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La diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es sólo una ilusión persistente.

Como te explicamos en nuestro último artículo, las buenas acciones mueven el mundo. Y las buenas acciones generan en nosotros ilusión, satisfacción, bienestar y emociones agradables. Nos entra un cosquilleo interior, se nos pone una sonrisa tierna, a veces hasta se nos pone el bello de punta. Hacer cosas buenas, nos sienta bien y nos estimula.

La ilusión, además, nos ayuda a conseguir nuestros propósitos y es necesaria para nuestro desarrollo personal y profesional.

Photo by Almos Bechtold on Unsplash

Según Google, la ilusión se define como la esperanza, con o sin fundamento real, de lograr o de que suceda algo que se anhela o se persigue y cuya consecución parece especialmente atractiva.

La ilusión nos permite superarnos y superar dificultades, porque como dice Marian Rojas-Estapé en su libro "Cómo hacer que te pasen cosas buenas", "la manera de afrontar los problemas de cada día influyen en el resultado. La actitud determina el resultado".

Ilusionarnos activa nuestro cerebro, nos predispone, nos alienta y embauca de forma positiva hacia el cumplimiento de metas y al logro de deseos, motivándonos.

Por eso es tan necesario tener ilusión, así que te dejo 7 claves para mantener la ilusión en tu vida:

Revisa tu sistema de creencias sobre tu vida. ¿Un obstáculo es para ti un problema o un reto? Según tus creencias y pensamientos, se activan o desactivan células de tu cuerpo que van a llevarte a estar más o menos sano, a sentirte mejor o peor, como demuestran diferentes estudios, por ejemplo, los de Bruce Lipton. Por tanto, revisa tus creencias y detecta cuáles son limitantes para trabajar sobre ellas y que te permitan seguir avanzando.

Es igual si te lo imaginas que si lo vives. Nuestro cerebro y nuestro cuerpo no sabe diferenciar entre lo que es real y lo que no lo es. Lo vivimos de la misma forma y lo sentimos como si fuera verdad. Por eso, estemos atentos a lo que soñamos, cuidemos lo que nos imaginamos que pasará, porque seguramente lo atraigamos. Así que ¡imagina todo aquello que sí quieres que ocurra!

Lo que dices y cómo lo  dices importa. Como ya te compartí en nuestro artículo, nuestra voz interior nos puede apoyar al logro de nuestros objetivos o nos puede boicotear. Así que dite cosas bonitas, háblate con cariño y piensa en positivo.

Sigue soñando. Tener retos por cumplir, una lista de acciones a realizar antes de morirte, ideas que a veces desestimas pero que son recurrentes, rescátalas y vívelas porque si las comienzas a vivir, quizá un día se hagan realidad. De hecho, hay quien dice que comiences a vivir como si ya hubieras logrado aquello que deseas.

Atrévete. Las grandes decisiones siempre van asociadas a un punto de miedo, un miedo que superamos con ilusión, con esa fuerza que nos lleva a saltar obstáculos. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Si tienes miedo es porque realmente te importa que salga bien, o es determinante para ti, y si pones todo tu empeño, saldrá mejor.

Muévete. Toda ilusión requiere de una acción. A veces hay que escribir un whatsapp a alguien para decirle "te quiero", "¿quedamos?" y hacerlo nos reconforta y estimula a la vez. No dejes de decir todo lo bueno que sientes y deseas a los demás. Puede que no sea su momento para recibirlo, por lo que hazlo con empatía. Pero dar ese primer paso puede ser la chispa para recuperar tu ilusión. ¿Qué te nace del corazón hacer o decir?

Déjate sorprender. Las cosas son así o pueden ser de otra manera. Incluso tú mismo vas cambiando. Cuando queremos tener seguridad, necesitamos un punto de esperanza ante la incertidumbre en la que dejar que la vida nos sorprenda, para que nos lleguen mensajes inesperados, para descubrir algo nuevo, para dejar la puerta abierta a la ilusión.

Eduard Punset dice que "en la búsqueda, en la expectativa, radica la mayor parte de la felicidad”. ¿Quieres ser más feliz? ¡Ilusiónate!

Y ahora, en tiempos de Navidad, más se habla de ilusión porque es una época de reencuentros, de recuerdos, de recuperar el niño/a que llevamos dentro, de relativizar, de soñar… Así que, no dejes escapar la ilusión de la Navidad y mantenla durante todo el año.

Raquel Bonsfills

3 diciembre, 2018

Muchos "yo soy así y así seguiré, nunca cambiaré" como dice la canción que cantaba Alaska nos han llevado a vernos en una posición muy íntegra con nosotros mismos, pero muy poco abierta a permitirnos ser de otra forma, a cambiar de opinión, a elegir con mayor libertad...

Como dice Andrés Pérez en su artículo, en cuestiones de Marca Personal es importante la autenticidad, pero eso no significa que si cambias dejes de ser auténtico. De hecho, evolucionamos continuamente, aprendemos continuamente e incluso nuestro valores y creencias son revisables a lo largo del tiempo. ¿De dónde crees que viene lo de la crisis de los 40?

Foto de Pixabay

En Programación Neurolingüística (PNL) una de las premisas es que "el mapa no es el territorio". Es decir, que tu forma de entender el mundo es tuya. Y otra persona con una educación distinta, con una personalidad distinta, con una historia distinta, tendrá una manera de interpretar el mundo diferente.  Incluso en gemelos, porque no hay dos personas iguales. Y por mucho que nos empeñemos, la realidad o el territorio, como mucho, será la suma de cada uno de nuestros mapas.

Ahora, tengo una buena noticia. Podemos ampliar nuestro mapa para comprender mejor la interpretación de esa realidad según los demás, para encontrar sus matices, yendo más allá de nuestra propia visión, ganando perspectiva.

¿Para qué ampliar nuestro mapa mental? ¿Para qué tratar de entender que mi verdad no es la única verdad?

  • Nos ayuda a ser más tolerantes. No siempre tenemos larazón aunque nos cueste reconocerlo.
  • Podemos mejorar las relaciones interpersonales. Valoramos más a los demás y sus opiniones (aunque no las compartamos)…esto nos acerca a los demás en lugar de alejarnos.
  • Se reducen los conflictos causados por una defectuosa comunicación. Por ejemplo, los malos entendidos. Si para mí el respeto es una cuestión de autoridad, me será complicado entender que para otra persona el "respeto" signifique algo diferente. Pero seguro que tú mismo tienes tu propia definición de respeto, no?
  • Nos facilita la adaptación al cambio, nuestra mejora, nuestro crecimiento.
  • Nuestra autoestima aumenta. Más sabemos, más comprendemos, más confianza tenemos en los demás y en nosotros mismos.
  • Nos permite relativizar, relajarnos, desdramatizar. Podemos decir: "se puede llevar de otra manera". Y seguramente nos ofrezca una mayor satisfacción.

Y ¿qué hacer para ampliar o abrir nuestra mente?

Practica la curiosidad. Poner el interés en los demás, en que hay diferentes maneras de afrontar una misma situación. Es tratar de conocer a los otros, entenderlos, descubrirlos.

Utiliza tu capacidad de aprendizaje. Igual que aprendemos nuevos conceptos en áreas de desarrollo profesional, técnicas o estudios básicos, podemos aprender de las personas. De todas ellas se puede extraer una gran lección.

Cuestiona. Trata de entender a los demás con preguntas. Pide aclaraciones. ¿Qué has querido decir con esto? La pregunta es la herramienta más interesante para conocer a los demás. Practícala. Y muestra interés en la respuesta que te den, dándola por válida tanto como si fuese tu propia respuesta, sin juzgarla.

Escucha a los demás. Mantente receptivo a nuevas ideas o ideas diferentes a las tuyas. Después decide si puedes aportar alguna a tu vida o sumarle un matiz a tu propia idea.

Cambia tu perspectiva. Podemos alejarnos, acercarnos, mirar los diferentes puntos de vista que la situación, conflicto o persona puede ofrecernos. ¡Podemos sorprendernos!

https://www.youtube.com/watch?time_continue=14&v=vwF7AHTQaoc

Ponte a prueba. Amplia tu zona de confort. Atrévete a hacer aquello que no has hecho hasta ahora y te llama la atención. Puedes ir avanzando poco a poco. En nuestra vida estamos en continua evolución y superación de nosotros mismos.

No te pongas límites. ¿Qué más puedes hacer? ¿Puede ser de otra forma? ¿Mi madre/compañero/amigo/una persona de otro país pensaría o actuaría igual? ¿Hay otras opciones? Realiza tu propia lluvia de ideas con creatividad.

Te dejo un vídeo con unos consejos más para abrir tu mente. ¿Te animas a practicarlo?

 

 

Raquel Bonsfills

19 noviembre, 2018

Esta semana tenemos el ya famoso Black Friday. Solo hace unos años que en España hemos adquirido como propio este día. Podemos encontrar descuentos especiales en todo, desde coches, electrónica, muebles, ropa, servicios, financiación bancaria… nadie quiere dejar pasar esta oportunidad de ganar más clientes.

Además, estas ofertas también han llegado a la formación. Puedes hacer cursos a precios mucho más reducidos.

Foto Unsplash

Los descuentos que se ofrecen en la formación son realmente una oportunidad para las personas que se acogen a estas ofertas. ¿Baja el precio y baja la calidad? Sinceramente creo que no. Al menos en 2miradas y como profesionales que somos, no sabemos dar una formación de peor calidad. Siempre queremos que los alumnos se lleven lo máximo de cada formación. 

Es el momento. Igual que esperamos a las rebajas de enero para comprar esas cosas a las que tenemos echado el ojo, ahora con el Black Friday también podemos hacerlo con la formación. Si hay algún máster o formación que nos interesa, la recomendación es estar pendiente por si se suman a las promociones de este día.

Sin embargo, para quienes quieren formarse y no haya estas ofertas en las áreas que sean de su interés, os recuerdo la enorme cantidad de entidades y cursos que se ofrecen a través del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal), cursos subvencionados por el Estado y que resultan gratuitos para quienes las quieran realizar.

Y como empresa, si quieres apoyar el desarrollo profesional de tus equipos, también puede salir mucho más económica bonificándote dicha formación con los fondos que se gestionan a través del FUNDAE y que toda empresa dispone en mayor o menor medida. Incluso para los autónomos, os dejo un enlace para saber cómo bonificarte la formación.

¿Black? ¿Negro? De eso nada. La formación siempre nos va a dar luz, nos va a permitir descubrir, practicar, conocer, analizar, encontrar… y todos los verbos que queráis para decir que algo siempre se nos queda, que nunca es tiempo perdido. De hecho, el retorno de la inversión en formación, es decir, el beneficio que recibe la empresa al invertir en la formación y capacitación de sus colaboradores(ROI= [Beneficio neto/costes] x 100) es de al menos un 4%. Y puede ser mucho mayor si se sabe elegir estrategia más adecuada a los temas a impartir y a los objetivos a lograr, como explica Maite Sáenz en su artículo para el Observatorio de RRHH.

¿Formación un viernes? La verdad que si va a ser de cosas técnicas, mejor que no. Los viernes tenemos la cabeza en otro sitio, más en el fin de semana, y estamos más cansados para asimilar dicha información. Eso sí, es un día estupendo para realizar jornadas outdoor o formaciones relacionadas con la inteligencia emocional, el cuidado de las personas o su bienestar.

En 2miradas pronto empezaremos a ofreceros cursos con grandes ofertas que podréis hacer online, a vuestro ritmo, cuando queráis y donde queráis. Así que ¡estar atentos!

¿Quieres seguir aprendiendo? Fórmate. ¿Quieres que tu empresa crezca? Forma a tus equipos. Ahora ya sabes cómo hacerlo a mejores precios.

"Nada tarda tanto en llegar como lo que nunca se empieza"  Alain

Raquel Bonsfills

5 noviembre, 2018

Solemos pensar que el jefe directo es el responsable de que las personas se vayan de las empresas en las que trabajan, pero está demostrado que hoy en día la principal razón por la que las personas dejan las empresas es la falta de oportunidades de desarrollo, la falta de preparación para el futuro, como comentó Steve Cadigan hace unos días en el 4º Update de RRHH que organizó la Asociación Centro de Dirección de RRHH.

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Foto de unplash

Lo cierto es que cada vez las personas cambiamos más de empresa, las empresas tienen una menor durabilidad y del mismo modo, es ya notorio cómo cambian los puestos de trabajo. Dicen que en 5 años probablemente trabajemos en un puesto que no existía hasta ahora.

Además, buscamos un mayor equilibrio entre vida personal y profesional, tener horarios flexibles, buenos sueldos,… y para lograrlo las empresas han de darse cuenta que ya no queremos que nos dirijan igual, que las personas son las que hacen crecer a las empresas, porque las empresas las componen y crean las personas, y por eso, hemos de dar posibilidades de crecer personal y profesionalmente a nuestros equipos.

El desarrollo personal y profesional tiene que partir de la propia persona. Para ello, es importante:

Soñar en grande. El conformismo y la seguridad nos hacen no dar pasos hacia aquello que de verdad nos gustaría hacer. Sin embargo, para crecer es necesario soñar, visualizarnos haciendo algo diferente y poner los medios para lograrlo. Del mismo modo que un deportista de élite se visualiza ganando antes de la competición para así entrenar y esforzarse al máximo para hacer realidad su sueño.

Entender la realidad. La realidad empresarial ha cambiado. El entorno es tan variable que es necesario mantenerse al día en lo relacionado con nuestra empresa, nuestro sector, o incluso el sector en el que nos gustaría trabajar, las necesidades de los clientes, los cambios en los productos y servicios, nuevas materias primas, entorno social y local, etc. Solo si entendemos la realidad nos podremos ir preparando para afrontar los cambios o adaptarnos más rápidamente a ellos.

Conocerse. Cada uno de nosotros posee unas cualidades. En este entorno VUCA en el que nos movemos, cada vez más las empresas seleccionan a sus equipos por cualidades en lugar de por competencias. Las cualidades pueden ser físicas, psicomotrices, psicológicas o de comportamiento y algunas que podemos encuadrar dentro de la inteligencia emocional como la comunicación, resolución de conflictos, liderazgo, confianza en uno mismo, trabajo en equipo…son claves hoy en día.

Marcarse un objetivo. Hecho el análisis del entorno y revisadas las cualidades personales, podemos marcarnos un objetivo profesional. Si bien es cierto que concretarlo puede ser complicado teniendo en cuenta lo que he comentado hasta ahora, nuestro objetivo, al menos, nos ha de dar una idea de qué ha de tener, cumplir o para que sea el trabajo que queremos, y también qué no, porque puede que el puesto ni esté creado aún.

Indagar. ¿Puede mi empresa actual ofrecerme las posibilidades de llegar a ese objetivo que me he marcado? ¿Puedo yo proponerlo? Si no, ¿qué tipo de empresas o sectores poseen las características que me interesan para lograrlo?

Crea tu red de contactos profesionales. Como hablamos Steve Cadigan (exvicepresidente de talento de LinkedIn) y yo, hoy en día los proyectos, las oportunidades de negocio, las propuestas de empleo, las ideas…se generan mediante la red de contactos que poseemos. Conocer a alguien es el principio básico para acceder al camino de tus sueños. Incluso si a ese alguien lo conoces en una entrevista. No es tanto el enchufismo como el hecho de conocer a alguien que se interese por nuestras ideas o con quien crearlas juntos. Si sabes a dónde vas, te será más fácil encontrar y elegir con quién.

Mantener la learnability. No podemos proponer a nadie ideas obsoletas. Hemos de estar preparados para el cambio laboral en el que vivimos. Que ¿quieres ser líder?, pues averigua las cualidades más demandadas por las empresas para sus líderes y capacítate en ellas. Que es indispensable entender el salto a la era digital, pues interésate en cómo funciona y se desarrolla. Ya te compartí los pasos necesarios para desarrollar tu learnability.

Actúa. No te quedes pensando todo esto y no hagas nada. Márcate un plan, programa tus próximos pasos, y como suelo recomendarte, comienza por lo que te resulte más fácil para que lograrlo te sirva de motivación para seguir avanzando. Nadie te va a mirar mal por cambiar de empresa si lo haces en pro de tus objetivos de desarrollo personal y profesional (si es que es necesario).

 Y las empresas también pueden favorecer que las personas crezcan, porque además de ofrecer planes de carrera profesional preestablecidos, pueden:

Escuchar a sus colaboradores. Abrir las puertas y estar alerta para identificar esos sueños y necesidades de desarrollo profesionales de las personas que trabajan en la empresa. Es curioso que muchísimas empresas en los procesos de selección hacen la famosa pregunta ¿dónde te ves dentro de 5años? Y aunque hoy en día es difícil que sea en las mismas empresas, probablemente fuese más fácil que así sea si lo tenemos en cuenta. Si lo apuntamos en su perfil profesional, y más aún si le ayudamos a hacerlo realidad con nosotros.

Adaptarse a las necesidades de los colaboradores. Hoy en día lograr el compromiso de los colaboradores es un reto para muchas empresas, pero sería mucho más fácil conseguirlo si la empresa supiera adaptarse a las necesidades de las personas que en ella trabajan y no solo esperando que sean las personas las que se adapten a las necesidades de la empresa. Ha de ser recíproco.

Capacitar para el futuro. Si tan importante es tener equipos altamente cualificados que nos hagan el mejor trabajo posible, tendremos que darles todas las herramientas para que así sea. Si no, estamos haciéndonos trampas al solitario. Exigir sin dar lleva a frustrar a los colaboradores y un día se cansarán. Pero no vale solo con dar un curso tras otro de atención al cliente, sino que hace falta que esa atención al cliente se sepa adaptar a las nuevas necesidades de los clientes. No es el mismo curso año tras año, es el curso actualizado que prepara a nuestros equipos para el futuro, que nos permite anticiparnos a las necesidades del entorno y que nos mantienen en la vanguardia del sector.

Seguro que conoces más formas de acompañar a las personas de tu empresa en su crecimiento personal y profesional y alinearlo con los intereses de la compañía. Será un placer hacer la lista juntos. ¿Te animas a mandarnos tu idea o lo que ya haces para lograrlo?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

22 octubre, 2018

El pasado fin de semana tuvimos el  placer de asistir a la ponencia de Jorge Bucay en el congreso BeingOneForum realizado en Valencia. Allí Jorge Bucay, explicaba a través de cuentos algunos de los aprendizajes más importantes de su vida que quiero compartir y que he ampliado según mi forma de entenderlo también.

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  1. Definirse es poner límites. Con el cuento tradicional del "Patito feo" Jorge Bucay nos enseña que hemos de aprender a conocernos porque para encontrar nuestro camino, primero hemos de definirnos. Definirse, según él, es poner límites, dejando fuera lo que uno no es y dentro lo que uno es.

Existen muchísimas formas de conocerse. Desde mirarse al espejo, realizar múltiples test de autoconocimiento en diferentes áreas de nuestra vida (intelectual, comportamental, profesional, emocional…), o tomar conciencia de qué hacemos, cómo lo hacemos, qué decimos, cómo lo decimos…de forma que vayamos descubriendo nuestra forma de actuar y cómo afecta a los demás. Y sobre todo, que nos permita darnos cuenta que lo que hacemos es resultado de lo que somos y no al revés para mostrarnos con coherencia y generar mayor confianza en nosotros mismos y hacia los demás.

  1. Cuidado con dar indicaciones. Solemos tener la costumbre de dar consejos, incluso sin que nos los pidan. Sin embargo, hay que tener cuidado porque lo que me ha servido a mí no tiene por qué servirte a ti.

Sería bueno que investiguemos y probemos cómo nos va aquello que nos cuentan. Si, por ejemplo,  aprendemos una técnica nueva para resolver conflictos y nos parece que puede sernos de utilidad, mejor probarla por nosotros mismos antes de recomendarla. Comprueba que te funciona, asegúrate que es una técnica que te queda bien, que va contigo. No confiar sin investigar.

  1. Pedir ayuda y saber darla. No somos autosuficientes. Todos necesitamos del apoyo de los demás, de una caricia, de ánimo para seguir adelante, especialmente cuando las cosas no van tan bien.

Por eso es importante decir a los demás que lo están haciendo bien y estimular para que sigan adelante con lo que tengan entre manos. Y reconocer lo bien que cada uno lo hace. Son formas de dar esa ayuda que todos necesitamos.

  1. El mejor maestro. Dice Jorge Bucay que el mejor maestro es aquel que te dice cómo buscar dentro de ti para que llegues a tus propias verdades y conclusiones.

Tenemos en nosotros mismos muchas de las respuestas que buscamos. Por eso, nos invita a dejar de buscar fuera, dejar de pedir permiso a los demás, de buscar la complacencia y aprobación de los otros. Y buscar dentro de uno mismo.

  1. Momentos vividos con emoción y compromiso. A lo largo de nuestra vida nos encontramos con momentos tibios, en los que no nos hemos visto afectados emocionalmente, por los que pasamos como si nada, de puntillas… Estos momentos no son los auténticos. Los verdaderamente valiosos son aquellos momentos en los que hemos vivido emociones intensas, en los que nos hemos comprometido, donde hemos estado presentes, dándolo todo, en lo bueno y en lo malo.

Por eso, vive la vida, cada minuto, con lo que traiga. Sé consciente del momento, e incluso anótalo, siéntelo, pon todos tus sentidos en ello.

  1. Ni todo ni nada. Las cosas buenas entrañan también algo no tan bueno, y las cosas malas incluyen también algo bueno. No hay nada 100% bueno o malo. No podemos tomar de la vida solo lo que nos convenga. Las personas y la vida vienen con todo, lo que nos gusta y lo que no. Por eso, quedémonos con cuánto juega esa persona o ese hecho en relación a nuestros propósitos.
  2. Los sueños importan. Decía Viktor Frankl en su libro "El hombre en busca de sentido" que los que no sean capaces de dar sentido a su vida, vivirán una vida sin sentido.

Los sueños marcan un sentido. Están relacionados con nuestros propósitos y nos llevan a alinearnos con ellos. Sin sueños no hay fantasía, sin fantasía no hay ilusiones, sin ilusiones no hay proyectos… Así que, sigamos soñando… como terminaba la película PrettyWoman, con Richard Gere y Julia Robert, de la cual podemos extraer otros múltiples aprendizajes.

  1. Recorre el camino con humor. "No importa lo que hagas, vaya bien o no, escribe la comedia de tu vida y no el drama". Es inteligente reírse de uno mismo y reírse con los demás si ellos quieren. Ponle humor a tu vida porque "con amor y con humor, nada puede ir mejor".

Es otra forma de decir que la vida será según te la tomes. Puedes pensar que tu vida ha sido un desastre o que la has disfrutado al máximo. Puedes estar alegre o triste pero siempre con una perspectiva de felicidad por lo que la vida te depara. Y es que no debemos confundir alegría con felicidad. La alegría es una emoción que se da en un momento mientras que la felicidad tiene que ver con la serenidad, con la paz interior, con el pensar que estás en el camino correcto. Y hemos de trabajar para lograr la felicidad.

  1. No hacer sacrificios por amor. Basándose en un cuento de O. Henry, Bucay nos lleva a la reflexión de lo inútil que es hacer sacrificios por amor. El amor no se mide en cuánto soy capaz de sacrificar por ti, sino, cuánto soy capaz de compartir contigo para juntos crecer.

"Lo he hecho por ti" suele llevar a "no te lo he pedido" y a culpabilizar, frustrarse, subir egos, bajar autoestimas, necesidades de reconocimiento, etc. Mejor será "qué podemos hacer juntos" porque compartir alegrías duplica la felicidad y compartir penas divide su intensidad.

  1. Dependencia de la mirada ajena. Nunca hemos podido vernos nuestra propia cara. Sin un espejo o una foto no sabríamos cómo es. Necesitamos de la mirada ajena.

Pero la mirada del otro es prejuiciosa. ¿Vas a dejar que aquellos a los que no les eres simpático decidan por ti, decidan si vas o no a algún sitio o si te pones esto o aquello? No, no dejes que quienes no te quieren decidan por donde va tu vida. Y sin embargo, sí, escucha a los que sí te quieren, nútrete de su mirada, como te compartí en mi artículo sobre ayudar a crecer.

  1. Aceptación. Amor es aceptar al otro tal como es, sin cambiarlo. Y aunque no lo creamos, es más fácil encontrar a alguien que nos permita ser quienes queremos ser, que aceptar a priori que el otro sea quien quiera ser.

Por eso, si nos gusta que nos dejen ser, hemos de partir por dejar ser como el otro quiera ser en cada momento. Y de esa forma, será más fácil encontrar a esos compañeros de vida, de camino que tanto bueno nos aportan.

Por tanto, como dice Jorge Bucay, si quieres encontrar tu destino final, recuerda pasar por estas tres etapas:

1º Reconócete. Descubre quién eres, con tus fortalezas y debilidades, pon límites, busca en ti.

2º Identifica dónde vas. Encuentra tu propósito, tu rumbo, el lugar al que te diriges, sueña.

3º Con quién. Solo al final, cuando ya sabes quién eres y dónde vas, atraerás a las personas adecuadas para ir contigo.

Y ahora que ya conoces estos aprendizajes de vida de Jorge Bucay, investiga, prueba, pon en marcha los que mejor vayan contigo porque, en definitiva, somos eternos aprendices.

"Equivocarse, es parte importante del aprendizaje pues, sin equivocaciones no hay crecimiento" Jorge Bucay

Raquel Bonsfills 

8 octubre, 2018

Hay un refrán que dice: "quien bien te quiere te hará llorar".

Un estudio realizado por una universidad estadounidense ha verificado que cuando una amiga te dice ciertas cosas que especialmente no quieres escuchar es porque te quiere. En el otro lado está el que si alguien se mete contigo a malas es porque no es tu amigo. Pero si es tu amigo, y está diciéndote que no hagas algo, que cuides aquello o que te quedan fatal los jerséis que llevas, lo dice pensando en lo mejor para ti.

Foto Unsplash

Si llevamos esto al ámbito de la empresa o del desarrollo personal y profesional, cuando hay alguien que nos importa, que queremos que dé lo mejor de sí mismo, será importante decir lo que hace bien y también lo que hace mal, ofreciéndole todo nuestro apoyo para superarlo.

Por eso os dejo algunas formas para transmitir estas confrontaciones a la par que dar apoyo para resolverlas:

Utilizar feedback constructivo. Ya te he compartido qué es el feedback constructivo y 5 formas para darlo. Lo que hemos de tener en cuenta es que si nos quedamos solo en la queja o la protesta no conseguiremos arreglar nada. Si no nos gusta un comportamiento de alguien o nos molesta su actitud, o simplemente queremos que modifique una forma de actuar, lo mejor será decirlo. Quizá ni sea consciente de lo que influye en nosotros o en el trabajo su comportamiento.

Apoyar lo genuino y confrontar lo inauténtico. Está claro que ese tic que tiene Juan puede no hacernos gracia pero si se lo quitamos dejaría de ser él. Para poder ayudar a alguien a dar lo mejor de sí mismo tendremos que ayudarle a discernir entre qué es suyo en esencia, es decir, qué es lo que le hace maravilloso como persona y como profesional, y qué están siendo reacciones por miedo, por inseguridad, por despiste…

Además, como dicen en el centro de estudios del coaching: "Un exceso de apoyo resultaría falso y poco auténtico. El exceso de confrontación produce resentimiento. La ausencia de ambos genera frialdad y desconexión. En los tres casos, las relaciones se deterioran. Sin embargo, existe un lugar de equilibrio entre el apoyo y la confrontación, en el que las relaciones crecen y se fortalecen".

Técnica del espejo: Consiste en hacer reflejo, con objetividad y sin juicios. Se basa en la técnica del espejo elaborada por el Dr. Fernando Bianco Colmenares (1975), que tiene sus raíces en la Técnica de "BodyImagery" descrita por Hartman y Fithian y en los principios asertivos descritos por Salter. Podemos aplicarla repitiendo las palabras que nos dice el otro, para que se dé cuenta de cómo lo ha dicho o si realmente quería decir eso. También copiando la expresión corporal del otro para que explique el sentido de ese comportamiento y también cómo puede influir en él y en consecuencia en los demás. Por ejemplo, una persona que suele llegar tarde, se le puede hacer la siguiente pregunta: ¿qué te parecería que teniendo que llegar todos a la misma hora por la mañana, un compañero estuviera llegando cada día entre 15 y 30 minutos después?    

 

Una vez que el otro ya se ha dado cuenta de aquello que nos disgusta o que no va en su favor, tenemos varias cuestiones que podemos hacer:

  • ¿Qué vas a hacer ahora que lo sabes? Ésta es la parte de responsabilidad de uno mismo. Has de decidir si quieres cambiar o no. Si realmente aprecias y pones en valor lo que te han dicho y eres una persona en continuo crecimiento, seguro que haces algo al respecto. Al final, es por tu propio bien.
  • ¿Cómo te puedo ayudar? Ésta es la parte que nos corresponde como líderes o como amigos, padres, tutores, etc. Supone estar ahí para ayudar. Dar apoyo para que ese cambio se efectúe de la mejor manera posible para la persona que lo realiza.
  • ¿Con qué cuentas para lograrlo? Puede que sea contigo o sin ti, pero seguro que ha de plantearse qué puede hacer, si necesita de algo o de alguien para llevar a cabo ese cambio.
  • ¿Cuándo vas a comenzar? ¿Cuándo quieres que el cambio se haya producido? Ponernos plazos nos ayuda a hacer las cosas. Cuando tenemos una fecha de entrega para dentro de mucho tiempo, puede que lo dejemos para el último minuto con el "ya lo haré, tengo tiempo". Mejor incluir en la agenda cuándo haremos cada paso de nuestro plan para lograrlo.
  • ¿Nos vemos dentro de unos días y evaluamos los cambios? ¿Cuándo? Es importante hacerse consciente del cambio e incluso celebrarlo. Es una forma de sentir que progresamos en nuestra vida y un reconocimiento a nuestra capacidad de superarnos.

Y si la persona dice que no quiere cambiar, entonces será necesario que entienda que no hacerlo tendrá consecuencias. Hemos de recordar que tanto si actuamos como si no actuamos ante una situación, ya estamos posicionándonos y que de esa actuación habrá un resultado. Puede que no quieras dejar de llevar ese jersey porque te lo regaló alguien especial. De esa forma la gente de la oficina seguirá pensando lo que ya piensan sobre ello y ahora lo sabes. ¿Lo asumes? Perfecto. También tienes la opción de no llevarlo a la oficina. Ya es un cambio.

Con todo lo que te he compartido, te invito a que seas sincero, que transmitas lo que crees importante para el bien de los demás, y hazlo desde una mirada apreciativa. Al final, cómo lo digas, también importa. Te dejo un vídeo que puede darte luz sobre cómo nos afectan los comentarios de los demás, por muy adultos que seamos.

 

 


Raquel Bonsfills 

24 septiembre, 2018

Los seres humanos estamos en este mundo con una misión, cada uno habrá de descubrir la suya, y aunque algunos fallecen sin haber dado sentido a su existencia, otros como Neil Amstrong pisando la luna, sabían de la importancia de dejar huella en su paso por la historia de la vida.

dejar huella

Hay muchas formas de dejar huella:

Donaciones. Hay muchísimos proyectos interesantes a los que donar nuestro dinero o recursos. Desde investigaciones científicas que nos permitirán en el futuro saber aún más sobre el ser humano, sobre curas a graves enfermedades o sobre inteligencia artificial, hasta donaciones a proyectos de ayuda contra el hambre, la mejora de las condiciones físicas, mentales, emocionales, educativas o del bienestar de las personas y de los animales. Por ejemplo, parques infantiles creados con las donaciones de muchas personas que creyeron en el proyecto, mercados creados gracias a la financiación de los interesados, organizaciones no gubernamentales de diferentes ámbitos…  Hay todo un amplio repertorio de opciones en las que poder aportar nuestro granito de arena. Elige aquel en el que quieras dejar tu huella.

Adopciones. No solo se puede adoptar a niños o animales en situaciones de orfandad, también se pueden mejorar condiciones tanto personales como sociales. En Estados Unidos, se puede adoptar incluso una autopista, porque así se financia, se mantiene y permite que muchas personas puedan desplazarse con mayor comodidad en sus traslados.

Ofrecer nuestro tiempo. El tiempo es el bien más preciado que existe. El tiempo es el que es y cada persona decide cómo emplearlo. Por eso aquello a lo que le dediquemos tiempo ha de ser importante. Lo de pasar el rato es solo estar un rato haciendo algo banal, algo a lo que no le damos mucho valor o no nos gusta demasiado. Parece que acompañar a alguien a hacer algo es pasar el rato, sin embargo, si tenemos que pagar a alguien para que acompañe a nuestros mayores en su día a día, o para que esté pendiente de nuestros niños, nos damos cuenta que es un tiempo valioso. Así que dedica tu tiempo a aquellas cosas en las que queramos estar, aquello en lo que queramos dejar nuestra esencia.

Business Angels, inversores y accionistas. Son todo diferentes formas de apoyar proyectos y empresas que necesitan financiación. En este caso son opciones lucrativas. Nadie dijo que dejar huella tenía que ser gratuito. Hasta ser una gran empresa o ser un gran proyecto hay mucho trabajo y personas que creen en ello. Y esas personas siempre sabrán que fueron ellas las que dejaron esa huella en el mundo. Pueden ser anónimos o conocidos. En este caso la clave está en la confianza en las personas que lo desarrollan y en la viabilidad que tenga su idea. Con locos creativos avanza el mundo. Y si no, que se lo digan a Steve Jobs o a Elon Musk. Te dejo unos consejos para saber cómo invertir mejor tu dinero.

Responsabilidad social. Somos seres sociales y lo que hagamos afecta a los demás. Por eso es importante crear empresas que ayuden en el desarrollo económico, ecológico, sanitario,… es decir, empresas que lleven a una mejora en la supervivencia del ser humano, al "bien estar" de las personas, a la creación de empleo y al crecimiento personal y profesional de todos y todas. Tenemos un planeta en el que convivir en armonía y equilibrio. La huella que dejemos influirá en el futuro de nuestros sucesores.

Huella digital. En este mundo cada vez más tecnológico y más hiperconectado, ofrecemos una imagen que se corresponde con lo que ven de nosotros en las redes sociales, en los informes de las empresas que utilizan las herramientas de Big Data, etc. Las páginas web en las que entramos, fotos que subimos a Instagram, post, artículos, vídeos compartidos, textos escritos,…todo habla de nosotros. Nuestra educación, nuestra imagen, a lo que damos importancia y a lo que no, lo que compramos, lo que decimos que nos gusta, lo que rechazamos. Hoy en día esta huella digital influye incluso a la hora de encontrar un trabajo, dado que las empresas de selección cada vez más utilizan las redes sociales para conocer a sus candidatos. Muchas empresas y profesionales por eso se valen de expertos en social media para asegurarte que no se desvirtúa su huella digital. Así que, ¡echa una mirada a tu huella digital! 

Nuestra actitud. ¿Te ha pasado que ha entrado una persona en la estancia en la que tú te encontrabas con una sonrisa radiante, con confianza, con alegría y te has quedado un rato pensando en ella? Eso es actitud. Podemos decidir cómo tomarnos lo que nos ocurre, hacer un drama de ello o dejarlo pasar, e incluso reírnos de lo ocurrido. Nuestra actitud nos va a acompañar donde vayamos y podremos dejar huella en los demás. Victor Küppers nos lo explica en este vídeo: 

 

Nuestro comportamiento. Al final obras son amores y no buenas razones, que dice el refrán. Lo que hacemos, lo que no hacemos, lo que decimos y no decimos, cómo lo decimos, dónde estamos y a dónde no vamos… Nuestra forma de actuar con los demás, va a marcar la diferencia para dejar huella en ellos. Para bien y para mal. Así que descubre cuál es ese recuerdo que dejas en los demás y si es el que quieres sigue así y si no, cambia y sé quien quieres ser.

Nuestros valores. Si te das cuenta cuando alguien muere hablamos de esa persona diciendo que era una persona honesta, fiel, responsable, respetuosa, amigable… son todo valores. Por eso, es importante reconoces nuestros valores y actual con coherencia respecto a ellos. Igual que en la cultura empresarial una parte importante de la identidad está relacionada con los valores, en las personas también es importante detectar nuestros valores para llevarlos a nuestro día a día. Y que en cada acción que realicemos, nos aseguremos de ponerlos en práctica. Hemos ayudado a muchas personas y empresas a analizar sus valores. La mayor parte de las personas nunca ha tenido la oportunidad de analizar lo suyos y hasta no hacerlo no han descubierto lo importantes que son y lo beneficioso de aplicarlos. Si quieres descubrir los tuyos o los de tu empresa, ya sabes dónde encontrarnos.

Seguro que conoces más formas de dejar huella. Solo recuerda que puedes dejar huella cada día, en cada momento, y que puedes elegir dónde ponerla. ¿Qué vas a hacer a partir de ahora?

Tu también puedes dejar huella en la historia

Raquel Bonsfills 

6 septiembre, 2018

El uso de la modalidad E-learning (formación online)  está creciendo tanto a nivel de estudios como a nivel profesional.  Ya sea por la posibilidad de hacerlo desde cualquier parte, como por el tiempo que cada uno decida dedicarle o porque pueda resultar más económico, se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada para ser más empleable, estar al día, mejorar la capacitación, mantener el interés y la curiosidad en el aprendizaje continuo, etc.

Estudios como el realizado por la OBS Business School, comentan el gran crecimiento de la metodología de formación online, que además traerá nuevas habilidades en la manera de interactuar, haciendo hincapié en las habilidades sociales y emocionales hacia las que la tecnología de la formación se está orientando.

Sin embargo, a muchas personas les cuesta la formación on line. La autogestión, la persistencia y la autonomía son claves para poder llevar a cabo con éxito y finalizar una formación mediante la metodología de enseñanza online.

enseñanza online

Foto de Unsplash

Para tener éxito al realizar una formación online es importante:

Tener claro tu objetivo: Según el informe de BestCollege.com sobre las tendencias en la educación online de 2017, el 72% de los estudiantes realiza esta formación con la intención de obtener un empleo, un 36% lo hacen en busca de cambios en su trabajo y un 32% de las personas trata de mejorar sus credenciales académicas en su trabajo actual. ¿Aprender por aprender?¡Es importante tener un objetivo!

Además, recuerda que para ser un buen objetivo tiene que estar bien definido, y será importante tener una fecha final en la que te planteas haberlo conseguido. Esa fecha te servirá de horizonte y te ayudará a mantenerte firme en tu decisión de realizar formación online.

Elegir el curso adecuado para ti: Para ello hay que comenzar por elegir un curso que te resulte atractivo. Si no te apetece hacerlo es fácil que acabes abandonándolo. Es necesaria una motivación hacia el curso. Además, asegúrate que el curso cumple con las expectativas de certificación que buscas o necesitas, si ese es tu objetivo.

Prepararse: ¿Hace falta un ordenador, un móvil, una aplicación o un programa específico para realizarlo? Asegúrate de que la plataforma de formación es compatible con tu ordenador, móvil o tablet.

Además, averigua cómo funciona. Es a base de vídeos, hay que hacer sesiones conectado a una hora determinada, requiere de trabajos en común con otros alumnos, tiene un test que superar con más de un 80%, hay varios intentos para realizarlo o solo uno, qué contabiliza para obtener la certificación, hay un tutor online, etc.

Y organiza tu tiempo. ¿Cuándo prevés que lo vas a hacer? Programa en tu agenda el tiempo a dedicarle. Si piensas que ya lo irás haciendo, no lo acabarás haciendo. Por eso, decide cuándo será el mejor momento para ponerte con tu curso: ¿el fin de semana, mientras vas en el metro al trabajo, por la tarde al llegar a casa…? Ponerse recordatorios o alarmas puede ser muy útil.

¿Tienes todos los materiales que puedes necesitar? Por ejemplo, si eres de los que te gusta tomar notas, hazte con un cuaderno para tu formación. Si tu curso es de yoga, prepara tu estera de ejercicios, si es un curso de cocina, prepara todos los alimentos y electrodomésticos o útiles de cocina que te vayan a hacer falta.

Ser responsable: Si dices que lo vas a hacer, hazlo. Y si eres de los que prefieren no decir nada a nadie para que si al final no lo terminas no quedes mal, en el fondo ya estás justificando tu falta de responsabilidad para llegar a tu objetivo. Lo importante es mantenerte activo con la formación online. Si eres de los que te ayuda decírselo a los demás para que te sirvan de acicate para realizarlo, compártelo. A veces unos con otros nos apoyamos para hacer más llevadera la tarea. Si prefieres hacerlo sin decírselo a nadie puedes encontrar formas de mantenerte activo poniéndote frases motivadoras en post-its, añadiendo recordatorios en la agenda…sé creativo para que te animes a hacerlo.

Comprometerse: Cuando decidimos hacer un curso online parece que el objetivo está en terminarlo. Sin embargo, aprovecha el aprendizaje que te está ofreciendo porque si no, el título solo no servirá de nada. Aprovecha la ocasión para poner lo aprendido en práctica, probar, pensar cómo puedes incorporarlo a tu trabajo actual…haz que tu esfuerzo de realizar la formación merezca la pena. El compromiso es con el aprendizaje mismo y lo que puede aportarte dicho aprendizaje a ti.

Eso no significa saturarse o agobiarse, ni aprender todo todos los días. Puedes elegir un día a la semana , o varios, o ir aumentándolo según el tiempo que dispongas. Puedes ser flexible, puedes incluso cambiar algunas de tus actividades por un rato de formación o incluso puedes hacer de esta algo social, por ejemplo, uniéndote a algún grupo de estudio que se junta por la noche en la biblioteca.

Ser curioso:  La curiosidad aumenta los resultados de aprendizaje. Pregunta, plantea reflexiones sobre la temática, trata de encontrar soluciones, escucha de verdad qué están diciendo o quieren decir, busca lo que no entiendas, trata de enfocarte desde nuevos puntos de vista y deja atrás otras experiencias que hayas podido tener en el pasado. La formación online de hoy está mucho más avanzada y es más atractiva que la de hace 10 años.

Ser ambicioso. Siempre se puede sacar un mayor partido a un curso. Siempre hay referencias de autores, bibliografía sobre la que indagas, ejercicios que realizar. Contabilicen o no contabilicen para tu certificación, sí contabilizan para tu aprendizaje y capacitación. Aplica lo aprendido, márcate nuevos objetivos de aprendizaje con lo que vas ya adquiriendo.

Divertirse: Lo bueno de una formación online es que no tiene un sentido tan estricto y serio. Puedes estar en pijama o comiendo helado mientras la haces. Puedes tomarte los ejercicios como un juego de investigación. Aprender puede ser divertido y tú puedes hacerlo solo por diversión.

 

Ahora que sabes qué puedes hacer para abordar mejor una formación online, ¿te animas a hacer alguna? Puedes probar con las formaciones que hemos preparado en 2miradas como por ejemplo, sobre cómo desarrollar el talento del equipo.

Con formación online es muy fácil mantenerse como un eterno aprendiz.

Porque...el saber no ocupa lugar

Raquel Bonsfills

20 julio, 2018

Estos días he leído sobre volver al trabajo después de haber estado un tiempo fuera, o sobre qué hacer con el talento sénior, es decir, lo considerado como ser mayor de 40 años.

También he visto artículos sobre la longevidad de las personas y cómo afecta esto a las organizaciones. Las mentes están más frescas y los cuerpos más activos cuando llega la edad de jubilación que hace 20 años y sin embargo, dejan de aportar su saber en las empresas. De hecho, ya hay numerosas start ups preparadas o con el foco en este público objetivo y es un tema de tendencia según el informe de Deloitte sobre Capital Humano 2018.

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Foto Unsplash

Hoy en día en España hay controversia. Por un lado, hablamos de gestión de la diversidad, habilidad que requieren los líderes de hoy en día y del futuro, para integrar equipos de generaciones, sexo, cultura, capacidades diferentes, y a su vez, seguimos con la complejidad de incorporar a personas mayores de 40 años en las empresas porque, sobre todo, no están dispuestos a cobrar lo mismo que una persona joven, o eso creemos.

Personas que han tenido que cambiar su lugar de residencia por el cuidado de los padres mayores, personas que quieren reengancharse después de un tiempo en el extranjero, personas que vuelven de dedicarse al cuidado de los hijos y quieren retomar su carrera profesional, son personas capaces que necesitan una oportunidad.

A pesar de esto, en las empresas se siguen contratando a personas de más de 40 años cuando hablamos de puestos con experiencia o directivos. Luego hay mercado para ellos. Y además, las personas de más de 40 años están menos acostumbradas a cambiar de empresa, con lo que si conseguimos ser la empresa en la que quieren trabajar, seguramente no se vayan.

En muchos casos, el problema está en que hay que enseñar a una persona ya madura nuevas formas de trabajar, y desde luego, una persona que dejó su trabajo hace 6 años, puede que al volver a su mismo puesto, las cosas se hagan completamente diferentes, ya sea por la tecnología aplicada que pueda desconocer o por los requisitos de clientes y proveedores que hacen que ya no se pueda desarrollar el trabajo igual, o incluso, puede que ya su puesto no exista.

Por tanto, para poder reincorporar a nuevas personas mayores de 40 años a las empresas, hemos de saber, al menos:

  • Cuál es su punto de partida. Sus conocimientos, dónde se quedó, qué ya sí sabe hacer, y qué sí está dispuesto a hacer a partir de ahora.
  • Cuál es su capacidad de aprendizaje. Para una persona más mayor o para una joven, hoy este punto es un requisito indispensable. El entorno cambia tan deprisa que como decía el anuncio hace años, te mueves, o caducas.
  • Cuál es su disponibilidad. Hoy hace falta flexibilidad para conciliar, para adaptarse a las necesidades personales y profesionales, para generar un acuerdo beneficioso para la empresa y para la persona. Y así saber cómo y de qué manera se puede contar con ella.

Y la empresa por su parte tendrá que ofrecer, al menos:

  • Un mentor. Un responsable de extraer las fortalezas y detectar el talento de la persona. Un acompañante en el proceso de integración de la persona en la empresa, en su desarrollo y en su éxito profesional.
  • Un entrenamiento. Diseñar un plan de formación en el que la persona pueda ir creciendo para conseguir las habilidades y destrezas necesarias para realizar a la perfección su trabajo diario. Y no le puede enseñar cualquiera dentro de la empresa, le tendrán que enseñar los mejores, aquellos que son modelo a seguir, que conocen el alma de la empresa, la cultura, y no solo el trabajo.
  • Una seguridad. Una vez que la persona es la elegida, se trata de hacer todo lo posible porque encuentre su sitio, donde mostremos que es importante para la empresa, que va a estar en ella siempre que quiera dedicarnos su esfuerzo por dar lo mejor de sí misma, con unas condiciones que sean satisfactorias y recompensen económica y emocionalmente.
  • Una flexibilidad. Porque este es el principio del acuerdo. Padres y madres que tienen que salir corriendo ante situaciones de sus hijos, hijos de padres que enferman porque son mayores o porque necesitan otros cuidados… es decir, hacen falta contratos flexibles, que supongan posibilidades para seguir dentro de la empresa pero en las circunstancias que cada cual pueda abordar.

En las empresas se puede diseñar un programa específico para la reincorporación de personas al mercado laboral. Hay empresas como Amazon, que han propuesto un programa de reenganche de mujeres que decidieron dedicarse a la maternidad y que quieren volver a trabajar. https://www.wherewomenwork.com/Career/359/amazon-women-returners

Se crea un mercado de trabajo paralelo en las empresas con vacantes específicas para el programa de reincorporaciones al trabajo dentro de las empresas, lo que es además un punto a favor de la responsabilidad social corporativa de las empresas y del compromiso con el crecimiento del empleo.

Las personas que entran en estos programas (cuando están bien creados) normalmente se sienten muy agradecidas porque se les ha dado la oportunidad y se esfuerzan más por dar lo mejor de sí mismas, generan un mayor sentido de pertenencia y ponen en juego de nuevo sus capacidades que a los 40 - 50 años están en muy buen estado y aún les queda muchísimo por ofrecer.

¿Quieres generar programas de reincorporación de personas valiosas? Súmate al crecimiento profesional de las personas que lo están deseando y obtén todos los beneficios de contar con ellas.

Raquel Bonsfills

Como dice Álex Rovira en su libro "Creer, crear, lograr", a veces obviamos lo obvio.

Se nos olvida que la felicidad parece emerger de un buen estado de salud, la compañía de nuestros afectos, el contacto con la naturaleza, una buena conversación o el privilegio de trabajar en lo que nos gusta.

Y precisamente al que menos caso hacemos es al cuidado de nuestro cuerpo, del que solemos acordarnos cuando toca hacer la operación bikini o cuando entramos en alguna crisis de edad y queremos seguir viéndonos estupendos, o, sobre todo, cuando nos da algún susto que nos lleva a ir al médico. Yo suelo decir, que, si tú no paras, al final es tu cuerpo el que te para. Este sabio medio por el que transitamos en nuestra vida, nos da continuas señales sobre qué nos puede estar afectando o en qué poner atención para favorecer nuestro bienestar.

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Foto Unsplash 

Además, nuestra estructura física también varía según seamos y sea nuestra forma de entender el mundo. Como explican en el Instituto Hune, "quienes entendieron que la propuesta de estar vivo depende de las acciones que hagamos y la emoción de miedo les llevó a sobrevivir, configuraron una estructura física sólida, fuerte, musculada.Donde se muestra la fuerza y los objetivos cumplidos. Los que entendimos que en el mundo lo importante era sentirse querido y conectar con los demás, configuramos formas suaves en nuestro cuerpo, nos recubrimos de grasa para hacer visible nuestra sensibilidad y decidimos tener expresiones agradables con todo aquel con el que nos encontráramos. Y otros, que decidieron abstraerse en sus pensamientos y que encontraron el fundamento de la vida comprendiéndolo y creando ideas sobre él, crearon un cuerpo largo, de cabeza y nariz prominente con poca musculatura, pues pensar pedía más cerebro que músculo…"

Por tanto, nuestro cuerpo dice mucho de nosotros mismos, y hay incluso una pseudociencia llamada morfopsicología que va analizando y relacionando partes de nuestro rostro con nuestra personalidad, aunque haya mucho mito en ello.

 

La cuestión es la necesidad de cuidar de nuestro cuerpo. Y sobre todo, de tomar conciencia de las señales que nos ofrece. No solo es un dicho popular que hay señales como, por ejemplo, cuando nos duele la garganta o nos quedamos afónicos, tras las que quizá haya algo que tengamos que decir que no hayamos dicho, o que haya falta de confianza para expresar algo como nuestros propios sentimientos. O si sentimos dolor en los hombros, que puede ser por cargas y responsabilidades excesivas. Y así podríamos encontrar los distintos avisos que nos dan pistas sobre lo que nos está ocurriendo y que mejor hacerlas caso a tiempo que no cuando hayamos generado una enfermedad psicosomática, autoinmune o cuando ya haya que tomar medidas más drásticas.

 

Por eso, hoy quiero dejar una serie de pautas, para cuidar nuestro cuerpo:

  • Comer bien. ¿Te ha pasado que tu cuerpo te pedía una ensalada o algo fresquito para cenar tras una comida copiosa? ¿O tras haber tomado dulce, necesitar algo salado? Aprender a escuchar al cuerpo en cuanto a necesidades alimentarias lleva a una buena relación con la comida. Una dieta sana y equilibrada, permitiendo la ingesta de todas las vitaminas, proteínas, hidratos de carbono yminerales necesarios va a favorecer la funcionalidad de nuestro cuerpo.
  • Beber agua.  El agua es esencial para mantener frescas nuestras células. Muchas veces nos dicen que hay que beber mucha agua, pero lo verdaderamente importante es mantenernos adecuadamente hidratados. Si sudamos mucho, tendremos que beber más agua. Os dejounos consejos para ayudarnos a beber agua correctamente.
  • Hacer ejercicio. En el estudio deI-Min Lee, profesor de medicina de la Harvard Medical Schoolsobre los mejores ejercicios para la salud, proponía caminar como el ejercicio más saludable. 30 minutos caminando a buen ritmo o incluso pausadamente puede beneficiar incluso al cerebro. El segundo mejor ejercicio es la natación por movilizar a todos los músculos del cuerpo. Después, el entrenamiento de fuerza pero sin grandes pesos o solo con nuestro propio peso, más bien ejecutado a base de repeticiones, y el Tai chi y los ejercicios de Kegel que contribuyen a una mayor calidad de vida.
  • Cambiar de postura regularmente. Si no vamos a hacer un ejercicio de forma continuada, al menos tener la prudencia de ir cambiando de postura regularmente. Porque si no, llegaremos a tener cuellos que un día harán llegar la cabeza al ordenador cual buitre, dedos que se acostumbran a un único movimiento propio para el uso del whatsapp, espaldas cheposas para trabajar en el portátil, o movimientos rutinarios propios de trabajos más físicos como hacer camas, levantar cajas, cocinar, conducir… Sí, nos movemos, pero siempre igual. Por eso, es importante para que no se anquilosen los músculos y mejorar el riego sanguíneo, que nos movamos frecuentemente, cada hora por lo menos se recomienda un cambio postural, pero nunca más de tres horas seguidas igual. Además, no es bueno para la concentración mental.
  • Tomar conciencia de nuestro cuerpo. Hacer un escaneo por nuestro cuerpo como para detectar si estamos correctamente sentados, si estamos presionando algún músculo o vaso sanguíneo que hará que se nos duerma algún miembro, si estamos contraídos o relajados, si estamos tensionados, estresados o forzados, si apretamos la mandíbula o los puños, si cargamos el peso sobre un pie o sobre los dos, sobre una cadera o sobre las lumbares, si tenemos la boca o los ojos secos, si tenemos la necesidad de cambiar de postura, si tenemos hambre o sed, si escuchamos demasiado ruido o si estamos a gusto. La meditación y el mindfulness han ayudado a esta toma de conciencia a través de visualizaciones y centrarse en el propio cuerpo.
  • Descansar. Los adictos al trabajo, los autoexigentes, los perfeccionistas, los mega-responsables, los emprendedores, los empresarios, y para todas las personas del mundo el descanso es esencial. Primero porque nos permite recuperarnos de la fatiga mental y física, y segundo, porque al dormir el cerebro puede recapitular y ordenar toda la información que a lo largo del día recibió y así poder aprender o darse cuenta de detalles clave, nuestras células se renuevan, crecemos y recargamos energía para afrontar un nuevo día. Por tanto, para evitar la sobrecarga y el desgaste, el mejor remedio es saber parar.
  • Conectar con la naturaleza. ¿Y qué tiene que ver con el cuerpo? Cuando salimos de la rutina, el cuerpo utiliza músculos que no suele mover, el corazón se acelera ante un suave ejercicio que cambia su ritmo habitual, la respiración puede verse alterada por momentos para adaptarse a los retos del camino, y sobre todo, y lo más beneficioso, a respirar aire puro. Una mayor calidad de oxígeno al respirar inunda nuestras células. Y todo ello sin contar con el placer de disfrutar de unas estupendas vistas, escuchar el canto de las aves, o sentir la brisa en la cara.

Cuidando nuestro cuerpo, cuidamos lo más importante que tenemos: a nosotros mismos. Y ahora que tienes estas claves para hacerlo y que seguro tú mismo conoces algunas más, ¿qué vas a comenzar a hacer diferente para estar mejor?

Aprendiendo a cuidarnos en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills