extremos. Más alejado del centro.

En esa situación, nuestra capacidad de maniobra es mucho menor. Estamos como en una situación forzada en la que no podemos estar mucho tiempo. Nuestro cuerpo estará estresado, incluso cuando sea por un elevadísimo nivel de alegría o euforia (porque en esa situación también disminuye nuestra capacidad de estar alerta).

El ejercicio que tendremos que hacer para sentirnos mejor será el de hacer que el péndulo vuelva al centro, a la zona de confort emocional. Ésa es la gestión emocional. Según la intensidad de partida en la que nos encontremos, así será la actuación que tengamos que realizar para lograrlo.

Por ejemplo, si nuestro radio de confort emocional llega hasta una intensidad del 3 y estamos es un nivel 5 de rabia, a lo mejor con respirar profundamente, salir a que nos dé el aire, cambiar de postura o reconocer porqué nos hemos enfadado es suficiente para volver a nuestra zona de confort emocional. Sin embargo, si nuestra rabia está en una intensidad del 8, a lo mejor hemos de canalizar toda esa energía acumulada y soltarla, por ejemplo, saliendo a correr a modo de sprint, o golpear un saco de boxeo, pegar un buen grito, romper papeles con saña…etc. Como ves, canalizar la energía de la rabia no es tomarse un tranquilizante. Y siempre puedes ponerte la canción más relajante del mundo, que reduce la intensidad de la emoción en un 65%.

Por tanto, entre los beneficios que tiene realizar una buena gestión emocional, siguiendo la herramienta del péndulo, podremos encontrar:

  • Mayor consciencia de cómo estamos, cómo nos sentimos y en qué grado de intensidad de la emoción.
  • Mayor facilidad para encontrar las técnicas más adecuadas para volver a la zona de confort emocional en cada momento.
  • Mejores relaciones sociales. Porque con una mejor gestión, en lugar de alejar a los demás de nosotros, sabremos alejarnos nosotros para no contagiarles nuestra emoción de forma desmedida. Y volver a ellos de una forma más regulada.
  • Tomamos mejores decisiones. Está demostrado que las emociones afectan a nuestra toma de decisiones. Con emociones mejor gestionadas podremos tener una mayor perspectiva de las situaciones, salir del foco del problema para enfocarnos a las mejores soluciones.
  • Capacidad de responder frente a reaccionar. En el extremo del péndulo es probable que reaccionemos, porque está más limitada nuestra capacidad de actuación. Es un momento en el que estaremos de forma más rígida y saldrán nuestros instintos primarios, especialmente de supervivencia. Al volver al centro, podremos responder con mayor confianza y tranquilidad.
  • Evitaremos que se haga una reacción en cadena de emociones Si yo contesto mal a alguien, de forma desmedida frente al suceso ocurrido, esa persona probablemente se vea afectada por nuestra respuesta. Si no hace una buena gestión emocional, se quedará molesta también. Y acudirá a alguien contándoselo, con lo que ya hay un tercero incómodo. Y así sucesivamente. Parar esta cadena en nosotros será el principio del bienestar de todos.
  • Mejora la calidad de nuestro trabajo. Un trabajo hecho con ansiedad, o con depresión, o con alegría desmedida será un trabajo con más errores, con menor precisión en los detalles. A veces entregado más rápido y a veces con mayor demora, dependiendo de la emoción que esté con esa mayor intensidad. En cualquier caso, será un trabajo peor que si lo hacemos con serenidad, con atención, con cuidado,…

Después de lo que te he compartido. ¿En qué punto del péndulo emocional estás? ¿Hasta dónde llega tu zona de confort emocional?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

 

 

Querido compañero,

¿Para qué utilizas el silencio? ¿En qué momento usas el silencio?

Claves sobre el uso del silencio

Según la Wikipedia, el silencio es la ausencia total de sonido. Y, sin embargo, que no haya sonido alguno no siempre quiere decir que no haya comunicación. El silencio ayuda en pausas reflexivas que sirven para tener más claridad de las situaciones o mensajes. El silencio es igual de importante que el sonido porque sin sonido no se podrían hacer silencios.

En la música, por ejemplo, sin silencio las canciones serían muy rápidas y no habría tiempo para que respirara quien la está interpretando. Los silencios permiten dar armonía y ritmo. Generalmente, el silencio sirve de pausa reflexiva tras una comunicación, para ayudar a valorar el mensaje.

Existen muchos tipos de silencio algunos de los que utilizamos en nuestro día a día son:

  • Silencio emocional: Ocurre cuando mostramos una actitud abierta de plena atención y escucha en el otro. En este silencio podemos ser como un espejo y se crea sintonía con el otro. Un ejemplo de silencio emocional es el que se produce cuando mirando a una persona a los ojos. Aquí puedes comprobar lo que ocurre:

 

  • Silencio reflexivo: Se produce tras un dato o información que el otro no se espera.
  • Silencio injerente: Sucede como una forma expresa de ataque o castigo del otro por una información que hemos dado.
  • Silencio responsable: Se produce cuando se desconoce o no se tiene la suficiente certeza sobre un tema o algo que nos han dicho. Se suele realizar por cautela.
  • Silencio cómplice: Es aquel que sucede por conveniencia oportunista, porque se obtendrá una ventaja o por miedo. Por ejemplo: estás en una tienda, hay alguien que está robando y quien lo ve no dice nada.
  • Silencio tolerante: Se produce al no responder a alguien ante una agresión o insulto con el fin de evitar problemas o conflictos mayores.

William Shakespeare ya nos decía sobre el silencio: “Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras” y antes Confucio nos recordaba: “El silencio es el único amigo que jamás traiciona”

Quiero facilitarte algunas claves en el uso del silencio cuando nos comunicamos:

  • No existe una regla universal del tiempo que se debe mantener el silencio.
  • El silencio no es sinónimo de neutralidad, indiferencia o no saber qué hacer.
  • El silencio tiene valor en cuanto que comunica algo.
  • Durante el silencio, la comunicación no verbal tiene una importancia capital.
  • El silencio es importante cuando hablamos en público, pues rompe el ritmo de lo que estamos diciendo y de esta manera mantenemos la atención y el interés del auditorio.
  • Mirar al que habla en silencio provoca interés del tema que esté tratando.
  • Utilizar el silencio y la mirada a los ojos ante algo que nos han dicho y nos ha molestado, lleva a que el otro explique más detalladamente lo que ha indicado o a que nos pida disculpas.
  • Dejar 2 segundos de cortesía antes de colgar el teléfono o para hacer un inciso.
  • El buen comunicador vale más por lo que sabe y calla, que por lo que cuenta.
  • Utiliza el silencio si vas a hacer promesas que no vayas a cumplir.
  • Si vas a ser portador de una noticia inesperada, utiliza el silencio para ayudar a que la otra persona supere su duelo o sorpresa. Y recuerda hacerlo con empatía.

Claves de uso del silencio con nosotros mismos:

  • El silencio es necesario para concentrarnos en la realización de muchas tareas, para relajarnos, descansar o meditar.
  • El silencio nos aporta energía y recarga nuestra mente, desactivando o frenando a nuestro ego durante ese periodo de tiempo.
  • Practicar el silencio nos lleva un estado de reflexión serena y puede ayudarnos a alcanzar un nivel profundo de paz interior.
  • Vivir el silencio facilita la proyección de lo que queremos hacer en un futuro más o menos inmediato.
  • El silencio nos proporciona tiempo para pensar, para encontrar soluciones a problemas que nos surgen en nuestro día a día.
  • El silencio nos ayuda a nuestro aprendizaje continuo, para reflexionar sobre hechos vividos o decisiones a tomar.
  • Algunas cosas son demasiado hermosas para para ser descritas por palabras. Es necesario admirarlas en silencio para disfrutar de ellas en toda su plenitud.
  • Usemos el silencio para conocernos más, desactivar el piloto automático en el que nos movamos en la vida y conectémonos con nuestra potencialidad, con lo que queremos ser y la vida que deseamos.

¿En qué otros casos utilizas el silencio?

Además, en nuestra vida cotidiana vivir el silencio es a veces casi imposible por todos los ruidos exteriores e interiores que nos rodean. Esto nos lleva a generar y buscar espacios y momentos en los cuales podamos disfrutar del silencio tan necesario.

Con el fin de complementar lo que te he comentado, os dejo una música que os puede facilitar algún momento de silencio, meditación o reflexión:

 

Después de lo que te he compartido ¿en qué momentos vas a utilizar el silencio? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

Una vez pasadas estas fechas navideñas en las que todos, en mayor o menor medida, hemos tenido compromisos familiares, con amigos, con los compañeros de empresa, etc., quería daros mi opinión sobre la puntualidad, algo a lo que todos nos hemos referido alguna vez, un concepto que forma parte de nuestras vidas desde niños.

la puntualidad

Diseñado por Freepik

Todos tenemos adquirido lo que significa ser puntual, y seguramente si a cada uno de nosotros nos preguntaran qué entendemos por puntualidad o ser puntuales, con certeza nos acercaríamos sorprendentemente a la propia definición que aporta la Real Academia Española: "Cuidado y diligencia en llegar a un lugar o partir de él a la hora convenida" y "cuidado y diligencia en hacer las cosas a su debido tiempo".

El significado de puntualidad en sí mismo ya es importante, sin embargo son sus consecuencias lo que hacen del concepto algo realmente relevante. Y lo digo porque si bien la puntualidad puede auto aplicarse, por ejemplo, cada uno de nosotros puede responsabilizarse de realizar en los plazos previstos las tareas que nos hayamos puesto en nuestra agenda, la puntualidad resulta más notable cuando afecta a dos o más partes. Es ahí cuando el hecho de llegar, partir o hacer las cosas a su debido tiempo, traspasan el factor tiempo y entran en juego otros conceptos como pueden ser: derecho y obligación, respeto, eficacia, orden, control, etc.

Y sí, muchas veces banalizamos el ser o no puntuales. Obviamente todos los escenarios no tienen el mismo nivel de importancia. No es lo mismo perder un avión por llegar 10 minutos tarde a la puerta de embarque, que hacer esperar a unos amigos esos mismos 10 minutos cuando se ha quedado a comer. Las consecuencias no son las mismas, pero vienen provocadas por el mismo hecho.

Tenemos el derecho de tener esa reunión, esa comida o esa charla a la hora convenida, y a su vez tenemos que obligarnos a que suceda así, ya que la otra parte tiene el mismo derecho que nosotros. Y es también una señal de respeto hacia la otra parte, de poner en valor el tiempo que nos dedican los demás.

¿Quién no tiene un amigo o conocido que llega tarde a las citas sistemáticamente? ¿Cuántas veces nos hemos quejado de tener que esperar en el médico o de retrasos en el transporte público? En realidad, a todos nos molesta tener que esperar cuando nosotros estamos a la hora establecida, y el hecho de estar es una muestra de orden interior, de saber organizar nuestro tiempo para que los sucesos ocurran como están planeados.

Lo mismo ocurre en el ámbito laboral: ser puntual a la entrada al trabajo, en la llegada a reuniones con colaboradores, clientes, proveedores, etc., en los tiempos fijados  de inicio y fin de esas reuniones, en el cumplimiento de las tareas en el momento establecido o antes, son características que demuestran ese orden y que aporta una confianza adicional. Además, la puntualidad redunda en la eficacia en la realización de tareas, y posibilita que los plazos se cumplan, las facturas se cobren, los clientes regresen, etc.

puntualidad respeto

Diseñado por Freepik

Y vuelvo a lanzar preguntas similares en este ámbito profesional: ¿cuántas veces nos hemos quejado de ese proveedor que nos prometía tener ese producto o tarea en una fecha concreta, y que se retrasa una y otra vez? ¿Qué opinarán nuestros clientes cuando nosotros hacemos lo mismo?

Puede que no demos a la puntualidad todo el valor que merece, pero estoy convencido de que si ponemos empeño en esta tarea, que además no supone un esfuerzo adicional, ni físico, ni emocional, ni financiero, seguro nos servirá para dotarnos de más control, organizarnos mejor, y hacer que los demás nos vean como personas cumplidoras, ordenadas y confiables.

Algunas claves para ser puntual que os pueden ayudar son:

  • Averigua cuánto tiempo te puede llevar realizar cada tarea y deja un margen para no pillarte en caso de que se demore más de lo que esperabas.
  • En las reuniones deja claro a todos los asistentes, por anticipado, el orden del día para así que todos vayan preparados a las mismas. Y si algún tema se prolonga, valora el dejarlo para una nueva reunión.
  • Piensa cómo puede afectar tu demora a los demás o a los proyectos en los que trabajas. ¿Te gustaría que te lo hiciesen a ti?
  • Si te queda un rato libre, no lo llenes con algo que sabes que te puede llevar más tiempo del tiempo que tienes.
  • Realiza las tareas más pesadas en los momentos en los que tengas más energía y las más ligeras en los momentos en los que estés más cansado.
  • Vigila tus ladrones del tiempo: propios y ajenos.

Os dejo como colofón final algunas frases que personas ilustres dejaron relacionadas con la puntualidad:

Es difícil mostrarte confiable cuando la gente tiene que esperarte” - WesFesler (jugador y entrenador de fútbol americano y baloncesto).

“Llegar tarde es una forma de decir que tu propio tiempo es más importante que el tiempo de la persona que te espera” - Karen Joy Fowler (escritora).

La puntualidad es una de las virtudes cardinales del negocio: insístela siempre en tus subordinados” -Don Marquis (humorista, periodista y escritor).

Mejor tres horas demasiado pronto que un minuto demasiado tarde” – William Shakespeare (poeta, dramaturgo y actor).

En definitiva, a los que hacéis de la puntualidad vuestra seña de identidad, os felicito por hacer de ella un verdadero valor, y a los que, digámoslo amablemente, la puntualidad no es la mayor de vuestras virtudes, os animo a que empecéis a practicarla porque ya veréis que podréis aprovecharos de todo lo bueno que trae consigo.

¿Qué vas a comenzar a hacer para ser más puntual? Empieza a programarte con eficacia y gestionarás mejor tu tiempo.

Ricardo González Rivero

Ingeniero técnico industrial

12 Diciembre, 2016

Hace tiempo que se ha vuelto a poner en alza el tema de los valores en las organizaciones. También en la calle se escucha de nuevo la importancia de retomar valores esenciales.

Muchos valores y mucho que poner en valor para una mejor convivencia. Pero, ¿para qué queremos los valores?

valores

 

Podemos definir los valores como las cualidades que consideramos estimables y que nos permiten discernir entre lo que es correcto y lo que está bien respecto a lo que no, al menos para nosotros. Representan nuestra predisposición a actuar y están bajo nuestros comportamientos.

Comenzaré por decir que los valores son personales, pueden ser morales, éticos y pragmáticos, estar relacionados con el bienestar común, con las relaciones sociales, familiares, grupales, valores emocionales, etc… De ahí, que extrapolemos los valores compartidos por las personas a las empresas, porque al final, lo que tratamos de hacer es dar al grupo de trabajo una idea de lo que está bien y lo que no, de aquello que es importante para la empresa y que no lo es en su forma de proceder. Los valores pueden sustituir las normas de funcionamiento, como dicen en WorkMeter al explicar la dirección por valores.

Por otra parte, los valores son ideales, subjetivos y aunque puede ser que todos comprendamos lo que sugiere la palabra "respeto", seguro que si nos ponemos a definirlo cada uno de nosotros le aportará matices diferentes. Por ejemplo, respeto por autoridad versus respeto desde la tolerancia o respeto desde la aceptación.

Y si son algo intangible, ¿para qué son importantes en la organización? No por ser intangible no es algo valioso en la organización. Al final, los valores marcan la cultura de la empresa. Por ejemplo, si uno de los valores que queremos trasladar a la empresa, que queremos que se sienta y se viva en la empresa es la creatividad y la innovación, habremos de determinar qué formas de trabajar son válidas para fomentar esa creatividad y qué prácticas no son válidas. Una práctica no válida en espacios creativos y de innovación sería  el exceso de burocracia o las rutinas. Una práctica válida sería invertir en nuevas ideas o permitir la flexibilidad.

Por lo tanto, la clave de los valores está en cómo los definimos y cómo los bajamos al día a día. Y lo siguiente más importante, es que sean compartidos por los miembros de la empresa porque los valores no son de la empresa, son de las personas que la componen.

La controversia está en quien los define: ¿La dirección, todos los miembros de la empresa, el consejo de administración…? Las empresas las componen las personas y cada una tendrá sus propios valores. En la creación de la empresa es sencillo saber quién ha de definirlos: los creadores. Sin embargo, cuando la empresa ya está en funcionamiento, ¿a quién le preguntamos? Hoy en día, creo que es acertado hacer partícipe a todas las personas, al menos para que nos digan cuáles creen que son los valores y desde la dirección chequear si es lo que queremos que sea o si creemos que se ha de cambiar, y también, marcar las estrategias para alinear a los equipos en los valores.

Muchos cambios culturales, y más en estos momentos en los que estamos ante la transformación digital de las empresas, han de venir sustentados por los cambios en los valores de la organización.

Os dejo algunas pautas sobre los valores en las organizaciones:

Los valores han de definirse. Para evitar controversias, es mejor dejar por escrito los valores que son claves en la organización. No más de 5-7 valores. Es importante que vayan alineados con la misión y visión de la empresa por una cuestión de coherencia.

Se pueden modificar. Las empresas evolucionan y a veces esta evolución se debe a la llegada de personas nuevas que traen aire fresco a las organizaciones. Estas personas aportan sus valores propios que si nos gustan, podemos acogerlos como parte de los valores de la organización. Cambiemos los valores cuando sea oportuno, revisémoslos paulatinamente, actualicémoslos y veamos si son los más favorecedores para conseguir la misión, visión y objetivos de la empresa.

Hacerlos tangibles a través de formas de actuar. Han de permitirnos tomar decisiones. Por ejemplo, nos paga un cliente de más por error o porque le hemos dado la vuelta mal sin darnos cuenta. ¿Qué hacemos? No decimos nada porque hemos salido ganando o avisamos al cliente y le devolvemos la diferencia. Si para una empresa un valor fundamental es la honestidad, no se le ocurrirá jamás aceptar el pago de más de un cliente.

Utilizarlos en la selección de personas. Si los valores son importantes para la empresa, será mejor preguntar por ellos a las personas que vayan a formar parte de ella, no? Es más fácil y nos sentiremos más cómodos trabajando en empresas en las que los valores estén alineados con los nuestros personales. De hecho, suele ocurrir que las personas se van de las empresas por no estar de acuerdo con la forma de proceder en la empresa, por las políticas que siguen o porque no han "encajado". En este caso, no está de más revisarnos los valores porque no podemos vivir mucho tiempo en contra de nuestros valores.

Para acompañar este artículo os dejo con Simon Dolan, que nos habla en profundidad sobre los valores, el comportamiento de las personas y las emociones, todo cuestiones a tener en cuenta en las empresas y en nuestra vida.

 

¿Cuáles son tus valores? ¿Qué comportamientos de tu día a día encajan o son congruentes con tus valores? ¿Sabes cuáles son los valores de la empresa? ¿Cambiarías alguno de los valores que se viven en la empresa?

Si necesitas ayuda para revisarlos, cuenta con 2miradas. Haz tangible tus valores.

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills