Archives by raquelbonsfills

6 septiembre, 2018

El uso de la modalidad E-learning (formación online)  está creciendo tanto a nivel de estudios como a nivel profesional.  Ya sea por la posibilidad de hacerlo desde cualquier parte, como por el tiempo que cada uno decida dedicarle o porque pueda resultar más económico, se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada para ser más empleable, estar al día, mejorar la capacitación, mantener el interés y la curiosidad en el aprendizaje continuo, etc.

Estudios como el realizado por la OBS Business School, comentan el gran crecimiento de la metodología de formación online, que además traerá nuevas habilidades en la manera de interactuar, haciendo hincapié en las habilidades sociales y emocionales hacia las que la tecnología de la formación se está orientando.

Sin embargo, a muchas personas les cuesta la formación on line. La autogestión, la persistencia y la autonomía son claves para poder llevar a cabo con éxito y finalizar una formación mediante la metodología de enseñanza online.

enseñanza online

Foto de Unsplash

Para tener éxito al realizar una formación online es importante:

Tener claro tu objetivo: Según el informe de BestCollege.com sobre las tendencias en la educación online de 2017, el 72% de los estudiantes realiza esta formación con la intención de obtener un empleo, un 36% lo hacen en busca de cambios en su trabajo y un 32% de las personas trata de mejorar sus credenciales académicas en su trabajo actual. ¿Aprender por aprender?¡Es importante tener un objetivo!

Además, recuerda que para ser un buen objetivo tiene que estar bien definido, y será importante tener una fecha final en la que te planteas haberlo conseguido. Esa fecha te servirá de horizonte y te ayudará a mantenerte firme en tu decisión de realizar formación online.

Elegir el curso adecuado para ti: Para ello hay que comenzar por elegir un curso que te resulte atractivo. Si no te apetece hacerlo es fácil que acabes abandonándolo. Es necesaria una motivación hacia el curso. Además, asegúrate que el curso cumple con las expectativas de certificación que buscas o necesitas, si ese es tu objetivo.

Prepararse: ¿Hace falta un ordenador, un móvil, una aplicación o un programa específico para realizarlo? Asegúrate de que la plataforma de formación es compatible con tu ordenador, móvil o tablet.

Además, averigua cómo funciona. Es a base de vídeos, hay que hacer sesiones conectado a una hora determinada, requiere de trabajos en común con otros alumnos, tiene un test que superar con más de un 80%, hay varios intentos para realizarlo o solo uno, qué contabiliza para obtener la certificación, hay un tutor online, etc.

Y organiza tu tiempo. ¿Cuándo prevés que lo vas a hacer? Programa en tu agenda el tiempo a dedicarle. Si piensas que ya lo irás haciendo, no lo acabarás haciendo. Por eso, decide cuándo será el mejor momento para ponerte con tu curso: ¿el fin de semana, mientras vas en el metro al trabajo, por la tarde al llegar a casa…? Ponerse recordatorios o alarmas puede ser muy útil.

¿Tienes todos los materiales que puedes necesitar? Por ejemplo, si eres de los que te gusta tomar notas, hazte con un cuaderno para tu formación. Si tu curso es de yoga, prepara tu estera de ejercicios, si es un curso de cocina, prepara todos los alimentos y electrodomésticos o útiles de cocina que te vayan a hacer falta.

Ser responsable: Si dices que lo vas a hacer, hazlo. Y si eres de los que prefieren no decir nada a nadie para que si al final no lo terminas no quedes mal, en el fondo ya estás justificando tu falta de responsabilidad para llegar a tu objetivo. Lo importante es mantenerte activo con la formación online. Si eres de los que te ayuda decírselo a los demás para que te sirvan de acicate para realizarlo, compártelo. A veces unos con otros nos apoyamos para hacer más llevadera la tarea. Si prefieres hacerlo sin decírselo a nadie puedes encontrar formas de mantenerte activo poniéndote frases motivadoras en post-its, añadiendo recordatorios en la agenda…sé creativo para que te animes a hacerlo.

Comprometerse: Cuando decidimos hacer un curso online parece que el objetivo está en terminarlo. Sin embargo, aprovecha el aprendizaje que te está ofreciendo porque si no, el título solo no servirá de nada. Aprovecha la ocasión para poner lo aprendido en práctica, probar, pensar cómo puedes incorporarlo a tu trabajo actual…haz que tu esfuerzo de realizar la formación merezca la pena. El compromiso es con el aprendizaje mismo y lo que puede aportarte dicho aprendizaje a ti.

Eso no significa saturarse o agobiarse, ni aprender todo todos los días. Puedes elegir un día a la semana , o varios, o ir aumentándolo según el tiempo que dispongas. Puedes ser flexible, puedes incluso cambiar algunas de tus actividades por un rato de formación o incluso puedes hacer de esta algo social, por ejemplo, uniéndote a algún grupo de estudio que se junta por la noche en la biblioteca.

Ser curioso:  La curiosidad aumenta los resultados de aprendizaje. Pregunta, plantea reflexiones sobre la temática, trata de encontrar soluciones, escucha de verdad qué están diciendo o quieren decir, busca lo que no entiendas, trata de enfocarte desde nuevos puntos de vista y deja atrás otras experiencias que hayas podido tener en el pasado. La formación online de hoy está mucho más avanzada y es más atractiva que la de hace 10 años.

Ser ambicioso. Siempre se puede sacar un mayor partido a un curso. Siempre hay referencias de autores, bibliografía sobre la que indagas, ejercicios que realizar. Contabilicen o no contabilicen para tu certificación, sí contabilizan para tu aprendizaje y capacitación. Aplica lo aprendido, márcate nuevos objetivos de aprendizaje con lo que vas ya adquiriendo.

Divertirse: Lo bueno de una formación online es que no tiene un sentido tan estricto y serio. Puedes estar en pijama o comiendo helado mientras la haces. Puedes tomarte los ejercicios como un juego de investigación. Aprender puede ser divertido y tú puedes hacerlo solo por diversión.

 

Ahora que sabes qué puedes hacer para abordar mejor una formación online, ¿te animas a hacer alguna? Puedes probar con las formaciones que hemos preparado en 2miradas como por ejemplo, sobre cómo desarrollar el talento del equipo.

Con formación online es muy fácil mantenerse como un eterno aprendiz.

Porque...el saber no ocupa lugar

Raquel Bonsfills

20 julio, 2018

Estos días he leído sobre volver al trabajo después de haber estado un tiempo fuera, o sobre qué hacer con el talento sénior, es decir, lo considerado como ser mayor de 40 años.

También he visto artículos sobre la longevidad de las personas y cómo afecta esto a las organizaciones. Las mentes están más frescas y los cuerpos más activos cuando llega la edad de jubilación que hace 20 años y sin embargo, dejan de aportar su saber en las empresas. De hecho, ya hay numerosas start ups preparadas o con el foco en este público objetivo y es un tema de tendencia según el informe de Deloitte sobre Capital Humano 2018.

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Foto Unsplash

Hoy en día en España hay controversia. Por un lado, hablamos de gestión de la diversidad, habilidad que requieren los líderes de hoy en día y del futuro, para integrar equipos de generaciones, sexo, cultura, capacidades diferentes, y a su vez, seguimos con la complejidad de incorporar a personas mayores de 40 años en las empresas porque, sobre todo, no están dispuestos a cobrar lo mismo que una persona joven, o eso creemos.

Personas que han tenido que cambiar su lugar de residencia por el cuidado de los padres mayores, personas que quieren reengancharse después de un tiempo en el extranjero, personas que vuelven de dedicarse al cuidado de los hijos y quieren retomar su carrera profesional, son personas capaces que necesitan una oportunidad.

A pesar de esto, en las empresas se siguen contratando a personas de más de 40 años cuando hablamos de puestos con experiencia o directivos. Luego hay mercado para ellos. Y además, las personas de más de 40 años están menos acostumbradas a cambiar de empresa, con lo que si conseguimos ser la empresa en la que quieren trabajar, seguramente no se vayan.

En muchos casos, el problema está en que hay que enseñar a una persona ya madura nuevas formas de trabajar, y desde luego, una persona que dejó su trabajo hace 6 años, puede que al volver a su mismo puesto, las cosas se hagan completamente diferentes, ya sea por la tecnología aplicada que pueda desconocer o por los requisitos de clientes y proveedores que hacen que ya no se pueda desarrollar el trabajo igual, o incluso, puede que ya su puesto no exista.

Por tanto, para poder reincorporar a nuevas personas mayores de 40 años a las empresas, hemos de saber, al menos:

  • Cuál es su punto de partida. Sus conocimientos, dónde se quedó, qué ya sí sabe hacer, y qué sí está dispuesto a hacer a partir de ahora.
  • Cuál es su capacidad de aprendizaje. Para una persona más mayor o para una joven, hoy este punto es un requisito indispensable. El entorno cambia tan deprisa que como decía el anuncio hace años, te mueves, o caducas.
  • Cuál es su disponibilidad. Hoy hace falta flexibilidad para conciliar, para adaptarse a las necesidades personales y profesionales, para generar un acuerdo beneficioso para la empresa y para la persona. Y así saber cómo y de qué manera se puede contar con ella.

Y la empresa por su parte tendrá que ofrecer, al menos:

  • Un mentor. Un responsable de extraer las fortalezas y detectar el talento de la persona. Un acompañante en el proceso de integración de la persona en la empresa, en su desarrollo y en su éxito profesional.
  • Un entrenamiento. Diseñar un plan de formación en el que la persona pueda ir creciendo para conseguir las habilidades y destrezas necesarias para realizar a la perfección su trabajo diario. Y no le puede enseñar cualquiera dentro de la empresa, le tendrán que enseñar los mejores, aquellos que son modelo a seguir, que conocen el alma de la empresa, la cultura, y no solo el trabajo.
  • Una seguridad. Una vez que la persona es la elegida, se trata de hacer todo lo posible porque encuentre su sitio, donde mostremos que es importante para la empresa, que va a estar en ella siempre que quiera dedicarnos su esfuerzo por dar lo mejor de sí misma, con unas condiciones que sean satisfactorias y recompensen económica y emocionalmente.
  • Una flexibilidad. Porque este es el principio del acuerdo. Padres y madres que tienen que salir corriendo ante situaciones de sus hijos, hijos de padres que enferman porque son mayores o porque necesitan otros cuidados… es decir, hacen falta contratos flexibles, que supongan posibilidades para seguir dentro de la empresa pero en las circunstancias que cada cual pueda abordar.

En las empresas se puede diseñar un programa específico para la reincorporación de personas al mercado laboral. Hay empresas como Amazon, que han propuesto un programa de reenganche de mujeres que decidieron dedicarse a la maternidad y que quieren volver a trabajar. https://www.wherewomenwork.com/Career/359/amazon-women-returners

Se crea un mercado de trabajo paralelo en las empresas con vacantes específicas para el programa de reincorporaciones al trabajo dentro de las empresas, lo que es además un punto a favor de la responsabilidad social corporativa de las empresas y del compromiso con el crecimiento del empleo.

Las personas que entran en estos programas (cuando están bien creados) normalmente se sienten muy agradecidas porque se les ha dado la oportunidad y se esfuerzan más por dar lo mejor de sí mismas, generan un mayor sentido de pertenencia y ponen en juego de nuevo sus capacidades que a los 40 - 50 años están en muy buen estado y aún les queda muchísimo por ofrecer.

¿Quieres generar programas de reincorporación de personas valiosas? Súmate al crecimiento profesional de las personas que lo están deseando y obtén todos los beneficios de contar con ellas.

Raquel Bonsfills

Como dice Álex Rovira en su libro "Creer, crear, lograr", a veces obviamos lo obvio.

Se nos olvida que la felicidad parece emerger de un buen estado de salud, la compañía de nuestros afectos, el contacto con la naturaleza, una buena conversación o el privilegio de trabajar en lo que nos gusta.

Y precisamente al que menos caso hacemos es al cuidado de nuestro cuerpo, del que solemos acordarnos cuando toca hacer la operación bikini o cuando entramos en alguna crisis de edad y queremos seguir viéndonos estupendos, o, sobre todo, cuando nos da algún susto que nos lleva a ir al médico. Yo suelo decir, que, si tú no paras, al final es tu cuerpo el que te para. Este sabio medio por el que transitamos en nuestra vida, nos da continuas señales sobre qué nos puede estar afectando o en qué poner atención para favorecer nuestro bienestar.

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Foto Unsplash 

Además, nuestra estructura física también varía según seamos y sea nuestra forma de entender el mundo. Como explican en el Instituto Hune, "quienes entendieron que la propuesta de estar vivo depende de las acciones que hagamos y la emoción de miedo les llevó a sobrevivir, configuraron una estructura física sólida, fuerte, musculada.Donde se muestra la fuerza y los objetivos cumplidos. Los que entendimos que en el mundo lo importante era sentirse querido y conectar con los demás, configuramos formas suaves en nuestro cuerpo, nos recubrimos de grasa para hacer visible nuestra sensibilidad y decidimos tener expresiones agradables con todo aquel con el que nos encontráramos. Y otros, que decidieron abstraerse en sus pensamientos y que encontraron el fundamento de la vida comprendiéndolo y creando ideas sobre él, crearon un cuerpo largo, de cabeza y nariz prominente con poca musculatura, pues pensar pedía más cerebro que músculo…"

Por tanto, nuestro cuerpo dice mucho de nosotros mismos, y hay incluso una pseudociencia llamada morfopsicología que va analizando y relacionando partes de nuestro rostro con nuestra personalidad, aunque haya mucho mito en ello.

 

La cuestión es la necesidad de cuidar de nuestro cuerpo. Y sobre todo, de tomar conciencia de las señales que nos ofrece. No solo es un dicho popular que hay señales como, por ejemplo, cuando nos duele la garganta o nos quedamos afónicos, tras las que quizá haya algo que tengamos que decir que no hayamos dicho, o que haya falta de confianza para expresar algo como nuestros propios sentimientos. O si sentimos dolor en los hombros, que puede ser por cargas y responsabilidades excesivas. Y así podríamos encontrar los distintos avisos que nos dan pistas sobre lo que nos está ocurriendo y que mejor hacerlas caso a tiempo que no cuando hayamos generado una enfermedad psicosomática, autoinmune o cuando ya haya que tomar medidas más drásticas.

 

Por eso, hoy quiero dejar una serie de pautas, para cuidar nuestro cuerpo:

  • Comer bien. ¿Te ha pasado que tu cuerpo te pedía una ensalada o algo fresquito para cenar tras una comida copiosa? ¿O tras haber tomado dulce, necesitar algo salado? Aprender a escuchar al cuerpo en cuanto a necesidades alimentarias lleva a una buena relación con la comida. Una dieta sana y equilibrada, permitiendo la ingesta de todas las vitaminas, proteínas, hidratos de carbono yminerales necesarios va a favorecer la funcionalidad de nuestro cuerpo.
  • Beber agua.  El agua es esencial para mantener frescas nuestras células. Muchas veces nos dicen que hay que beber mucha agua, pero lo verdaderamente importante es mantenernos adecuadamente hidratados. Si sudamos mucho, tendremos que beber más agua. Os dejounos consejos para ayudarnos a beber agua correctamente.
  • Hacer ejercicio. En el estudio deI-Min Lee, profesor de medicina de la Harvard Medical Schoolsobre los mejores ejercicios para la salud, proponía caminar como el ejercicio más saludable. 30 minutos caminando a buen ritmo o incluso pausadamente puede beneficiar incluso al cerebro. El segundo mejor ejercicio es la natación por movilizar a todos los músculos del cuerpo. Después, el entrenamiento de fuerza pero sin grandes pesos o solo con nuestro propio peso, más bien ejecutado a base de repeticiones, y el Tai chi y los ejercicios de Kegel que contribuyen a una mayor calidad de vida.
  • Cambiar de postura regularmente. Si no vamos a hacer un ejercicio de forma continuada, al menos tener la prudencia de ir cambiando de postura regularmente. Porque si no, llegaremos a tener cuellos que un día harán llegar la cabeza al ordenador cual buitre, dedos que se acostumbran a un único movimiento propio para el uso del whatsapp, espaldas cheposas para trabajar en el portátil, o movimientos rutinarios propios de trabajos más físicos como hacer camas, levantar cajas, cocinar, conducir… Sí, nos movemos, pero siempre igual. Por eso, es importante para que no se anquilosen los músculos y mejorar el riego sanguíneo, que nos movamos frecuentemente, cada hora por lo menos se recomienda un cambio postural, pero nunca más de tres horas seguidas igual. Además, no es bueno para la concentración mental.
  • Tomar conciencia de nuestro cuerpo. Hacer un escaneo por nuestro cuerpo como para detectar si estamos correctamente sentados, si estamos presionando algún músculo o vaso sanguíneo que hará que se nos duerma algún miembro, si estamos contraídos o relajados, si estamos tensionados, estresados o forzados, si apretamos la mandíbula o los puños, si cargamos el peso sobre un pie o sobre los dos, sobre una cadera o sobre las lumbares, si tenemos la boca o los ojos secos, si tenemos la necesidad de cambiar de postura, si tenemos hambre o sed, si escuchamos demasiado ruido o si estamos a gusto. La meditación y el mindfulness han ayudado a esta toma de conciencia a través de visualizaciones y centrarse en el propio cuerpo.
  • Descansar. Los adictos al trabajo, los autoexigentes, los perfeccionistas, los mega-responsables, los emprendedores, los empresarios, y para todas las personas del mundo el descanso es esencial. Primero porque nos permite recuperarnos de la fatiga mental y física, y segundo, porque al dormir el cerebro puede recapitular y ordenar toda la información que a lo largo del día recibió y así poder aprender o darse cuenta de detalles clave, nuestras células se renuevan, crecemos y recargamos energía para afrontar un nuevo día. Por tanto, para evitar la sobrecarga y el desgaste, el mejor remedio es saber parar.
  • Conectar con la naturaleza. ¿Y qué tiene que ver con el cuerpo? Cuando salimos de la rutina, el cuerpo utiliza músculos que no suele mover, el corazón se acelera ante un suave ejercicio que cambia su ritmo habitual, la respiración puede verse alterada por momentos para adaptarse a los retos del camino, y sobre todo, y lo más beneficioso, a respirar aire puro. Una mayor calidad de oxígeno al respirar inunda nuestras células. Y todo ello sin contar con el placer de disfrutar de unas estupendas vistas, escuchar el canto de las aves, o sentir la brisa en la cara.

Cuidando nuestro cuerpo, cuidamos lo más importante que tenemos: a nosotros mismos. Y ahora que tienes estas claves para hacerlo y que seguro tú mismo conoces algunas más, ¿qué vas a comenzar a hacer diferente para estar mejor?

Aprendiendo a cuidarnos en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

 

26 junio, 2018

 

Poner amor en lo que hacemos es algo que ya se ha dicho en numerosos ámbitos. Por ejemplo, decimos que si cocinas con amor, la comida estará mucho más rica; si ponemos amor en nuestra  vida seremos más felices. Y en el trabajo, ¿ponemos amor?

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El amor es ese sentimiento que nos invita a compartir, a dar con generosidad, a soñar, volar y creer en nosotros mismos. Visto así es un sentimiento que podemos desarrollar también en el trabajo. No digo con esto que haya que mantener relaciones con personas de nuestro trabajo, cosa que algunas empresas lo aprecian mientras que otras lo evitan como política interna, dado que piensan que perjudica más que beneficia. Lo que quiero decir es que el amor es un sentimiento que, en mi opinión, debería estar presente en las empresas, del siguiente modo:

  1. Comenzamos por un quiero: una relación laboral entre una persona y una empresa comienza con un acuerdo (contrato) por el que la persona dice: "quiero dedicar mi tiempo y esfuerzo en esta empresa" y la empresa dice: "quiero que formes parte de mi equipo". A partir de aquí habrá muchos más "quieros" a lo largo del tiempo que la persona permanezca en la empresa y de hecho, el final de la relación laboral se da con un "no quiero estar más aquí" o "no quiero que estés más aquí". Así que el quiero se convierte en una palabra de amor esencial en las relaciones empresa-colaborador.
  2. Requiere admiración: las relaciones duraderas tienen un punto de admiración, de poner en valor lo que otro hace, dice o es. Esto me parece un valor clave a aplicar en las relaciones con nuestros equipos. Nuestros colaboradores si están en la empresa será porque apreciamos lo que hacen o pueden llegar a hacer.
  3. Cuidado: Si creo que una persona es valiosa, habré de cuidar de ella. Me preocupo por una persona a la que quiero, trato de que esté a gusto, me importa lo que le pasa, cómo está, cómo se siente y cómo puedo ayudarle a hacer mejor su trabajo y a desarrollarse.
  4. Generosidad: en el trabajo y en los equipos hemos de ser generosos para llegar más lejos, para generar sinergias, provocar ideas nuevas, innovar, permitir errar, delegar, formar e incluso para fomentar el empleo o el conocimiento del trabajo accediendo a tener personas en prácticas.
  5. Afecto: Creo que mejor que llevarse mal con alguien en el trabajo es mucho más propicio llevarse bien. Con un mayor afecto entre unos y otros habrá un mejor clima de trabajo, conversaciones más sinceras y constructivas, relaciones más sanas que favorecen la productividad.
  6. Motivación: el amor nos lleva a alentar, animar, acompañar al buen desarrollo del trabajo, a las personas que lo han de desarrollar, facilitar la ayuda y apoyo que se necesite, a ser fan de nuestro equipo, a levantar los ánimos cuando no están en el mejor momento…
  7. Da libertad: amar es dejar ser, querer lo que sea mejor para el otro y permitirle crecer. Lejos de retener, al poner amor se da libertad para que la otra persona sea feliz contigo o sin ti. Por eso también amar es dejar ir, dejar elegir. Y si la persona pudiendo elegir se queda contigo, en tu equipo, es porque de verdad quiere.

Al final, poner amor en el trabajo te lleva a ser más feliz, con los demás y contigo mismo, ser más productivo y ganar más en todos los sentidos.

Y ahora que tienes unas ideas más de por qué poner amor en el trabajo, ¿te animas a hacerlo? ¡Tú puedes ser un líder amoroso!

Aprendiendo a poner amor en el camino del crecimiento

Raquel Bonsfills

11 junio, 2018

 

En esta era del talentismo, en la que cada persona ha de buscar en qué puede desarrollar su mayor potencial y cómo aportarlo al mundo, oímos numerosas frases de ánimo que invitan a ver la vida con algunas más posibilidades y oportunidades.

 

Frases como las de  Mr. Wonderful,entre otros, ha hecho que encontremos por todas partes.

Esto ha llevado a pensar que es fácil lograr aquello que nos proponemos, que si algo se te da bien, ya vas a poder vivir de ello, y que cuando estás en tu sitio, el mundo se alinea para que todo te vaya muy bien.

Por una parte, podríamos decir que es verdad. Si tú piensas que puedes lograr algo, estás más motivado y tienes más confianza en ti mismo como para lograrlo.Y por otra parte, nadie dijo que fuera fácil. Requiere esfuerzo

Hablar en estos términos de esfuerzo es una paradoja porque cuando hay algo que se te da muy bien, algo en lo que eres realmente talentoso, no te cuesta tanto esfuerzo ni aprenderlo, ni desarrollarlo, e incluso disfrutas haciéndolo y se te pasa el tiempo volando. Pero por bueno que seas haciendo algo, no significa que no tengas que esforzarte por mantenerte en un nivel óptimo, no vayas a esforzarte por mejorar cada día, por seguir aprendiendo o por mantener la constancia en los momentos más bajos.

Hace un tiempo escuché a Álvaro Cuadrado, CEO y fundador de varias empresas, decir que su padre le llevaba a correr por la playa desde niño y que cuando él se quejaba de que ya no podía más, su padre siempre le hacía correr al menos un tramo de playa más. Así día tras día hasta que un día no se quejó, día en que su padre paró antes de lo que Álvaro esperaba.

Siempre pensamos que no podemos más cuando no hemos llegado aún al límite de nuestras fuerzas. Eso no significa que estemos continuamente exhaustos, pero sí que tratemos de superarnos y crear el hábito en nosotros de ir más allá, porque resulta que podemos.

También escuché recientemente a Toni Nadal, tío y entrenador durante años de Rafa Nadal, que decía que cuando tenían programadas las clases para una hora y media, siempre fueron de mucho más tiempo, incluso de una jornada entera. Según él, esto ha hecho que Rafa tenga una capacidad de resiliencia enorme que le ha llevado a llegar más lejos.

Porque "si crees que no puedes, como si crees que puedes, estás en lo cierto", como decía Henry Ford.Te dejo este vídeo con la charla de Toni Nadal hablando del valor del esfuerzo:

Por eso, para desarrollar el talento es importante considerar algunas cuestiones:

La actitud lo es todo. Necesitamos de iniciativa para caminar hacia nuestros objetivos, para mantenernos activos y enfocados, para entender que aunque haya trabajos circunstanciales queremos seguir esforzándonos por aquello que de verdad queremos.

Descubre tu talento. Como ya te hemos contado en este blog, puedes descubrir tu pasión con un poco de indagación sobre ti mismo/a, mirándote con curiosidad, abriéndote a lo que otros creen que puede ser tu talento especial, jugando a sacarte brillo.

Continúa formándote. Como el entorno cambia tan deprisa, si quieres que tu talento sea valorado ha de estar actualizado.

Cree en ti. Muchas veces no actuamos porque pensamos que no valemos lo suficiente, no sabemos, no nos sentimos capaces… Por eso, da la vuelta al foco y mírate, conócete, reconócete, sobre todo en aquello que pensabas que no podrías lograr y ya has logrado, revisa todo lo que sí haces y se te da bien, descubre lo que te gusta hacer y si no te queda claro, explora nuevas opciones hasta encontrarlo. Confía. Tu autoestima será el elemento clave a desarrollar para lograrlo.

Atrévete. Si solo lo piensas pero no lo haces, no lo vas a lograr. Hay que ponerlo en práctica. Hay que ponerse en acción. Y para ello, empieza por la parte que te resulte más sencilla para así ir dando pasos hacia tus objetivos de forma que vayas ganando confianza a medida que avanzas. Pero empieza, el primer paso es el que más asusta y el más reconfortante. ¡Tú puedes hacerlo! Date permiso para ser feliz.

Cuida de ti. Que quieras lograrlo no significa que no vaya a haber momentos malos, que te hagan dudar o que te tambaleen. Y no pasa nada por parar y reflexionar sobre ellos, lo que necesites para recuperarte y volver con fuerzas renovadas. Y si vas cuidando de ti de forma constante y continua, dándote las píldoras que necesitas para mantener un estado físico y emocional equilibrado y sano, seguramente no llegues a desbordarte.

Decide. En los momentos bajos, en esos en los que no sabes si seguir o tirar la toalla, en los que te sientes cansado, recuerda que puedes elegir entre seguir adelante y quizá ganar la partida o dejarlo todo y volver a la situación anterior. Aquí es donde juega un papel importante la cultura del esfuerzo que hayas desarrollado a lo largo de tu vida.

Y para completar esto, te dejo unas claves para desarrollar tu talento, propuestas por Alfonso Alcántara, creador de Yoriento.

¿Estás preparado para luchar por lo que deseas? ¿Cómo vas a practicar el ir más allá, el inconformismo, y tu capacidad de resistencia?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

 

Bob Moritz, director global de PwC, dice que hoy en día y de cara al futuro, las personas han de tener una gran capacidad de adaptación, que puedan aprender deprisa, que puedan llevar ese conocimiento a la práctica y que puedan dar respuestas a problemas.

Esto está claramente relacionado con una habilidad de la que te hemos venido hablando, la Learnability, que definimos como la capacidad de aprender habilidades para mantenerte empleable a largo plazo, y hemos comentado una serie de cualidades que pueden ayudarte a mantener esta habilidad.

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Sandeep Dadlani, presidente de Infosys, una de las principales empresas tecnológicas del mundo, cuenta que en los procesos de selección siempre prefieren a una persona con Learnability antes que a una persona con experiencia y conocimiento técnico, porque la tecnología cambia rápidamente. Además, en este entorno V.U.C.A. ya todas las empresas, sean tecnológicas o no, han de darle prioridad a esta habilidad de aprender continuamente.

Sin embargo, ¿cómo comenzamos a trabajarnos esta habilidad tan importante para las empresas? Son necesarios 5 pasos:

  1. Voluntad. Entre todas las cosas a las que podemos dedicar nuestro limitado tiempo diario, semanal, mensual, anual…hemos de querer que el aprendizaje sea una de ellas. El eterno aprendiz, es aquel que a lo largo de toda su vida tiene interés, tiene intención y decide seguir aprendiendo. Por ejemplo, el otro día conocí a una persona de 80 años que se había puesto a aprender el idioma albano para poder comunicarse con sus nietos porque viven allí. Eso es verdadera voluntad.
  2. Curiosidad. Como cuando éramos niños y estábamos descubriendo el mundo. Cuando nos dejábamos sorprender por todo, cuando preguntábamos 500 veces y por qué a nuestros padres, cuando absorbíamos como esponjas todo lo que nos llegaba… Mantener la curiosidad con apertura para hallar nuevos puntos de vista, nuevas personas, nuevas formas de hacer lo mismo o de obtener mejores resultados, de relacionarse, de crecer. Con curiosidad podremos adaptarnos mejor a los cambios, ampliar nuestra zona de confort y nuestro mapa mental.
  3. Conocimiento. Cuando recibimos información nueva y la asimilamos la podemos convertir en conocimiento. Un conocimiento que nos puede llegar por diversas vías: libros, periódicos, blogs, entidades dedicadas a la formación, mentores y expertos, congresos,… además de la propia experiencia que también es fuente de sabiduría.
  4. Práctica. El conocimiento que no se aplica no mueve el mundo. Por eso, es necesario poner en práctica o buscar la aplicabilidad a los contenidos aprendidos. Y por otra parte, como la Learnability es una habilidad, ésta no se coge si no se practica. Nos hacemos hábiles en algo cuando nos entrenamos en ello. Más entrenamiento, más dedicación, más hábito tendremos y más podremos desarrollar nuestra learnability.
  5. Responsabilidad. Como todas las herramientas del mundo, cada uno puede aplicarlas para optimizar o para destruir. Aquí es donde apelamos a la responsabilidad de cada uno por el bien común, para desarrollar lo aprendido con ética, en la dirección de la ecología del éxito, clave esencial de 2miradas.

Para completar estos pasos, David ReyeroTrapiello, Senior HR Business Partner de Sanofi Iberia da unas claves para potenciar la empleabilidad. Y tú, puedes testar tu capacidad actual de Learnability a través de este test que fue creado por Manpower Group, en el que podrás descubrir tu Learnability Quotient (LQ) que refleja tu capacidad de aprendizaje, crecimiento y adaptación a nuevas circunstancias y retos en tu vida profesional.

Pero no solo desarrollemos la Learnability para adaptarnos a los continuos cambios que el entorno exige, sino que como dice Mark Malloch-Brown, secretario general del ministerio de asuntos exteriores de UK, hemos de desarrollar nuestra Learnability para optimizar el logro de nuestro propio éxito profesional.

¿Cuánto tiempo dedicas a aprender cada día?

Raquel Bonsfills

 

Siempre he pensado que el cambio generacional es debido a los pequeños cambios que hacemos respecto a lo vivido de niños, porque queremos hacer ciertas cosas de forma diferente, a nuestra manera . A esto, hemos de sumarle las circunstancias externas que han determinado vivencias comunes para toda la población, por ejemplo, las guerras, la libertad, la globalización, la digitalización…

 

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 Foto unsplash     

 

Por todo, personas de generaciones diferentes actúan de forma diferente. Y son vistas por los demás como diferentes. Si bien es cierto que creo que cada persona es un ser individual y único, en este artículo, generalizaré un poco.

Según el estudio del ObservatorioGT, Generación y Talento y la Universidad Europea de Madrid, los directivos de cada generación se comportan de determinada forma y su estilo de liderazgo se centra más en unos aspectos respecto a otros. Por ejemplo:

  1. Los considerados líderes tradicionalistas, es decir, los nacidos antes de 1955, utilizan un estilo de liderazgo basado en valores y desarrollan un rol de equipo más paternalista y cercano. Tienen un alto conocimiento y experiencia, una alta capacidad para priorizar y pueden ser valiosos coaches y mentores. Sin embargo, su estilo de comunicación es menos eficaz y dan mucha menos importancia a la conciliación.
  2. Los considerados líderes Baby Boomers, los nacidos entre 1956 y 1970, están mucho más enfocados a objetivos y al desarrollo del negocio y de las personas en la organización. Suelen ser expertos y buenos trabajadores, sienten orgullo de pertenencia y crean o son parte de una red de contactos informales y útiles dentro de la empresa. Sin embargo, tampoco prestan tanta atención a la conciliación de la vida personal y laboral, y el disfrute en el trabajo no es su prioridad.
  3. Los considerados líderes de la generación X, los nacidos entre 1971 y 1981, están centrados en los objetivos pero con una base importante en los valores. Son más adaptativos, humanos, colaborativos, productivos… Comienza a haber mayor número de mujeres directivas de esta generación y eso hace que promuevan más la conciliación. Sin embargo, no desarrollan tanto el trabajo en equipo ni fomentan el rol de equipo.
  4. Los considerados líderes de la generación Y, los nacidos entre 1982 y 1992, trabajan mucho más la comunicación eficaz, utilizan el reconocimiento a pesar de su exigencia personal y al equipo. Llevan un ritmo frenético necesario para abordar los cambios, lo que les lleva a moverse más en el corto plazo. Sin embargo, no prestan tanta atención a los valores ni a los objetivos.

 

Puedes obtener el estudio completo solicitándolo en www.generacciona.org

Ahora bien, los líderes de mañana, tendrán que ser líderes capaces de entender y acompañar a las diferentes generaciones. El liderazgo intergeneracional se presenta como una nueva competencia esencial para el futuro. Y según los encuestados, ha de tener características clave como:

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Esto quiere decir, que en este momento histórico, las personas no queremos que se nos dirija igual. Y las empresas que no sumen importancia a favorecer la comunicación, que no ponga como prioridad a la persona como eje vital de la organización, cubriendo sus necesidades específicas, aprendiendo a colaborar y sacar lo mejor de las personas, siendo integrador de todos y facilitador de la conciliación, asumiendo la responsabilidad de sus acciones, en crecimiento continuo para adaptare a los cambios, con flexibilidad y aprendizaje… se encontrarán cada vez con mayor dificultad para atraer talento y sobre todo, para que quieran quedarse dedicando sus esfuerzos en esa empresa.

Sabiendo esto, ¿qué vas a hacer para desarrollar el liderazgo intergeneracional?  Que las empresas se adapten a los nuevos tiempo, dependerá del grado en que las personas se adapten a las nuevas necesidades y sigan aprendiendo.

El liderazgo una cuestión de actitud, no de edad...

Raquel Bonsfills

17 abril, 2018

La mayor parte de las veces al escuchar a una persona somos capaces de interpretar su estado de ánimo con acierto. Y utilizamos expresiones del tipo: "parece abatido", "estaba nerviosa, le temblaba la voz", "hablaba tan deprisa por lo contenta que venía con lo que le había pasado…"

Pero ¿sabías que en un gran número de estudios se ha demostrado que varios aspectos del estado físico y emocional del emisor, incluyendo edad, sexo, inteligencia, apariencia y personalidad pueden identificarse solamente por la voz? De hecho, Amazon ya está incorporando la voz como factor determinante para poder desarrollar mejor las competencias de Alexa, como explica José Melgar en su artículo de neuromarketing. Y no solo Amazon, son múltiples las empresas que están poniendo la voz como tendencia a incorporar en su tecnología o en la robótica.  

la voz y las emociones

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El ser humano posee una estructura que le permite emitir sonidos, con un ritmo y velocidad, un tono, un timbre, una intensidad, un volumen, una energía, con una vibración de las cuerdas vocales… y que según cómo se posicionen los músculos, el aire, la cabeza o la mandíbula, pueden expresar una misma frase con diferente sentido.

Siguiendo los estudios de la técnica Alexander, y basándose en su propia experiencia con la voz, Michael McCallion afirma en la entrevista que le hicieron para la revista Muy Interesante, que cada emoción tiene su voz, y además posee su propia pauta de respiración, ya que existen muchas maneras distintas de respirar. "Ésta es la energía básica para hablar. Luego cada sílaba es una unidad en la que se usan unos músculos determinados".

Puedes hacer la prueba tú mismo. Elige una frase cualquiera de un libro o de este artículo, por ejemplo: "cada emoción tiene su voz" y repítela siguiendo las indicaciones de volumen, tono, velocidad y ritmo que se indican. ¿Notas la diferencia? Conectarte con la emoción también te ayudará porque como los buenos actores, hay que meterse en el papel para ser creíbles.

Como dice Mª Soledad Cabrelles en su artículo de la Biblioteca virtual Miguel de Cervantes, una voz sana posee versatilidad, sensitividad y pureza de timbre, sin muestras de estar forzada o violentada. Por encima de todo, la voz sana posee vitalidad siendo clara y firme. Y para cuidar de nuestra voz y por ende, de nuestras emociones, podemos aplicar algunas técnicas y herramientas que nos faciliten su gestión:

Expresión facial y corporal acorde a la emoción. Puede que no nos sintamos contentos, pero poner los ojos achinados y nuestra mejor sonrisa durante un tiempo, nos hará sentir más felices que si no lo hacemos. O por ejemplo, nos costará mucho más sonar enfadados si ladeamos un poco la cabeza en un gesto de ternura, como quien mira a un cachorro o un muñeco de peluche. El cuerpo ayuda a la expresión de las emociones y tendrá repercusión en la voz.

Prepararse antes de hablar en público, calentando los músculos que intervienen en la expresión oral, relajándonos, respirando, abriendo la boca durante un rato para favorecer nuestra vocalización, hacer inflexiones en la voz… Todo ello será indispensable para resultar más persuasivos, como explica Emma Rodero en este vídeo.

Utiliza las herramientas propias del lenguaje. Una frase según dónde hagas énfasis o dónde pongas la coma o la pausa, puede cambiar totalmente. Por ejemplo: "Ayer llegaste tarde, y te vi sonreír" es diferente de "¡Ayer llegaste tarde y te vi sonreír!" o "Ayer, llegaste tarde, y ¿te vi sonreír?"

La musicoterapia. Es el proceso sistemático de intervención en el que un musicoterapeuta establece una relación de ayuda con la/s persona/s con las que trabaja mediante el uso de la música y/o de sus elementos musicales (sonido, ritmo, melodía, armonía) en un encuadre adecuado, con el fin de promover y/o restablecer la salud y mejorar la calidad de vida de esa/as persona/s, satisfaciendo sus necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas, y fomentando cambios significativos en ellas (Asociación Española de Musicoterapeutas Profesionales, 2014). Normalmente va acompañado de canto y percusión para favorecer la musicalidad de la voz, porque la música y la emoción comparten una misma región en el cerebro.

DAVID (Da Amazing Voice Inflection Device). Es una herramienta gratuita desarrollada por un equipo de neurocientíficos e ingenieros de audio en el CREAM Lab, IRCAM, de París, que transforma la voz en tiempo real "coloreando" cualquier grabación de voz con una emoción que no fue pensada por su emisor. Por ejemplo, tú hablas normal y te escuchas más contento. Crearon una plataforma de audio digital para modificar encubiertamente el tono emocional de las voces de los participantes mientras hablaban sobre la felicidad, la tristeza o el miedo. Los oyentes percibieron las transformaciones como ejemplos naturales del habla emocional, pero los participantes permanecieron inconscientes de la manipulación, lo que indica que no somos conscientes continuamente de nuestras propias señales emocionales. En cambio, como consecuencia de escuchar sus voces alteradas, el estado emocional de los participantes cambió en congruencia con la emoción escuchada.

Y como recomendación, "el libro de la voz", en el que Michael McCallion explica cómo utilizarla con la mayor eficacia, y cómo cuidarla, para evitar perderla cuando más la necesitamos.

Y ahora que sabes más de la voz y de sus matices en relación con las emociones, ¿qué vas a comenzar a hacer para cuidar de ella y ayudarte a expresar con mayor claridad tus mensajes o las emociones que quieres transmitir?

Aprendiendo sobre la voz en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

13 marzo, 2018

Como dice el periodista deportivo Sam Walker en  libro "Capitanes. La fuerza oculta detrás de los mejores equipos de la historia", una de las principales cualidades de los capitanes es el férreo control emocional. Es tan solo un ejemplo más de la importancia de la gestión de las emociones en el día a día. Y para los líderes, aún más, porque son ejemplos, modelos, mediadores, promotores, inspiradores de sus equipos… y de su gestión emocional dependerá la emocionalidad del equipo.

Aristóteles decía: “Cualquiera puede enfadarse, eso es fácil. Lo difícil es enfadarse con la persona adecuada, en el momento justo y en el grado necesario”.

la gestion de las emociones en el día a día
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Por este motivo, quiero compartirte hoy algunas técnicas de gestión emocional, pero para poder gestionar algo, hay que conocerlo. Así que lo primero que hemos de trabajar es:

El autoconocimiento. Nos permite conocer los estados internos, nuestros deseos, valores, creencias, prejuicios, intuiciones, pensamientos, recursos, etc. La principal técnica de autoconocimiento proviene de la Gestalt y consiste en tomar esa conciencia de cómo te sientes, como haciendo un chequeo por tu cuerpo. Así nos evaluamos y podemos comenzar a conocer qué diferencia hay de mi aburrimiento ahora y mi aburrimiento en la oficina, o dentro de 2h. O lo contento/a que me pongo cuando es la hora de volver a casa del trabajo o lo contento/a que me pongo al ver a mis amigos. Para ayudarte en esta práctica te recuerdo la técnica del péndulo de las emociones que creé hace un tiempo.

Una vez reconocido mi sentimiento y valorada la intensidad del mismo, podemos comenzar a gestionarlo para que sea una emoción desde la cual podamos actuar con una mayor calidad y responder en lugar de solamente reaccionar.

Algunas técnicas de gestión emocional:

  1. Técnica de 7 pasos que practicamos y recomendamos en 2miradas, y que puedes volver a revisarla aquí. Consiste en ir paso a paso avanzando para conseguir que las emociones estén más equilibradas.
  2. Gestión del tiempo. ¿En qué ocupas tu tiempo? Si podemos saber a qué dedicamos nuestro tiempo, podemos valorar si está alineado a los objetivos laborales que queremos conseguir, con los objetivos de nuestra vida, e incluso con nuestros valores. La puntualidad, el uso del tiempo, la programación de las tareas…hay numerosas técnicas para gestionar nuestro tiempo. Cuanto mejor gestionemos nuestro tiempo, más tranquilos nos sentiremos y con más flexibilidad abordaremos los imprevistos. Por eso,
    • Aprovecha tu tiempo.
    • Planifícate.
    • Establece prioridades.
    • Comienza el día positivamente.
    • Ten en cuenta la curva de rendimiento.
  1. El humor. La risoterapia le sienta muy bien tanto a la mente, como al cuerpo o al entorno. Ver programas y películas de risa, contar o escuchar chistes, alivia el estrés, mejora el estado de ánimo y ayuda a tener una actitud más positiva frente a la vida.
    • Facilita la comunicación.
    • Ayuda a mantener el equilibrio, tomar distancia.
    • Alivia el dolor y desplaza las emociones negativas.

Las vocales de la risa: Según la vocal que predomine en la risa, la risa tiene unos efectos u otros. En base a la milenaria medicina tradicional china, las diferentes vocales producen vibraciones internas en diferentes zonas del cuerpo. La letra que predomina en cada persona tampoco es aleatoria, si no que el propio organismo, en base a donde necesite esa vibración, tiende a hacernos reír con dicha vocal. Y es que cada vocal tiene un valor símbolo; movilizan emociones determinadas y potencian deferentes aspectos, tal y como nos explican en el portal de risoterapia.

  1. EFT. Emotional Freedom Technique. Técnica de Libertad Emocional. La EFT sostiene que la causa de todas las emociones desagradables es una alteración en el sistema energético del cuerpo producida en el momento del impacto emocional. EFT es un procedimiento simple que rápidamente reequilibra y corrige esa alteración. Combina el tratamiento físico sobre los meridianos energéticos con el tratamiento mental centrando el pensamiento en el problema que se tiene y se desea tratar (dolor, emoción discordante, fobia…).

 

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Imagen recogida de la publicación de la Asociación Krystalia

 

¿Qué emoción quieres cultivar en ti? Te dejo este vídeo para ayudarte a darte cuenta de qué emoción es la más habitual en ti para que te pongas una alerta cada día de forma que dediques al menos un momento de tu tiempo a la emoción que más desees vivir. ¡Que lo disfrutes!

 

 

Y no olvides que cada emoción te define...

Raque Bonsfills

 

 

27 febrero, 2018

La gestión de las emociones a través del cuerpo

"El cuerpo es sabio". Es una frase que hemos escuchado muchas veces pero no siempre somos conscientes de toda la información, posibilidades y alertas que el cuerpo nos da.

Dejando a un lado la consideración de la belleza que cada uno le otorga a su cuerpo, es importante saber que el cuerpo nos puede ayudar: en nuestro bienestar (si lo cuidamos y evitamos enfermar), en la toma de decisiones o en la gestión emocional.  

Como gestionar emociones a través del cuerpo

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Ya la corriente de inteligencia emocional Alba Emoting, que fue desarrollada por Susana Bloch y Guy Santibáñez en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, demostró que toda persona puede conectarse físicamente con sus emociones básicas a través de unas formas de respirar determinadas, acompañadas de unas posturas corporales y los gestos faciales correspondientes.  Y de esta forma, cualquier persona puede expresar, reconocer y modular creativamente sus propias emociones, puede reconocerlas mejor en los demás y puede transmitirlas a terceros sin ambigüedad, como explica Carme Tena, especialista en Alba Emoting en España.

Entonces, dada la demostrada relación del cuerpo con la gestión emocional, vamos a ver algunas formas de actuar sobre el cuerpo para mejorar el manejo de nuestras emociones, lo que facilitará la relación con los demás y nos desbordaremos mucho menos.

 

5 técnicas corporales de gestión emocional:

  1. La respiración abdominal. Te será más fácil practicarla poniendo las manos en el abdomen. Puedes comenzar realizando al menos 3 respiraciones profundas y lentas todos los días. Pero lo importante es mantenerte concentrado en la respiración y pensar que con cada exhalación salen las tensiones, nervios y todo lo "malo" que nos ronda. Podemos practicarla, por ejemplo:
  • Llena tus pulmones como si fuera una botella. Comienza llenando el abdomen y luego la parte alta de los pulmones. Y para sacar el aire, primero el de la parte alta de los pulmones y luego el aire del abdomen.
  • Llena tus pulmones comenzando por la parte alta de los mismos y luego, la parte abdominal. Y para sacar el aire, al revés, primero la parte abdominal y después, la parte alta.
  1. Relajación. Dentro de las diferentes posibilidades que tenemos a nuestro alcance para relajarnos, aunque, a veces, nos cuesta por el ritmo frenético que llevamos, podemos optar por dedicarnos un momento, ponernos en una postura cómoda y cerrar los ojos y respirar profundamente dejándonos llevar. Puedes ayudarte con:
  • Un ambiente tranquilo y sin interrupciones.
  • Escuchar música.
  • Darte un masaje relajante.

Todo esto está relacionado con el control mental, que nos permite disfrutar cada momento, como ya planteaba Horacio con su "Carpe Diem", y nos lleva a vivir con mayor plenitud en el aquí y ahora. Es una práctica para aprovechar mejor los recursos y capacidades de nuestro cerebro. Nos prepara para ser más efectivos, más creativos, tomar mejores decisiones, desarrollar nuestra inteligencia, etc.

Como dice Rafael Santandreu, podemos aprender el control mental como filosofía de vida. Para ello, la psicología cognitiva nos enseña las claves para controlar cualquier situación cotidiana con unas emociones más suaves y constructivas en todos los ámbitos.

Según él, los tres pilares emocionales para el control mental son:

  • Centrarnos en el interior. Mirar dentro de nosotros: nuestros pensamientos, ¿qué necesitamos?, ¿qué tenemos?, ¿qué nos falta?, ¿qué estoy haciendo mal?
  • Caminar ligero. Trabajar el desapego, tener claro qué es lo que necesitamos de verdad.
  • Apreciar lo que te rodea. Valorar todo lo que sí tenemos.

La respiración y la relajación son la base de la meditación y el mindfulness, que son técnicas muy valiosas de gestión emocional.

  1. Aromaterapia. Esta técnica consiste en utilizar aceites de hierbas y otras plantas aromáticas que aplicadas en el cuerpo o en el ambiente logran la relajación o el alivio de un dolor o trastorno. Además, está demostrada la capacidad de los olores para llevarnos a recuerdos tanto agradables como desagradables, como por ejemplo, al pasar por una panadería, con ese aroma a pan recién hecho que nos lleva a la infancia o tener una sensación de vuelta al hogar.
  2. Abrazoterapia.Se ha realizado un estudio por investigadores de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, Pensilvania (EEUU), y han demostrado que los abrazos mejoran la salud mental de quien los practica y que además, nos protegen de las infecciones.

Cuatro abrazos al día son necesarios para sobrevivir, ocho para mantenerse y doce para crecer como personas.

El acto de abrazar consolida los valores de la fraternidad y el compañerismo. Los abrazos influyen en el modo en el que nuestro cuerpo produce hormonas, y por lo tanto, dejan una huella en nuestra manera de pensar y de percibir las cosas, aunque sea solo por unos segundos o minutos.No todos los abrazos son iguales, ni tienen el mismo significado y funcionalidad.

  1. Hacer ejercicio. Practicar yoga, taichi, salir a correr… Además de ser algo absolutamente saludable realizándolo con moderación, si además lo hacemos al aire libre y en el campo nos va a facilitar tener más oxígeno. Nuestro cerebro y nuestro cuerpo nos lo agradecerán, pero sobre todo a nivel emocional volveremos mucho más contentos después de hacer ejercicio gracias a las endorfinas generadas.

Después de conocer estas técnicas, ¿qué vas a hacer para que tu cuerpo te ayude en la gestión de tus emociones? Te dejo un vídeo que puede complementar lo que te he compartido sobre cómo mejorar tu estado emocional a través de tu cuerpo.

Y recuerda: Mira a tu cuerpo para gestionar tus emociones y sigue aprendiendo en el camino del crecimiento.

O como solemos decir..."Mens sana in corpore sano"

 

Raquel Bonsfills