Dentro de las empresas está siendo un hecho la transformación digital. Los procesos se optimizan a través de las nuevas tecnologías, se mejoran las vías de comunicación especialmente entre personas a nivel internacional, uso de herramientas colaborativas para atender proyectos de manera rápida, creativa, inmediata, en línea…etc.

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Photo by Vladimir Kudinov

Sin embargo, cuando una empresa se plantea esta transformación y esta mejora continua de adaptación a las necesidades del entorno, es importante no caer en errores como:

Falta de apoyo de los directivos y líderes de la empresa: Desde las altas estancias hasta los mandos medios y responsables de equipos. Necesitamos que aquellas personas a las que el resto de colaboradores mira y admira sea consistente con el cambio que se quiere promover. Esto genera credibilidad, facilita la adhesión a la causa y se reducen las resistencias.

Desconocer la madurez del proceso de digitalización de la empresa: Es necesario testar al inicio cuál es el punto de partida, los perfiles de los diferentes colaboradores y su posicionamiento frente al cambio digital. IBM en su informe "Digital reinvention: Preparing for a very different tomorrow" indica un modelo de madurez para determinar la evolución del proceso de digitalización de la empresa.

Falta de planificación y administración de la comunicación del cambio: Los rumores, la incertidumbre de lo que supondrá el cambio y la mala o nula información baja la productividad de las personas en las empresas. Una eficaz comunicación es esencial desde el inicio hasta el final del proceso de transformación digital. Al inicio para inspirar la necesidad de cambio, para promoverlo; y al final, para mantener el nuevo sistema. Ha de tratarse como un proceso de venta al cliente (interno) terminando en la fidelización de cada colaborador.

No tener un equipo embajador de la transformación digital: Muchas empresas en este proceso de cambio necesitan nuevos departamentos y estructuras, una forma diferente de gestionar el conocimiento, y también una revisión de la cultura empresarial, entre otros aspectos. Para ello, es importante crear un equipo enfocado y motivado por el futuro, que se implique, que sea inspirador para el resto de las personas y que vaya analizando, mejorando, creando, probando e integrando las propuestas desde antes de su lanzamiento.

Mantenerse ajeno a la emocionalidad de las personas frente a la transformación digital: el cambio lo realizan las personas, bien adquiriendo nuevas herramientas que han de aprender a manejar o atendiendo a nuevos procedimientos o tareas. "¿Desaparecerá mi puesto de trabajo?", "¿Sabré utilizar la nueva tecnología?", "¿Qué tendré que modificar en mi día a día, respecto a lo que ya hago con seguridad y comodidad?" Nos cuesta salir de nuestra zona de confort y a veces no entendemos por qué tenemos que cambiar. Será importante revisar el clima laboral, estar al tanto de posibles conflictos e incluso preverlos, detectar el estrés y la motivación para el cambio.

Falta de creatividad e innovación: Existen tantas posibilidades y soluciones para la transformación digital de la empresa como ideas se les puedan ocurrir a las personas. Siempre habrá un software que consiga hacer lo que nos interesa y si no, se crea. Dejar volar la imaginación es imprescindible para llegar más lejos, para ser diferente, para mejorar y crecer. Y la creatividad es una habilidad cada vez más necesaria en los líderes de hoy en día.

Impedir la participación de los colaboradores: La mejor forma de comprometerse con un cambio es ser parte de él. En la transformación digital es importante averiguar la forma de hacer partícipes a los colaboradores, de que lleguen sus ideas a ser propuestas de valor, de que se sientan representados, escuchados y acompañados en el cambio. Una forma de hacerlo es creando un espacio o canal participativo donde todos los miembros de la empresa puedan expresar sus opiniones e ideas creativas y de mejora referentes a los temas tratados respecto al cambio. Y después, que sean herramientas personalizadas, tanto para el cliente como para cada colaborador. Por ejemplo, desde Recursos Humanos, que haya beneficios adaptados a las necesidades de cada persona.

Ahora que sabemos algunas de las claves para llevar a cabo una transformación digital, ¿qué te falta? ¿Qué puedes hacer mejor? ¿Qué haces ya muy bien? Feliz transformación.

Raquel Bonsfills

Aprendiendo en el camino del crecimiento.