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Siempre he pensado que el cambio generacional es debido a los pequeños cambios que hacemos respecto a lo vivido de niños, porque queremos hacer ciertas cosas de forma diferente, a nuestra manera . A esto, hemos de sumarle las circunstancias externas que han determinado vivencias comunes para toda la población, por ejemplo, las guerras, la libertad, la globalización, la digitalización…

 

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 Foto unsplash     

 

Por todo, personas de generaciones diferentes actúan de forma diferente. Y son vistas por los demás como diferentes. Si bien es cierto que creo que cada persona es un ser individual y único, en este artículo, generalizaré un poco.

Según el estudio del ObservatorioGT, Generación y Talento y la Universidad Europea de Madrid, los directivos de cada generación se comportan de determinada forma y su estilo de liderazgo se centra más en unos aspectos respecto a otros. Por ejemplo:

  1. Los considerados líderes tradicionalistas, es decir, los nacidos antes de 1955, utilizan un estilo de liderazgo basado en valores y desarrollan un rol de equipo más paternalista y cercano. Tienen un alto conocimiento y experiencia, una alta capacidad para priorizar y pueden ser valiosos coaches y mentores. Sin embargo, su estilo de comunicación es menos eficaz y dan mucha menos importancia a la conciliación.
  2. Los considerados líderes Baby Boomers, los nacidos entre 1956 y 1970, están mucho más enfocados a objetivos y al desarrollo del negocio y de las personas en la organización. Suelen ser expertos y buenos trabajadores, sienten orgullo de pertenencia y crean o son parte de una red de contactos informales y útiles dentro de la empresa. Sin embargo, tampoco prestan tanta atención a la conciliación de la vida personal y laboral, y el disfrute en el trabajo no es su prioridad.
  3. Los considerados líderes de la generación X, los nacidos entre 1971 y 1981, están centrados en los objetivos pero con una base importante en los valores. Son más adaptativos, humanos, colaborativos, productivos… Comienza a haber mayor número de mujeres directivas de esta generación y eso hace que promuevan más la conciliación. Sin embargo, no desarrollan tanto el trabajo en equipo ni fomentan el rol de equipo.
  4. Los considerados líderes de la generación Y, los nacidos entre 1982 y 1992, trabajan mucho más la comunicación eficaz, utilizan el reconocimiento a pesar de su exigencia personal y al equipo. Llevan un ritmo frenético necesario para abordar los cambios, lo que les lleva a moverse más en el corto plazo. Sin embargo, no prestan tanta atención a los valores ni a los objetivos.

 

Puedes obtener el estudio completo solicitándolo en www.generacciona.org

Ahora bien, los líderes de mañana, tendrán que ser líderes capaces de entender y acompañar a las diferentes generaciones. El liderazgo intergeneracional se presenta como una nueva competencia esencial para el futuro. Y según los encuestados, ha de tener características clave como:

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Esto quiere decir, que en este momento histórico, las personas no queremos que se nos dirija igual. Y las empresas que no sumen importancia a favorecer la comunicación, que no ponga como prioridad a la persona como eje vital de la organización, cubriendo sus necesidades específicas, aprendiendo a colaborar y sacar lo mejor de las personas, siendo integrador de todos y facilitador de la conciliación, asumiendo la responsabilidad de sus acciones, en crecimiento continuo para adaptare a los cambios, con flexibilidad y aprendizaje… se encontrarán cada vez con mayor dificultad para atraer talento y sobre todo, para que quieran quedarse dedicando sus esfuerzos en esa empresa.

Sabiendo esto, ¿qué vas a hacer para desarrollar el liderazgo intergeneracional?  Que las empresas se adapten a los nuevos tiempo, dependerá del grado en que las personas se adapten a las nuevas necesidades y sigan aprendiendo.

El liderazgo una cuestión de actitud, no de edad...

Raquel Bonsfills

17 abril, 2018

La mayor parte de las veces al escuchar a una persona somos capaces de interpretar su estado de ánimo con acierto. Y utilizamos expresiones del tipo: "parece abatido", "estaba nerviosa, le temblaba la voz", "hablaba tan deprisa por lo contenta que venía con lo que le había pasado…"

Pero ¿sabías que en un gran número de estudios se ha demostrado que varios aspectos del estado físico y emocional del emisor, incluyendo edad, sexo, inteligencia, apariencia y personalidad pueden identificarse solamente por la voz? De hecho, Amazon ya está incorporando la voz como factor determinante para poder desarrollar mejor las competencias de Alexa, como explica José Melgar en su artículo de neuromarketing. Y no solo Amazon, son múltiples las empresas que están poniendo la voz como tendencia a incorporar en su tecnología o en la robótica.  

la voz y las emociones

Photo de Unsplash

El ser humano posee una estructura que le permite emitir sonidos, con un ritmo y velocidad, un tono, un timbre, una intensidad, un volumen, una energía, con una vibración de las cuerdas vocales… y que según cómo se posicionen los músculos, el aire, la cabeza o la mandíbula, pueden expresar una misma frase con diferente sentido.

Siguiendo los estudios de la técnica Alexander, y basándose en su propia experiencia con la voz, Michael McCallion afirma en la entrevista que le hicieron para la revista Muy Interesante, que cada emoción tiene su voz, y además posee su propia pauta de respiración, ya que existen muchas maneras distintas de respirar. "Ésta es la energía básica para hablar. Luego cada sílaba es una unidad en la que se usan unos músculos determinados".

Puedes hacer la prueba tú mismo. Elige una frase cualquiera de un libro o de este artículo, por ejemplo: "cada emoción tiene su voz" y repítela siguiendo las indicaciones de volumen, tono, velocidad y ritmo que se indican. ¿Notas la diferencia? Conectarte con la emoción también te ayudará porque como los buenos actores, hay que meterse en el papel para ser creíbles.

Como dice Mª Soledad Cabrelles en su artículo de la Biblioteca virtual Miguel de Cervantes, una voz sana posee versatilidad, sensitividad y pureza de timbre, sin muestras de estar forzada o violentada. Por encima de todo, la voz sana posee vitalidad siendo clara y firme. Y para cuidar de nuestra voz y por ende, de nuestras emociones, podemos aplicar algunas técnicas y herramientas que nos faciliten su gestión:

Expresión facial y corporal acorde a la emoción. Puede que no nos sintamos contentos, pero poner los ojos achinados y nuestra mejor sonrisa durante un tiempo, nos hará sentir más felices que si no lo hacemos. O por ejemplo, nos costará mucho más sonar enfadados si ladeamos un poco la cabeza en un gesto de ternura, como quien mira a un cachorro o un muñeco de peluche. El cuerpo ayuda a la expresión de las emociones y tendrá repercusión en la voz.

Prepararse antes de hablar en público, calentando los músculos que intervienen en la expresión oral, relajándonos, respirando, abriendo la boca durante un rato para favorecer nuestra vocalización, hacer inflexiones en la voz… Todo ello será indispensable para resultar más persuasivos, como explica Emma Rodero en este vídeo.

Utiliza las herramientas propias del lenguaje. Una frase según dónde hagas énfasis o dónde pongas la coma o la pausa, puede cambiar totalmente. Por ejemplo: "Ayer llegaste tarde, y te vi sonreír" es diferente de "¡Ayer llegaste tarde y te vi sonreír!" o "Ayer, llegaste tarde, y ¿te vi sonreír?"

La musicoterapia. Es el proceso sistemático de intervención en el que un musicoterapeuta establece una relación de ayuda con la/s persona/s con las que trabaja mediante el uso de la música y/o de sus elementos musicales (sonido, ritmo, melodía, armonía) en un encuadre adecuado, con el fin de promover y/o restablecer la salud y mejorar la calidad de vida de esa/as persona/s, satisfaciendo sus necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas, y fomentando cambios significativos en ellas (Asociación Española de Musicoterapeutas Profesionales, 2014). Normalmente va acompañado de canto y percusión para favorecer la musicalidad de la voz, porque la música y la emoción comparten una misma región en el cerebro.

DAVID (Da Amazing Voice Inflection Device). Es una herramienta gratuita desarrollada por un equipo de neurocientíficos e ingenieros de audio en el CREAM Lab, IRCAM, de París, que transforma la voz en tiempo real "coloreando" cualquier grabación de voz con una emoción que no fue pensada por su emisor. Por ejemplo, tú hablas normal y te escuchas más contento. Crearon una plataforma de audio digital para modificar encubiertamente el tono emocional de las voces de los participantes mientras hablaban sobre la felicidad, la tristeza o el miedo. Los oyentes percibieron las transformaciones como ejemplos naturales del habla emocional, pero los participantes permanecieron inconscientes de la manipulación, lo que indica que no somos conscientes continuamente de nuestras propias señales emocionales. En cambio, como consecuencia de escuchar sus voces alteradas, el estado emocional de los participantes cambió en congruencia con la emoción escuchada.

Y como recomendación, "el libro de la voz", en el que Michael McCallion explica cómo utilizarla con la mayor eficacia, y cómo cuidarla, para evitar perderla cuando más la necesitamos.

Y ahora que sabes más de la voz y de sus matices en relación con las emociones, ¿qué vas a comenzar a hacer para cuidar de ella y ayudarte a expresar con mayor claridad tus mensajes o las emociones que quieres transmitir?

Aprendiendo sobre la voz en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

13 marzo, 2018

Como dice el periodista deportivo Sam Walker en  libro "Capitanes. La fuerza oculta detrás de los mejores equipos de la historia", una de las principales cualidades de los capitanes es el férreo control emocional. Es tan solo un ejemplo más de la importancia de la gestión de las emociones en el día a día. Y para los líderes, aún más, porque son ejemplos, modelos, mediadores, promotores, inspiradores de sus equipos… y de su gestión emocional dependerá la emocionalidad del equipo.

Aristóteles decía: “Cualquiera puede enfadarse, eso es fácil. Lo difícil es enfadarse con la persona adecuada, en el momento justo y en el grado necesario”.

la gestion de las emociones en el día a día
Foto de Ty Williams en Unsplash

 

Por este motivo, quiero compartirte hoy algunas técnicas de gestión emocional, pero para poder gestionar algo, hay que conocerlo. Así que lo primero que hemos de trabajar es:

El autoconocimiento. Nos permite conocer los estados internos, nuestros deseos, valores, creencias, prejuicios, intuiciones, pensamientos, recursos, etc. La principal técnica de autoconocimiento proviene de la Gestalt y consiste en tomar esa conciencia de cómo te sientes, como haciendo un chequeo por tu cuerpo. Así nos evaluamos y podemos comenzar a conocer qué diferencia hay de mi aburrimiento ahora y mi aburrimiento en la oficina, o dentro de 2h. O lo contento/a que me pongo cuando es la hora de volver a casa del trabajo o lo contento/a que me pongo al ver a mis amigos. Para ayudarte en esta práctica te recuerdo la técnica del péndulo de las emociones que creé hace un tiempo.

Una vez reconocido mi sentimiento y valorada la intensidad del mismo, podemos comenzar a gestionarlo para que sea una emoción desde la cual podamos actuar con una mayor calidad y responder en lugar de solamente reaccionar.

Algunas técnicas de gestión emocional:

  1. Técnica de 7 pasos que practicamos y recomendamos en 2miradas, y que puedes volver a revisarla aquí. Consiste en ir paso a paso avanzando para conseguir que las emociones estén más equilibradas.
  2. Gestión del tiempo. ¿En qué ocupas tu tiempo? Si podemos saber a qué dedicamos nuestro tiempo, podemos valorar si está alineado a los objetivos laborales que queremos conseguir, con los objetivos de nuestra vida, e incluso con nuestros valores. La puntualidad, el uso del tiempo, la programación de las tareas…hay numerosas técnicas para gestionar nuestro tiempo. Cuanto mejor gestionemos nuestro tiempo, más tranquilos nos sentiremos y con más flexibilidad abordaremos los imprevistos. Por eso,
    • Aprovecha tu tiempo.
    • Planifícate.
    • Establece prioridades.
    • Comienza el día positivamente.
    • Ten en cuenta la curva de rendimiento.
  1. El humor. La risoterapia le sienta muy bien tanto a la mente, como al cuerpo o al entorno. Ver programas y películas de risa, contar o escuchar chistes, alivia el estrés, mejora el estado de ánimo y ayuda a tener una actitud más positiva frente a la vida.
    • Facilita la comunicación.
    • Ayuda a mantener el equilibrio, tomar distancia.
    • Alivia el dolor y desplaza las emociones negativas.

Las vocales de la risa: Según la vocal que predomine en la risa, la risa tiene unos efectos u otros. En base a la milenaria medicina tradicional china, las diferentes vocales producen vibraciones internas en diferentes zonas del cuerpo. La letra que predomina en cada persona tampoco es aleatoria, si no que el propio organismo, en base a donde necesite esa vibración, tiende a hacernos reír con dicha vocal. Y es que cada vocal tiene un valor símbolo; movilizan emociones determinadas y potencian deferentes aspectos, tal y como nos explican en el portal de risoterapia.

  1. EFT. Emotional Freedom Technique. Técnica de Libertad Emocional. La EFT sostiene que la causa de todas las emociones desagradables es una alteración en el sistema energético del cuerpo producida en el momento del impacto emocional. EFT es un procedimiento simple que rápidamente reequilibra y corrige esa alteración. Combina el tratamiento físico sobre los meridianos energéticos con el tratamiento mental centrando el pensamiento en el problema que se tiene y se desea tratar (dolor, emoción discordante, fobia…).

 

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Imagen recogida de la publicación de la Asociación Krystalia

 

¿Qué emoción quieres cultivar en ti? Te dejo este vídeo para ayudarte a darte cuenta de qué emoción es la más habitual en ti para que te pongas una alerta cada día de forma que dediques al menos un momento de tu tiempo a la emoción que más desees vivir. ¡Que lo disfrutes!

 

 

Y no olvides que cada emoción te define...

Raque Bonsfills

 

 

27 febrero, 2018

La gestión de las emociones a través del cuerpo

"El cuerpo es sabio". Es una frase que hemos escuchado muchas veces pero no siempre somos conscientes de toda la información, posibilidades y alertas que el cuerpo nos da.

Dejando a un lado la consideración de la belleza que cada uno le otorga a su cuerpo, es importante saber que el cuerpo nos puede ayudar: en nuestro bienestar (si lo cuidamos y evitamos enfermar), en la toma de decisiones o en la gestión emocional.  

Como gestionar emociones a través del cuerpo

Foto de bady qb en Unsplash

Ya la corriente de inteligencia emocional Alba Emoting, que fue desarrollada por Susana Bloch y Guy Santibáñez en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, demostró que toda persona puede conectarse físicamente con sus emociones básicas a través de unas formas de respirar determinadas, acompañadas de unas posturas corporales y los gestos faciales correspondientes.  Y de esta forma, cualquier persona puede expresar, reconocer y modular creativamente sus propias emociones, puede reconocerlas mejor en los demás y puede transmitirlas a terceros sin ambigüedad, como explica Carme Tena, especialista en Alba Emoting en España.

Entonces, dada la demostrada relación del cuerpo con la gestión emocional, vamos a ver algunas formas de actuar sobre el cuerpo para mejorar el manejo de nuestras emociones, lo que facilitará la relación con los demás y nos desbordaremos mucho menos.

 

5 técnicas corporales de gestión emocional:

  1. La respiración abdominal. Te será más fácil practicarla poniendo las manos en el abdomen. Puedes comenzar realizando al menos 3 respiraciones profundas y lentas todos los días. Pero lo importante es mantenerte concentrado en la respiración y pensar que con cada exhalación salen las tensiones, nervios y todo lo "malo" que nos ronda. Podemos practicarla, por ejemplo:
  • Llena tus pulmones como si fuera una botella. Comienza llenando el abdomen y luego la parte alta de los pulmones. Y para sacar el aire, primero el de la parte alta de los pulmones y luego el aire del abdomen.
  • Llena tus pulmones comenzando por la parte alta de los mismos y luego, la parte abdominal. Y para sacar el aire, al revés, primero la parte abdominal y después, la parte alta.
  1. Relajación. Dentro de las diferentes posibilidades que tenemos a nuestro alcance para relajarnos, aunque, a veces, nos cuesta por el ritmo frenético que llevamos, podemos optar por dedicarnos un momento, ponernos en una postura cómoda y cerrar los ojos y respirar profundamente dejándonos llevar. Puedes ayudarte con:
  • Un ambiente tranquilo y sin interrupciones.
  • Escuchar música.
  • Darte un masaje relajante.

Todo esto está relacionado con el control mental, que nos permite disfrutar cada momento, como ya planteaba Horacio con su "Carpe Diem", y nos lleva a vivir con mayor plenitud en el aquí y ahora. Es una práctica para aprovechar mejor los recursos y capacidades de nuestro cerebro. Nos prepara para ser más efectivos, más creativos, tomar mejores decisiones, desarrollar nuestra inteligencia, etc.

Como dice Rafael Santandreu, podemos aprender el control mental como filosofía de vida. Para ello, la psicología cognitiva nos enseña las claves para controlar cualquier situación cotidiana con unas emociones más suaves y constructivas en todos los ámbitos.

Según él, los tres pilares emocionales para el control mental son:

  • Centrarnos en el interior. Mirar dentro de nosotros: nuestros pensamientos, ¿qué necesitamos?, ¿qué tenemos?, ¿qué nos falta?, ¿qué estoy haciendo mal?
  • Caminar ligero. Trabajar el desapego, tener claro qué es lo que necesitamos de verdad.
  • Apreciar lo que te rodea. Valorar todo lo que sí tenemos.

La respiración y la relajación son la base de la meditación y el mindfulness, que son técnicas muy valiosas de gestión emocional.

  1. Aromaterapia. Esta técnica consiste en utilizar aceites de hierbas y otras plantas aromáticas que aplicadas en el cuerpo o en el ambiente logran la relajación o el alivio de un dolor o trastorno. Además, está demostrada la capacidad de los olores para llevarnos a recuerdos tanto agradables como desagradables, como por ejemplo, al pasar por una panadería, con ese aroma a pan recién hecho que nos lleva a la infancia o tener una sensación de vuelta al hogar.
  2. Abrazoterapia.Se ha realizado un estudio por investigadores de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, Pensilvania (EEUU), y han demostrado que los abrazos mejoran la salud mental de quien los practica y que además, nos protegen de las infecciones.

Cuatro abrazos al día son necesarios para sobrevivir, ocho para mantenerse y doce para crecer como personas.

El acto de abrazar consolida los valores de la fraternidad y el compañerismo. Los abrazos influyen en el modo en el que nuestro cuerpo produce hormonas, y por lo tanto, dejan una huella en nuestra manera de pensar y de percibir las cosas, aunque sea solo por unos segundos o minutos.No todos los abrazos son iguales, ni tienen el mismo significado y funcionalidad.

  1. Hacer ejercicio. Practicar yoga, taichi, salir a correr… Además de ser algo absolutamente saludable realizándolo con moderación, si además lo hacemos al aire libre y en el campo nos va a facilitar tener más oxígeno. Nuestro cerebro y nuestro cuerpo nos lo agradecerán, pero sobre todo a nivel emocional volveremos mucho más contentos después de hacer ejercicio gracias a las endorfinas generadas.

Después de conocer estas técnicas, ¿qué vas a hacer para que tu cuerpo te ayude en la gestión de tus emociones? Te dejo un vídeo que puede complementar lo que te he compartido sobre cómo mejorar tu estado emocional a través de tu cuerpo.

Y recuerda: Mira a tu cuerpo para gestionar tus emociones y sigue aprendiendo en el camino del crecimiento.

O como solemos decir..."Mens sana in corpore sano"

 

Raquel Bonsfills

12 febrero, 2018
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¿Son todas las emociones positivas?

Hay días que nuestras emociones están como en una montaña rusa. Tan pronto estamos contentos, como tristes o enfadados. Y si bien las emociones son instantáneas en función de las situaciones que vivimos, lo importante es mantener el equilibrio para que nos permitan responder en lugar de reaccionar.

Gestión de Las emociones
Foto de Milada Vigerova de Unsplash

Todo ser humano posee 4 partes a cuidar y desarrollar a lo largo de la vida:

  1. La parte física. Nuestro cuerpo. Es nuestro medio para vivir y cuidarlo será clave para que nos permita hacer todo lo que deseamos. Por ello, es importante comer bien, hacer ejercicio... como ya te compartí en el artículo en el que te daba 20 claves para tu bienestar.
  2. La parte mental. No solo desde el desarrollo intelectual sino también desde la comprensión de las diferentes formas de entender el mundo, o lo que llamamos en PNL (Programación neurolingüística) ampliar nuestro mapa mental, enriqueciéndonos con las diferencias.
  3. La parte energética. Espiritual o de transcendencia, como cada uno lo quiera llamar. Se trata de plantearse el sentido de la vida, creer o buscar la forma en la que justificar que lo que hago hoy tiene repercusión para mañana. Y para cuidarlo, profundizar en la conciencia plena. Una técnica que ayuda es el mindfulness, como lo explica Mario Alonso Puig.
  4. La parte emocional. La vida, con sus idas y venidas, no nos deja indiferentes. Sentimos.

Sin embargo, hay veces que lo que sentimos no nos gusta, no son emociones satisfactorias o están asociadas al dolor.

Yo creo que el ser humano es la máquina más perfecta que existe. Y dentro de los miles de años de evolución, las emociones no han desaparecido, ni siquiera las que consideramos más desagradables.

Las emociones se sienten porque tienen una función positiva en nosotros. Todas las emociones son necesarias y útiles para nosotros. Se habla de 10 plataformas emocionales básicas, cada una con su finalidad:

  1. Miedo. Nos permite sobrevivir, tener prudencia y poner límites. Nos pone en alerta para detectar el peligro y nos prepara para la huída o el ataque. Y gracias a él podemos romper límites con precaución.
  2. Rabia. Regula la energía para conseguir retos y salvar obstáculos.
  3. Sorpresa. Provoca la sensibilidad. Nos ayuda a pasar de emoción a emoción. Nos para.
  4. Culpa. Nos permite entender el error como oportunidad. Nos lleva a reparar y aprender del error. Favorece la resiliencia y asumir la responsabilidad.
  5. Tristeza. Resetea el cerebro. Cuida de nosotros. Es la emoción que nos facilita recogernos para recuperarnos y volver a empezar.
  6. Asco. Nos sirve para rechazar lo nocivo, para no envenenarnos, para que no se nos pegue aquello que no deseamos para nosotros.
  7. Curiosidad ante lo nuevo. Nos invita a descubrir. Es la llave para querer saber y aprender.
  8. Admiración. Nos lleva a poner en valor, a apreciar, a diferenciar lo normal de lo extraordinario. Amamos lo que admiramos.
  9. Seguridad. Nos sirve para afrontar las situaciones con cierta confianza, para arriesgarnos, aprender y crecer mejor. También nos permite dar nuevas oportunidades.
  10. Alegría. Nos hace disfrutar, del momento, de los logros... y sentir que la vida merece la pena.

Una vez que somos capaces de reconocer las emociones que sentimos, hemos de aprender a descubrir dónde las sentimos, detectando sus señales en nuestro cuerpo, e identificando en qué grado de intensidad las sentimos. Así podremos darles las gracias por avisarnos y ayudarnos a cuidar de nosotros mismos.

El reto de la gestión emocional es expresar las emociones en la forma adecuada, en el momento oportuno, porque somos seres sociales y necesitamos poder convivir de una forma más armónica. Por eso, además, hemos de trabajar y entrenarnos en el afecto, con una educación orientada al amor incondicional, como dice Mar Romera en su libro "La familia, la primera escuela de las emociones".

Ahora que conoces la utilidad de las emociones, puede que cuando las sientas las aprecies más. ¿Qué sientes? ¿Cómo estás hoy?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

29 enero, 2018

Después de plantearnos los propósitos de año nuevo, es importante comenzar a dar los pasos necesarios para hacerlos realidad. Si no, se quedarán en meros sueños que van pasando de año a año como si de un ideal se tratasen.

Muchos de los aspectos que deseamos conseguir requieren de aprender algo, de capacitarnos mejor en algo o de prepararnos para modificar alguna conducta o comportamiento. Incluso pasan por desaprender para poder aprender algo de una forma más actualizada o más beneficiosa para nosotros o para nuestro entorno.

Plan de formación anual

 

En las empresas ocurre igual. El entorno cambiante hace que nos planteemos objetivos de supervivencia y desarrollo de la organización. Queremos crecer y para ellos las personas que componen las empresas han de crecer también.

Estamos a finales de enero y hay que concretar las acciones formativas que nos permitan acompañar a nuestros equipos en su propio desarrollo, para lograr los objetivos que nos hayamos propuesto para este año y para los próximos.

Realizar el plan de formación es un proceso que parte de la inquietud y de la percepción que la propia Dirección General tenga de la formación. Si lo valora como un coste, un gasto, un premio o un castigo, nunca le dotará los recursos necesarios para hacer crecer a la empresa. Sin embargo, si percibe la formación como una necesidad que requiere una inversión y que posibilita una mayor productividad, mayor seguridad y confianza en la realización de las funciones y por lo tanto, menor absentismo y mejor satisfacción por parte del cliente, al tener mejores respuestas, la formación será un factor determinante a incluir en los presupuestos.

Proceso formación

Es importante partir de una detección de necesidades partiendo del análisis de la empresa en tres niveles:

  1. Organizativo o institucional: Supone analizar la empresa como ente en su conjunto. Revisar sus relaciones con clientes, proveedores y demás agentes externos, así como valorar su posición frente a competidores y según las necesidades y oportunidades que ofrece el sector. Y también realizar un análisis interno de la empresa para revisar las posibles fortalezas y debilidades con vistas a la optimización. Ej. Digitalización de herramientas de atención al cliente.
  2. De negocio: Supone analizar la capacidad de respuesta de la empresa en cuanto a estructura, áreas de negocio, departamentos…y valorar las necesidades de cambios que supongan nuevas competencias a desarrollar. Habrá que estudiar la situación en el momento presente y la situación ideal para el futuro. Ej. Abrir una nueva área de negocio que atienda a los clientes asiáticos.
  3. Operativas: Supone analizar la necesidad de los puestos dentro de la empresa y la adecuación de las personas a los mismos. Además, analizar la incorporación de competencias que permitan la actualización de las personas en sus puestos, adaptarse a nuevos procedimientos, cambios en la cultura empresarial o a las necesidades derivadas de la transformación digital. Ej. Nuevas formas de financiación para ofrecer al cliente final.

De este estudio acerca de la empresa se extraerán las necesidades para la evolución de la misma en el mercado y desde el área de Recursos Humanos o desde los responsables del desarrollo de las personas dentro de la organización, tendrán que detectar las necesidades de formación que habrán de apoyarla.

De esta forma obtendremos las acciones formativas necesarias para abordar en un determinado periodo de tiempo, priorizando las más urgentes e importantes para el buen desarrollo de la organización. Estas acciones habrá que formalizarlas en un plan de formación, normalmente anual anotando el por qué de su necesidad, el para qué se quieren realizar, qué objetivo concreto se quiere conseguir y a quienes va dirigido dentro de la organización.

El presupuesto destinado a la formación de los colaboradores será en muchos casos determinante para definir cómo realizar las formaciones, dado que según cómo se planteen conllevarán diferentes costes. Pueden ser formaciones presenciales, on line, formaciones blended (mezclando la formación presencial con la digital) y habrá queelegir las modalidades de formación más adecuadas según los objetivos y los participantes.

Una vez elegido el formato, se escoge a los formadores. Pueden ser internos o externos a la empresa. Siempre tener en cuenta que estén capacitados para formar a otros, que sepan transmitir la información, que sepan organizarla y que cumplan con los criterios de la empresa en cuanto a valores, políticas y principios a seguir.

Además, hay que hacer un calendario de formaciones. Si tenemos más de una, asegurarse que los participantes podrán asistir, eligiendo el mejor horario y el lugar más adecuado para realizarlas.

Se prepara y diseña la formación, se convoca a los participantes y se realizan las formaciones. Pero no acaba ahí el proceso de formación. Porque eso sería como ir al cine, ver la película y volver al día a día exactamente igual que estábamos antes. Entonces el objetivo de la formación se habría perdido. Hay que evaluar la formación y hacer un seguimiento para asegurarse de la aplicación de nuevos conocimientos, habilidades y actitudes adquiridas.Y por tanto, de los resultados tras la formación para verificar el retorno de la inversión realizada.

Formar al equipo genera siempre un beneficio para la empresa si se traslada ese aprendizaje al día a día. Por eso hay especialistas que ayudan a las empresas a realizar sus planes de formación, hay libros y guías que ayudan a abordarlos paso a paso, e incluso como hacemos en 2miradas, ofrecemos formacionespara los responsables de llevar a cabo la gestión de la formación en las empresas.

Si queremos cambios, hemos de capacitarnos para poder conseguirlos de una mejor manera. Y prepararnos y programar las formaciones que nos hacen falta será clave para conseguir nuestros sueños.

¿Qué vas a comenzar a hacer para desarrollar tu plan de formación? ¿Necesitas ayuda?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Cuando comienza el año lo empezamos con espíritu renovado, con nuevas ilusiones y propósitos. Volvemos al trabajo tras unos días diferentes y lo afrontamos con más ganas o con perspectivas de cambio. Nos apoyamos en los pensamientos de ¿qué queremos para nuestra vida? ¿Es esto?

Y es entonces cuando nos damos cuenta de la realidad del presente, de que tenemos muchas cosas por hacer y a veces, al verlas todas juntas, nos abrumamos. Nos ponemos a todo por esa fuerza que traemos pero a veces, entramos en caos. ¿Y qué podemos hacer para mantener la fuerza en este comienzo del año?

Coger el ritmo al año nuevo

Foto de Brooke Lark en Unsplash

Coger el ritmo. Con tanto por hacer es fácil que nos cansemos pronto. Hemos de coger de nuevo el ritmo. Es como comenzar a correr. Hemos de ir poco a poco. No podremos hacer una maratón el primer día que salimos a correr, ni siquiera tras haberlo dejado de hacer durante un mes. Para ayudarnos a coger el ritmo, podemos utilizar el método Kaizen japonés:

Acordarse de que no estamos solos. Aunque a veces nos sintamos solos, siempre tenemos un vecino amable que nos pasa un cable cuando se nos va la luz. O una persona que nos ofrece una magdalena recién hecha tras una discusión para apaciguar los ánimos y devolvernos la sonrisa.

Trabajar en equipo. Cuando hay mucho que abordar, y no llegamos solos, siempre podemos contar con los demás. La solidaridad y el "hoy por ti y mañana por mí", hace que al final lleguemos a todo juntos y más reforzados como equipo. Eso sí, hay que cuidar el equilibrio entre dar y recibir para no desgastarnos y percibir que la situación es abusiva.

El caos requiere organización. Cuando tenemos muchos frentes abiertos hay que priorizar. Organizar a las personas que nos pueden ayudar en diferentes partes del trabajo, y concretar los esfuerzos a realizar. El elefante que sentimos que se nos viene encima solo nos lo podemos comer a cachitos. Así que, ¡a diferenciar y abordar los trocitos!

Para ello podemos acogernos a diferentes metodologías como las utilizadas en el ámbito industrial, contable o informático. Por ejemplo:

LIFO - FIFO

Imagen de Manteinfo

  • FIFO: "Primero en entrar, primero en salir". Guarda analogía con las personas que esperan en una cola y van siendo atendidas en el orden en que llegaron. También se le denomina «primero en llegar, primero en ser atendido» (del inglés first come, first served o FCFS).
  • LIFO: “Último en entrar, primero en salir”. Guarda analogía con una pila de platos, en la que los platos van poniéndose uno sobre el otro, y si se quiere sacar uno, se saca primero el último que se ha puesto.

Además yo añado algunas que me parecen oportunas por mi experiencia:

  • Primero lo más fácil. Cuando nos está costando ponernos al día, cuando tenemos que coger de nuevo el ritmo, empieza por lo más fácil o más llevadero. Conseguirlo te irá animando e invitando a hacer lo siguiente. "¡A por otra cosa!"
  • Primero las piedras más grandes. Resolver el problema principal, el más pesado, primero. O al menos arrancarlo. Eso nos permite meter otros asuntos en los tiempos que necesitemos para desconectar o en los momentos en los que nuestro cerebro necesita parar porque la atención plena dura un tiempo. O incluso en cocina, cuando pones un guiso o un asado que lleva más tiempo, eso es lo primero que preparas. Después, mientras se hace, vas preparando otras recetas o haciendo otras tareas, como se explica en la historia del frasco y las piedras. Te dejo este vídeo para que veas cómo funciona:

Y sobre todo, recuerda que has de seguir cuidando de ti porque no podrás conseguir tantas cosas como deseas si enfermas o si te olvidas de ti.

Lograr requiere acción. Soñar es solo el principio.

¿Qué vas a comenzar a hacer para adaptarte al ritmo que te permita lograr tus propósitos de este año?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

 

4 diciembre, 2017

Las prisas nos son buenas, como dice Fito en su canción "Soldadito marinero" o como decía Fernando VII, según lo cuenta Benito Pérez Galdós "vísteme despacio que tengo prisa".

El mundo gira muy deprisa, parece que llegamos tarde a los cambios que hacen falta en las empresas y que las personas tratamos de subirnos al carro del futuro, pero vamos siempre un paso por detrás. Y ¿por qué tenemos esa sensación de "no llego" o me siento presionado a actuar? Porque cada uno necesita un tiempo para adaptarse, para afrontar los cambios o para decidir qué prefiere.


Photo by Georgia de Lotz on Unsplash

Existe en psicología lo que se denomina la técnica del banco de niebla. Es una  técnica que se utiliza para parar y no reaccionar de manera impulsiva ante una situación desagradable, una crítica o un enfrentamiento. Es como si meternos en esa nube, nos ayuda a darnos un tiempo para tomar conciencia de nuestras emociones, para centrarnos y preparar una respuesta más adecuada. Este tiempo puede ser diferente para cada persona.

Además, en el caso de afrontar situaciones nuevas, no siempre nos sentimos tan fuertes como para gestionar la incertidumbre y nos sentimos vulnerables. Tener un tiempo para prepararnos, para capacitarnos, formarnos, tratar de conocer lo hasta el momento desconocido, indagar, respirar, tomar distancia y perspectiva, puede ser un gran aliado para ganar confianza ante lo que nos venga.

¿Cómo podemos darnos tiempo?

Primero de todo habría que decir que sí, que podemos darnos tiempo. Algunas personas piensan que hay que dar la respuesta inmediatamente, que no pueden decir, "mañana te lo digo" porque eso bajaría su profesionalidad. Sin embargo, cuando empiezan a practicar el darse tiempo de forma consciente, se dan cuenta que la respuesta es mucho más eficiente porque le ha permitido valorar cuestiones que seguramente con las prisas no hubiera podido.

Una de las claves para darnos tiempo es programarlo. Podemos incluir dentro de nuestra jornada laboral un tiempo para leer, para reflexionar, para pensar, para nosotros mismos. Así surgirán seguramente ideas más valiosas.

Prever el tiempo que las personas necesitan. Si hay que realizar un cambio, es necesario prever el tiempo que llevaría el cambio. No podemos pretender que 200 personas cambien su modus operandi en 3 meses cuando lo vienen haciendo de forma diferente 20 años. Habrá que dar a conocer lo que se va a cambiar, probarlo, ir cogiendo confianza, detectar las dificultades, seguir avanzando, hacerlo cada vez mejor con la práctica y así hasta coger el nuevo hábito. A mayor cambio, mayor tiempo para desaprender y volver a aprender lo nuevo.

Cada persona es diferente. Igual que cada persona aprende a distinto ritmo, también actúa más o menos pausadamente, necesita más tiempo para pensar en las posibles consecuencias hasta tomar una decisión más acertada según su criterio. Dejar que las personas se tomen el tiempo que necesiten dará mejores resultados. Conócete y conoce a tu equipo.

Excusarse para salir de la situación. Pedir un momento para ir al aseo, salir de la sala en la que estemos, nos permite tomar distancia respecto a la situación de conflicto. Salir a que nos dé el aire es importante para actuar de forma más sosegada, soltar la energía negativa y volver con una nueva mucho más clarificadora, que nos ayudará a comunicarnos más asertivamente con lo que podremos mantener mejor nuestras relaciones interpersonales.

Darnos tiempo no es perder el tiempo. La ansiedad no es buena compañera de viaje. Todos preferimos la serenidad. El tiempo lo estamos dedicando a cuidar de nosotros.

Con esto no quiero decir que no haya que correr cuando toca, o que no por tomarnos un tiempo vayamos a quedarnos parados. Nos mantenemos actuando sobre aquello que haya que tratar pero desde una nueva situación, con una mirada más comprensiva y compasiva. Porque a veces, hay que bajar el ritmo.

Como dice Jeff Foster en su libro "La senda del reposo", deja de presionar para que te lleguen las respuestas, deja que todo descanse. Permite que por ahora esas respuestas queden sin responder.  Date espacio a ti mismo para respirar y deja que todo esté fuera de control, permítete no ser capaz de mantener todo en su lugar. Permítete no saber cómo, no saber nada. Todo está tan bien cuando te relajas…

¿Cómo vas a darte tu tiempo? ¿Qué vas a hacer para permitírselo a los demás?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

El tiempo pasa. Las personas evolucionamos y el entorno laboral en el que queremos estar también es diferente.

Tras asistir al evento XLDesafío sobre ‘La Nueva Empleabilidad’ en el Espacio de la Fundación Telefónica el pasado miércoles, quiero compartir algunas reflexiones relacionadas con el panorama que en este encuentro se planteaban.

La cuarta revolución industrial de la que se habla, lleva a plantear que la tecnología va a formar parte de nuestra vida cada vez más, sin embargo, no todo es tecnología. También hay cambios culturales, sociales, políticos, económicos…

empleabilidad
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Nos relacionamos de una forma diferente. Incluso en las relaciones de pareja, en las que de algún modo hay algo que no cambia, la capacidad de amar y ser amado, se dan cambios. Desde abrirnos a los diferentes tipos de pareja, a que sea ella quien le invita a bailar a él, hasta la forma en la que nos comunicamos utilizando las posibilidades que la conexión global nos permite para permanecer cerca estando lejos.  

En el entorno laboral también hemos cambiado mucho en los últimos años. Antes estaba mal visto que una persona cambiase de trabajo. Ahora, preguntamos qué le ha llevado al cambio y valoramos como positivo que la persona se esfuerce por conseguir sus sueños y que busque el sitio donde poder aportar el tan apreciado gusto por lo que hace. Ya no queremos ser números dentro de una empresa, no queremos jefes autoritarios que no escuchan y ajenos a las necesidades e ideas de las personas con las que colabora, no queremos que el trabajo sea una pura cuestión económica,…

Buscamos líderes cercanos, humanos, que acompañan a las personas. Los estudios relacionados con la empleabilidad revelan que las personas esperan de sus líderes: transparencia, habilidades de comunicación, menos espacio y distancia entre directivos y las personas (menos jerarquías), un propósito y visión clara de la empresa y la forma de hacer ver a cada colaborador que hace posible y es partícipe del logro de esa visión. Las empresas han de plantearse el objetivo de que ninguna persona se vaya por una mala relación con el jefe, lo que requiere un esfuerzo en la formación para mejorar las habilidades de liderazgo.

Sarah Harmon, directora de Linkedin para España y Portugal dice que cambian continuamente las competencias más buscadas por las empresas año tras año. Las competencias de hace 5 años ya no están ni siquiera en la lista de las más deseadas hoy. Y este ritmo del cambio nos hace llegar casi tarde a las competencias técnicas que se buscan para el desarrollo más productivo de las organizaciones, especialmente en algunos sectores.

Gran parte de los puestos de trabajo en el futuro vendrán del mundo STEM (siglas en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y, posiblemente, sean los mejor retribuidos. José María de Areilza, propone fomentar la "stempatía" porque la tecnología requiere un comportamiento colaborativo donde la empatía es clave, así como relacionarse con respeto, trabajar juntos y poner en común la creatividad.

Por tanto, las competencias en habilidades y actitudinales son las que están aportando más en las empresas: Resiliencia, Gestión del cambio, perseverancia… Y es que lo que tiene valor en el mundo son las ideas y las empresas que aportan más valor, son aquellas que han puesto más ideas en práctica, las que han probado y mejorado procesos y productos, superando el error, las que mejor se han adaptado a la diversidad de las personas, etc.

Ante esta necesidad de ideas, pongo el caso de General Electric, que tiene un área de diseño de motores de avión. Un avión ahorra más combustible siendo más ligero. Pero en el diseño que estaban haciendo se encontraban con la dificultad para rebajar el peso de un motor en su conexión con las alas. A pesar de todas las personas cualificadísimas que podían trabajar ya en la empresa, no daban con ello. Hicieron un concurso abierto y recibieron 600 ideas de diferentes personas de todo el mundo, de las cuales ninguna provino de un ingeniero aeronáutico. Quien ganó se llevó 20.000$ y su propuesta consiguió reducir el peso en un 60%. Solucionado.

El valor de las ideasPhoto by Riccardo Annandale on Unsplash

Por lo tanto, las empresas han de plantearse sus competencias necesarias para el futuro y fomentar el desarrollo profesional para que mañana haya profesionales capaces de abordar los retos del futuro. Y dada la dificultad de prever esas competencias, dado que son tan cambiantes, hemos de capacitar a las personas en su apertura, en el desarrollo de sus talentos, en el aprendizaje continuo, en buscar nuevas oportunidades, en la conexión de ideas para ir más allá de lo obvio, en competencias digitales…

Y también, las empresas, tendrán que apoyar a las personas que dedican su tiempo y su talento en ella apreciándolas y actuando para poner en marcha las mejores ideas. Una persona que aporta ideas que no se llevan a cabo de forma sistemática, se cansa de aportar y también en muchos casos, se va de la empresa. A modo de ejemplo, os dejo este vídeo, en el que podéis conocer a Molly:

 

Hoy somos más sociables y multitareas, estamos acostumbrados a ser nómadas de proyectos o de puestos como dice Santiago Bergareche, Presidente de Vocento. Y comenta que la empleabilidad, el desarrollo del talento y integración laboral son desafíos a los que nos enfrentamos. Estos retos no solo los tenemos que abordar desde la tecnología, aunque la tengamos en cuenta y la utilicemos con sabiduría para lograr crecer y mejorar el mercado laboral.

¿Estás preparado para dirigir la empresa y a las personas de forma diferente, asumiendo los retos que se presentan?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

25 septiembre, 2017

En estos días me he dado cuenta de una distinción importante, que es la que os voy a tratar de compartir. Y ¡nunca mejor dicho!

Muchas veces repartimos tareas, a modo de tú haces esto, yo hago lo otro. Y estas tareas pueden ser parte de una misma cadena o pueden ser completamente ajenas. Un ejemplo de nuestro día a día, puede darse entre dos personas que conviven. Entre ambos se reparten las tareas del hogar. Uno pone lavadoras y plancha mientras que el otro limpia y friega. Sin embargo, hay otras acciones que preferimos compartir, como ver una serie juntos, que además, se ha demostrado que es beneficioso para nuestra salud.

Aunque son conceptos que están muy relacionados, según el diccionario definiciona, el termino compartir proviene del latín “compartīri”, en donde “com”, significa “con” y “partir” o “dividir. En otras palabras compartir es “partir con…”. El prefijo “con” también indica a algo que se hace en forma global, inclusive común, y se asocia con la raíz “kon” (junto de, cerca de). Esto nos lleva a la noción de “partir con los que están cerca“.

Por su parte, repartir contiene el prefijo re-, que significa de nuevo y hacia atrás. Y añadido a "partir" sería como "volver a partir" o "volver a dividir". Es lo que entenderíamos por separar.

Por lo tanto, podría decirse que al compartir unimos y al repartir separamos.

¿Qué quieres unir y qué quieres separar?

¿A quién quieres unir y a quién quieres separar?

Al compartir:

  • Tenemos el foco en lo mismo. Por ejemplo, conseguir la mejor idea de marketing, la crianza de los hijos o lograr el objetivo anual del departamento.
  • Vivimos un mismo momento, a la vez. Aunque no significa que lo vivamos igual.
  • Hablamos sobre lo mismo o sobre versiones y perspectivas respecto a un mismo tema.
  • Se mejora y optimiza el resultado, al seguir la espiral de las ideas.

 

 

  • Damos. El hecho de ofrecer a los demás lo que tenemos o lo que sabemos enriquece al que lo entrega tanto como al que lo recibe.
  • Queremos que esté la persona o las personas adecuadas en ese instante.
  • Las personas, como los seres sociales que somos, buscamos puntos de similitud que nos permitan mantener un cierto grado de comodidad con las personas con las que nos relacionamos. Cuando lo encontramos, eso nos acerca, nos sentimos mejor comprendidos. De hecho, dicen que una de las claves para mantener el amor en la pareja es hacer cosas extraordinarias juntos.
  • Nos es más fácil ayudar al otro. Cuando una de las personas que comparten algo tiene alguna dificultad, las otras personas involucradas en el objetivo se incluyen a sí mismas más fácilmente la parte de trabajo extra que el otro no puede asumir o le ayudan para que lo termine consiguiendo.
  • La unión hace la fuerza. Al hacer varias personas lo mismo, cuatro ojos ven más que dos, la defensa y el ataque es mejor en grupo, como podemos ver en este vídeo:

Al repartir:

  • Cada uno tiene su propio objetivo, que es la parte correspondiente del objetivo general a lograr.
  • Es una labor individual.
  • Requiere de especialización, lo que supondrá elegir con más cuidado al más capacitado para realizar la tarea. A falta de especialización, nos vale el más motivado, aunque puede que necesite ayuda, mentoring o supervisión para hacerlo de la forma más correcta.
  • Permite poner orden, que puede ser pactado o puede ser acatado. A veces aunque parece que estamos compartiendo, en ocasiones también nos repartimos para hacer las tareas de forma más ordenada. Por ejemplo, al cocinar. Lo hacemos juntos pero yo corto las patatas, tú le echas la sal y pones el aceite a calentar, los dos estamos pendientes de que se fría correctamente removiendo cuando haga falta, tú escurres la patata mientras yo bato los huevos y tú lo mezclas y lo pones en la sartén para luego yo dar la vuelta a la tortilla cuando esté a nuestro gusto, dejándola hasta que esté totalmente hecha. El objetivo compartido era común pero la tarea solo ha sido compartida cuando hemos estado los dos pendientes de lo mismo al mismo tiempo y en el mismo espacio.
  • Requiere de una visión global, de alguien que sea conocedor de lo que se busca en conjunto.
  • Requiere de una mejor comunicación porque no se está viviendo lo mismo en el mismo momento. Hay que explicarlo, ir más al detalle, dando más información, hay que dar, pedir lo que se necesite o lo que falta,…Esto requiere una comunicación más clara, más asertiva, con más escucha, preguntando todo lo que pueda dar lugar a dudas, confirmando a través del feedback que se ha entendido el mensaje para poder actuar como el otro espera, mostrando mucha más empatía para asegurarnos que comprendemos lo que siente y por lo que nos apremia o nos solicita algo.
  • Necesita una mayor definición de la tarea para poderla delegar o para poderla delimitar.
  • Se llega más rápido al objetivo si cada eslabón de la cadena realiza su parte de forma efectiva. Y si se ponen tantos medios como haga falta para ir cubriendo los gaps que puedan surgir.
  • Se minimizan los riesgos, porque un fallo se puede detectar y aislar más fácilmente. Reponiendo cuando sea necesario ese eslabón de la cadena incluso a veces, permitiendo que los demás sigan con sus propias tareas.

 Seguro que se te ocurren más beneficios y necesidades que requieren tanto las acciones a compartir como las que preferimos repartir. ¿Qué vas a tener en cuenta la próxima vez que repartas o compartas algo?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills