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Dicen que a las chicas se nos conquista cuando nos hacen reír. Y creo que tiene sentido porque cuando reímos y sonreímos, nos relajamos, soltamos, somos más nosotras mismas y puede que en el fondo, como todos queremos ser felices, tener a una persona cerca que logra que vivamos esos momentos de alegría, nos inspira a querer estar junto a ella.

¿Pero solo les pasa a las chicas? Nooo. A todas las personas, en general, nos alegran las personas que se ríen o que sonríen. Y no lo digo solo como para buscar pareja sino, además, en el trabajo o con los amigos.

Por ejemplo, el otro día fui a la pescadería (sí, los trabajadores y autónomos también hacemos esas cosas) y el chico que me atendió tenía una gran destreza con el cuchillo, sabía elegir las mejores piezas para darme, aprovechaba al máximo los ejemplares que despachaba… un buen profesional y sin embargo, cuando le pagué le dije: "¿te puedo pedir una cosa más?", a lo que me contestó muy amablemente que sí, claro. Y le dije: "que sonrías". En ese momento hizo una mueca más que una sonrisa. Fue que se dio cuenta que no lo estaba haciendo. Y cuando me alejaba del puesto, me giré a verle y ahí estaba sonriendo.

Un gran cambio”

 


Tu sonrisa ilumina el mundo

Y es que todos estamos mucho más guapos y guapas cuando sonreímos porque parecemos más saludables, como explica el psicólogo Alex Jones en su estudio, aunque parezcamos algo mayores, según otros estudios. En cualquier caso, se nos ilumina la cara. A veces es eso de "tienes el guapo subido", y por si no te has dado cuenta, lo sueles tener cuando estás contento/a.

A modo de ejemplo, os comparto el trabajo del fotógrafo Jay Wienstein, "les pedí que sonrieran".

 

 

"Y por este motivo, quiero invitarte con este artículo a que sonrías"

La primera pregunta es: ¿Qué te hace sonreír? No, no sigas leyendo, piensa en ello. Seguro que hay algo más, sigue pesando…. Pensando en la respuesta ya sonríes, verdad? ¡Conseguido!

Y para cuando nos cuesta un poco más, algunas ayudas:

Saber que puedes cambiar tu humor y sonreír si te lo propones. Y como ejemplo, te dejo las conclusiones del experimento de Isra García, en el que se propuso sonreír de forma deliberada durante 31 días.

La risa es contagiosa. Así que ponte series de humor donde se oyen las risas como del público o visualiza vídeos, escucha reír a personas. Por ejemplo, utiliza estos vídeos recopilados por cribeo para hacerte reír. ¿Sabías que el humor (científicamente demostrado) es buenísimo para el cerebro y reduce las posibilidades de que te dé un infarto? .

Ayúdate de tu cuerpo. Si fuerzas una sonrisa aunque aún no sientas la emoción que te lleve a sonreír durante un par de minutos, se comienzan a activar las emociones asociadas. Es decir, que si tú sonríes aunque no sea el mejor día, con una sonrisa de esas en las que se achinan los ojos (porque son las verdaderas), te vas a sentir más feliz, como demostraron en varios estudios en 2014.

Ten cerca personas alegres. Hay personas que tienen una alegría que se agradece. No es sobreactuada, sino ajustada al momento, con sus comentarios simpáticos o, a veces, con su sola forma de mirarte o de mirar al mundo. No sé si se puede decir que son optimistas, pero desde luego son un buen bálsamo para sacarnos nuestra sonrisa. Además, rodearse de personas positivas tiene un montón de beneficios para nuestra salud.

Hacer ejercicio. Las famosas endorfinas o la serotonina que liberamos cuando hacemos ejercicio nos llevan a sentirnos mejor, más relajados, con una mejor percepción de nuestra vida y nos proporcionan un mejor estado de ánimo. Así que, aunque no sea más que por estar algo más contento o simplemente más sereno, merece la pena hacer un poco de ejercicio, pero sobre todo será indispensable en momentos de mayor estrés o inquietud por lo que nos rodee.

La música nos provee de píldoras de satisfacción. Cada uno tiene unas preferencias musicales. y sean cuales sean, en el momento que escoges la que te gusta, tu alma se conecta. Elige canciones que te saquen tu sonrisa, como esta "sonrisa" de Ana Torroja.

 

Haz cosas que te gustan. Ya sea en el trabajo o en tu tiempo de ocio. Haz tu lista de aquello que te resulta agradable y proponte hacerlo al menos una vez a la semana. Porque ¿cuándo fue la última vez que leíste un libro, con lo que te gusta leer? ¿Cuándo fuiste al cine? ¿Cuándo quedaste con tus amigos? ¿Cuándo tomaste eso tan rico que te cambia el ánimo?... Pues ahora no tienes excusa. Depende de ti. ¡Ponle fecha!

Seguro que sabes muchas más formas de sacarte tu propia sonrisa. Y ya sabes que son todo beneficios, incluso para que tu trabajo sea más motivador. Por eso también hablamos de la sonrisa laboral.

¿Por qué no probar a sonreír? Tu inteligencia emocional te lo agradecerá. Y tú lo disfrutarás.

Así que ¡sonríe, eres maravillos@!

Raquel Bonsfills

 

¿Cómo te sientes a tu vuelta de vacaciones? ¿Qué haces cuando vuelves de vacaciones?

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Photo by Marvin Meyer on Unsplash

 

Cuando volvemos al trabajo tras un periodo vacacional supone  tener ciertas dificultades. Hay numerosos estudios que indican que más de la mitad de los trabajadores sufrimos consecuencias en esta vuelta a la cotidianidad laboral. Este hecho es conocido como síndrome postvacacional.

Gabriel Schwartz, director de Psicología Laboral, indica que aunque nuestro trabajo nos apasione, esta vuelta puede ser vivida con agobio y malestar.

Es algo muy normal que al volver a las rutinas diarias de trabajo nos genere desánimo, irritación, desmotivación, dificultad para conciliar el sueño, falta de concentración, tensión muscular, e incluso, problemas relacionales con otros compañeros… porque volver de las vacaciones conlleva: madrugones, atascos, cansancio, vuelta al colegio de nuestros hijos, otro tipo de alimentación, estrés…

Todo esto es cierto, pero podemos llevarlo mucho mejor si sigues algunas claves que hoy voy a compartir contigo:

  1. Deja al menos un día entre las vacaciones y tu vuelta al trabajo. Hacer esto te ayudará a mentalizarte para afrontar la nueva situación y a que el cambio sea menos traumático. Además, para facilitarte esta transición, una opción podría ser quedar con familiares y/o amigos y compartir vuestras vacaciones.
  2. Mantén unos horarios regulares y genera tiempos de descanso durante la jornada laboral. Es importante crear rutinas, tanto durante el día, como en las horas de acostarse y levantarse. De esta forma, será más fácil adquirir unos hábitos de sueño saludables porque es necesario contar con tiempos de descanso adecuados, ya que la falta de sueño incrementará los síntomas del síndrome postvacacional. Expertos recomiendan establecer descansos dentro de la oficina, como por ejemplo, realizar un descanso de unos 15 minutos si la jornada es de más de 6 horas. También indican que cada dos horas sería conveniente relajar la vista, estirar un poco la espalda y el cuello y tomar conciencia de la postura, intentando mantener la espalda recta y una postura correcta con el teclado. Nos aconsejan levantarse para dar un paseo, estirar las piernas y beber agua para estar hidratados. Durante las horas de trabajo, busca momentos de pausa para reactivar la respiración, variable esencial en los procesos de control del estrés y la ansiedad.  Estas recomendaciones ayudan a que no se resienta la salud, ni el rendimiento laboral.
  1.  Practica una vida saludable. Lleva una dieta equilibrada y una alimentación ordenada, haz ejercicio físico y mental, vigila tu salud, deja de fumar, duerme al menos 8 horas… Está demostrado que llevar una vida saludable de forma regular contribuye a mantener una buena salud y a prevenir enfermedades, a la vez que ayuda al carácter, la disciplina y a la toma de decisiones en la vida cotidiana.  Una vida saludable contribuye a establecer un bienestar físico y mental, mejorando la autonomía de la persona, la memoria, rapidez de ideas, rebaja la tensión y el estrés, mejora la relajación y promueve sensaciones como el optimismo y la euforia, al tiempo que se mejora la autoestima de las personas.  Si te sientes bien será más fácil que te adaptes a la vuelta al trabajo más rápidamente.
  1. Trabaja tus pensamientos. Pensamientos como “vaya mierda, de nuevo al trabajo”, “quien pudiera volver de vacaciones” … minan nuestro momento e incluso lo negativizan. Seamos realistas: ni las vacaciones son ideales, ni el trabajo es un horror. Las dos situaciones son necesarias y tienen su parte positiva.   Las vacaciones nos ayudan a tomar nuevo aire, a desestresarnos, a cambiar la monotonía… y el trabajo nos da estabilidad, nos proporciona una mejor situación económica… Cuida tu actitud y tus pensamientos.
  2. Organiza y planifica de forma eficaz y eficiente tu agenda. Seguro que tendrás muchos nuevos problemas a resolver, muchos correos a contestar, muchas llamadas a realizar, nuevos proyectos a afrontar, asistir y organizar nuevas reuniones… no te agobies desde el primer momento.  Comienza haciendo una lista con los asuntos y tareas que vas a afrontar y adapta tu agenda de forma progresiva a la vuelta a la rutina, sin que las tareas se te amontonen, prográmalas. Te recuerdo que te puedes comer un elefante, pero sólo a trocitos. No quieras solucionar todo desde el primer minuto, tómate tu tiempo en organizarte para afrontar tu trabajo y tus nuevos quehaceres y tareas.
  3. No esperes a las siguientes vacaciones, emplea tiempo en ti y en lo que te gusta. Tenemos tiempo libre y días festivos, organiza una nueva salida o actividades que te gusten, queda con tus amigos, lee, ve tus series favoritas… Combina tu actividad laboral creando nuevos espacios y momentos que te proporcionen sentirte bien, romper con la monotonía y despejar tu mente.
  4. Redecora tu espacio de trabajo. Incorpora elementos y accesorios que aumenten tu comodidad en el trabajo y creen un entorno de trabajo más agradable. Por ejemplo, incorporando una iluminación más suave, comprando una silla ergonómica o poniendo alguna foto de las vacaciones que te provoque al mirarla alguna sonrisa o que te aporte una sensación de bienestar o te traiga algún pensamiento positivo.
  5.  Busca apoyo en personas de tu confianza y ponte en el lugar de los demás. Expresa a tu familia, amigos e incluso, compañeros cómo te encuentras para que puedan entender tu malhumor o tu tristeza y empatiza con tu entorno, ya que ellos pueden estar pasando por algo muy similar a ti.  Ponernos en el lugar de los demás es clave para mejorar nuestras relaciones laborales y personales y mejora los vínculos de cercanía y confianza.

¿Qué otras cosas haces para afrontar tu vuelta de las vacaciones?

Con el fin de complementar lo que te acabo de comentar te dejo el siguiente  enlace para que pinches sobre el y escuches el video que a continuación te presento:

Vuelta al trabajo tras las vacaciones

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para afrontar mejor tu vuelta al trabajo tras las vacaciones? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

"Si no trabajas no hay rendimiento, si cierras no hay ingresos, si apagas y te vas después toca comenzar de forma más dura…" ¿O no?

Muchas de estas frases las hemos escuchado desde niños y forman parte de nuestras creencias. Y eso nos lleva en muchos casos a ver autónomos que no se permiten ponerse malos, que están bajo un nivel de exigencia muy elevado e incluso estrés por puro agotamiento.

Pero como ser autónomo parece ser sinónimo de superman o superwoman, pensamos que las vacaciones no forman parte de las necesidades de un trabajador por cuenta propia. Y cada vez más autónomos buscan la forma de "no cerrar" por vacaciones. Algunos llevándose el trabajo y, otros no yéndose.

Desconectando en la playa

 

Sin embargo, tener vacaciones es posible e incluso, diría yo, necesario. El año laboral se nos hace largo, se van yendo los demás y muchas veces nos malhumoramos porque el que se queda ha de asumir su trabajo y el de los demás. O si no, el trabajo se queda estancado.

Por eso, os dejo algunas pautas para poder organizaros mejor y plantearos unos días de vacaciones:

Las vacaciones son un tiempo de desconexión útil, de recuperación de energía, de cambio de escenario, salir de la rutina, lo que invita a la creatividad, a encontrar nuevas ideas o soluciones. No te prives de esta oportunidad porque tu salud mental y física te lo agradecerán y todas la buenas ideas, que te plantees sobre tu empresa serán interesantes para ayudarte a hacerla más potente.

No tienes que coger todo un mes, solo elige el momento. Una cosa que hemos aprendido a hacer los autónomos, sobre todo, es a repartirnos las vacaciones. Nos podemos adaptar a los momentos de menor demanda por parte de nuestros clientes, de menor producción por parte de nuestros proveedores… aunque para tu tranquilidad, seguro que en algún momento te has tenido que ir por algún asunto importante o excepcionalmente te has puesto malo. Y ¿qué ha pasado? ¿A qué no se ha ido a pique la empresa? Por unos días no va a pasar nada.

Aprende a delegar. Si cuentas con otras personas, si tienes un pequeño equipo o si colaboras con alguien que te eche una mano, ¡aprovéchalo! Hay personas deseando aprender nuevas funciones, personas que puede estar pendientes de tu trabajo durante un tiempo. Pero para ello has de formarles. Explicarles qué hacer, dedicarles algo de tiempo porque es una inversión en tranquilidad. Si no confías en quien puede darte ese apoyo, trabaja durante todo el año para ganar esa confianza, no lo dejes para el último día.

Utiliza la tecnología para facilitarte el tiempo de ausencia. Desde los famosos mensajes de "fuera de la oficina" hasta CRMs que permiten tener constancia de todo lo sucedido, mails, llamadas de clientes,… y que cualquier persona del equipo que acceda podrá dar una respuesta adecuada al cliente.

Puedes elegir desconectar, reconectar, o mantenerte conectado, pero elijas lo que elijas, acuérdate de disfrutar. No te amargues las vacaciones porque luego pasan y te las habrás perdido. Así que aprovecha el momento. ¡Carpe Diem!

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

 

Raquel Bonsfills

 

¿Eres perfeccionista? ¿Te gustaría dejar de serlo?

Foto: pixabay

Mucha gente piensa que para ser excelente hay que ser perfeccionista y es un claro error, pues la excelencia como impulso resulta una gran fuerza pero si se convierte en una obsesión resulta ser un gran freno.

En mi anterior artículo te hablé de cómo reconocer si eres perfeccionista y de sus consecuencias, hoy quiero compartirte algunas claves para dejar de ser perfeccionista y de esta forma lograr más éxitos:

  1. Pon conciencia y analiza. Todo principio de cambio pasa por darse cuenta de lo que nos ocurre y para reflexionar, en este caso, sobre el perfeccionismo se pueden analizar los beneficios y perjuicios de ser perfeccionista, así como las consecuencias y efectos que tiene en tu vida el hecho de ser perfeccionista.

  1. Analiza, planifica y revisa tus expectativas y las expectativas de la/s personas para las que vas a hacer esa tarea, proyecto… antes de comenzar lo que vas a hacer. Establece prioridades y tiempos para la actividad que vas a llevar a cabo y trata de cumplir y finalizar la tarea en el tiempo que hayas decidido, no dediques más tiempo a tareas pensando que así quedará mejor. Atrévete y da el siguiente paso… "Lo perfecto es enemigo de lo bueno" - Voltaire.

  1. Limita el número de opciones a elegir. Intenta tomar decisiones más rápidas limitando las opciones. De esta manera ganarás más tiempo y tu mente quedará liberada para poderte dedicar a otras cosas.

  1. Elige alguna actividad o área para dejar de ser perfeccionista. Es imposible comernos un elefante de un solo bocado pero sí podemos comérnoslo en trocitos. Este ejemplo es aplicable para lo que estoy tratando, es muy difícil de la noche a la mañana dejar de ser perfeccionista, así que elige alguna actividad, asunto o área en la que empezar a ser más flexible y menos perfeccionista.

  1. Nada es perfecto. Además de ser más felices con nosotros mismos, bajaremos el nivel de exigencia hacia los demás. Reconocer que nada es perfecto y que son necesarios los errores para mejorar. Una forma de lograr esto es tomar contacto con la realidad y apreciar que no tiene porqué salir todo bien desde el inicio y que no pasa nada y, sin embargo, es necesario para la búsqueda de la excelencia y de la mejora continua.

  1. Practica el humor y disfruta más. Un perfeccionista tiende a ver todo blanco o negro. Cuanto mayor capacidad de disfrute tengas, mayor perspectiva aportará a tu vida y esto te ayudará a valorar algo como suficientemente bueno.

Además, el reírte de los fallos, defectos, errores o imperfecciones te llevará a sentirte más libre y disfrutar del momento, así como te ayudará a restar importancia a lo que no lo tiene y a encontrar nuevas soluciones para las siguientes veces.

  1. Practica la relajación. El ser perfeccionista lleva en muchos momentos a sentirnos nerviosos o ansiosos, así que te invito a practicar técnicas de respiración, a practicar la meditación, el yoga, el mindfulness… Desde un estado de serenidad es más sencillo obtener claridad mental y por consiguiente tener más objetividad sobre lo que estés realizando.

  1. Vence tus miedos. Deja de ser tan meticuloso con cada detalle de todas las cosas que realizas por miedo a la crítica, miedo a afrontar el siguiente proyecto o desafío o por terminar algo complejo... Una forma de lograrlo es pensando que si lo terminas ya, lo que aún no has empezado puede resultar más interesante que seguir en el bucle de perfeccionismo en el que estás manteniendo sin terminar tu tarea actual. Además, si crees que falta algo, añádelo y con lo que pueda faltar que no eres consciente asume con responsabilidad la consecuencia que pueda suponer.

  1. Cuida tu comunicación contigo y con los demás. Deja de criticarte por lo que no haces bien y deja de criticar a los demás. Hablarte en positivo te ayudará a vivir el momento y ser más feliz. Dejar de criticar a los demás, supone aceptar que los demás puedan pensar y hacer las cosas de forma diferente a la tuya y esto abrirá más tu mente y te ayudará a poder ser más creativo y a encontrar otras posibles soluciones.

  1. Delega o pide ayuda. Acepta que las personas no hagan las cosas como tú las haces y que eso no es malo. Aprovecha al máximo el potencial, conocimientos y actitudes de las personas que te rodean o de los miembros de tu equipo, de esta manera aumentará tu tiempo libre, aprovecharás los recursos que tienes a tu alcance y harás que los demás se sientan motivados, útiles e importantes aumentando su autoestima.

Si eres una persona perfeccionista sabes lo duro que resulta tener y hacer todo perfecto, así como el efecto paralizante que puede causar.

Con el fin de complementar lo que te acabo de comentar te dejo este vídeo: Cómo dejar de ser perfeccionista y ser excelente

Después de lo que te acabo de compartir ¿qué vas a hacer para dejar de ser perfeccionista? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Hace años una carrera profesional consistía en entrar en una empresa de jovencito y a partir de ahí ir ascendiendo puestos por el organigrama de la empresa. Hoy en día ésta es solo una de las opciones y cada vez menos frecuente, sobre todo, porque nadie pasa toda su vida en la misma empresa. El diseño de las carreras profesionales está cambiando y de eso os quiero hablar. Ya no hay un único camino para desarrollarse profesionalmente.

Lo primero de todo es descubrir tu pasión. Pasamos suficiente tiempo en el trabajo como para que nos guste mínimamente lo que hacemos, o al menos que no nos desagrade. Sobre esto ya Milagros os ha escrito varias veces en sus artículos: "Vivir con pasión" o "la pasión, un don que se puede lograr y mantener".

Ir caminando.  Muchas veces pensamos que no podemos ir avanzando si no tenemos claro exactamente el destino final e incluso cada paso a seguir. Sin embargo, yo he aprendido que lo importante es ir acotando posibilidades. Puede que no sea 100% lo que deseas porque no lo tengas claro pero se puede aproximar, así que prueba por ahí. Lo esencial es que sepas discriminar lo que no te gusta y dentro de lo que podría ser ir avanzando. Por ejemplo, si te gusta mucho dibujar, desde tatuador hasta ilustrador, pasando pos diseñador gráfico, pintor o graffitero… mira si tienes opciones. Y todas dentro del abanico de tus posibilidades, de tus fortalezas, de la oferta de empleos que haya en el mercado relacionadas con ellas. Solo si pruebas sabrás si es o no es lo que esperabas.

Trabajos circunstanciales. Siempre me acuerdo de una persona que conocí que decía que no hay caminos malos, solo trabajos circunstanciales. Un trabajo circunstancial es aquel que necesitas para cubrir tus necesidades básicas pero tú sabes que no es el que quieres estar desarrollando toda tu vida y que ha de permitirte seguir dando pasos hacia esos que sí deseas.

Creciendo dentro de la empresa. Una vez que entras en una empresa tienes varias opciones:

    • Desarrollo profesional vertical. Esta forma de crecer dentro de la empresa es la que conocemos tradicionalmente, la más habitual. Es la manera de ir promocionando hacia puestos de una categoría profesional superior, de más responsabilidad y de forma ascendente en el organigrama de la empresa. Por ejemplo, pasar de ser auxiliar administrativo a administrativo, a responsable de administración,…

    • Desarrollo profesional horizontal. Esta forma de crecer dentro de la empresa consiste en pasar por diferentes puestos pero dentro de una misma altura dentro del organigrama. Normalmente es un cambio de departamento que no supone un cambio de categoría. Por ejemplo, pasar de ser el director comercial a ser el director de exportación.

    • Desarrollo profesional oblicuo. Esta forma de crecer dentro de la empresa consiste en pasar a otras áreas que no van directamente relacionadas con el puesto actual pero que surgen como posibilidad debido a habilidades y capacidades de la persona para abordarlas. Por ejemplo, un técnico de producto pasa a ser el responsable de I+D de la empresa.

    • Desarrollo aleatorio. Hoy en día se trabaja mucho por proyectos, se abordan propuestas que pueden no ser lo más habitual en la empresa pero que surgen como oportunidad. A veces para plantear nuevos productos y servicios, a veces a modo de desarrollo de la gig economy, a veces como vía de empoderamiento de colaboradores o simplemente que puedan hacer otras funciones no propias de su puesto habitual. Por ejemplo, en la Fundación Bill y Melinda Gates, los trabajadores de la empresa son también los que atienden a los visitantes de la fundación y les explican lo que se hace en ella. 

Cambio de tercio. A veces nos damos cuenta que tenemos un hobby que se nos da especialmente bien. ¿Por qué no hacer de él nuestro trabajo habitual? O simplemente después de muchos años haciendo un tipo de trabajo descubrimos que nos apetece empezar por otra línea. ¿Y por qué no? Lo único que has de saber es que comenzarás como cualquier otra persona sin experiencia en ese ámbito. Es como empezar a aprender a andar por un nuevo territorio.

Todo lo que hagas, todo aquello en lo que trabajes o a lo que dediques tu tiempo como profesional va a ir marcando tu experiencia. Esa experiencia creará tu camino profesional, te dará conocimientos y habilidades y te permitirá ir conociendo de primera mano si eso que haces es lo que te gustaría seguir haciendo o si crees que hay otra cosa esperándote donde tú puedas aportar todo el valor que posees.

Las empresas pueden ofrecerte oportunidades para moverte por ellas, y a veces es en otra empresa donde lo encontrarás. Busca tu sitio para ser el mejor profesional, el sitio donde poder ir aprendiendo y aportando lo mejor de ti, donde puedas sentirte realizado y sobre todo, no te olvides de disfrutar del camino.

Aprendiendo en el camino del crecimiento. 

Raquel Bonsfills

¿Te cuesta delegar?  ¿Te cuesta mucho tomar decisiones? ¿Crees que haces las cosas mejor que los demás?

Foto de pixabay

Hoy quiero hablarte de "la importancia de dejar de ser perfeccionista" y lo hago porque me estoy encontrando muchas personas a mi alrededor tanto alumnos, como compañeros y familiares que se empeñan en ser perfectos y esto, les está robando, entre otras cosas, muchas oportunidades de lograr nuevos éxitos.

El perfeccionismo, según la RAE, es la tendencia a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirse a considerarlo acabado. Algunos sinónimos serían: concienzudo, detallista, exigente, cuidadoso, prolijo, exacto, minucioso…

¿Eres una persona perfeccionista? Emol nos recuerda que en diciembre de 2013 The Huffington Post publicó un artículo en el que indicaba 14 signos característicos de las personas perfeccionistas que a continuación paso a explicaros:

  1. Siempre estás dispuesto a agradar. Desde que somos pequeños nuestros mayores, nos premian y castigan en función de nuestros éxitos o logros, por lo que se incentiva el querer gustar y agradar.
  2. Sientes que nunca es suficiente. Un perfeccionista siempre siente que algo les falta y que no consiguen lo que desean, ya que la perfección no existe.
  3. Tienes un alma culpable. Un perfeccionista no se deja ver, no muestra cómo es en realidad, ya que no muestra su fragilidad, ni su vulnerabilidad.
  4. Te cuesta abrirte hacia los demás. Al buscar la aceptación, evitan tocar con los demás sus inseguridades, miedos o debilidades.
  5. Te gusta dilatar. Un perfeccionista teme equivocarse y fracasar, luego dilatan la toma de decisiones y posponen tareas.
  6. Ser del "montón" te pone nervioso. Los perfeccionistas quieren ser los mejores y sobresalir entre los demás.
  7. Criticas a los otros. Una manera de defenderse un perfeccionista es juzgando o etiquetando a los demás, su exigencia les lleva a no aceptar en los demás lo que no aceptan de sí mismos.
  8. Apuntas siempre a lo grande. Un perfeccionista no se arriesga si no piensa que juega a caballo ganador, si no piensa que el proyecto será exitoso.
  9. Lloras sobre la leche derramada, aunque sabes que no debes hacerlo. Los perfeccionistas no admiten los errores y cuando cometen alguno lo toman como un gran fracaso por muy pequeño que sea.
  10. Disfrutas con los errores de los otros. Al no aceptar sus errores cuando otros los cometen se sienten mejor, otro de sus lemas es “mal de muchos consuelo de todos”.
  11. Tomas todo a modo personalUn perfeccionista en lugar de ver el problema cada vez que pasa algo piensan que son el problema.
  12. Sientes nostalgia de tu época escolar. En la época colegial conocíamos fácilmente quien iba bien o mal en los estudios por las notas y esto les hacía sentir seguros a los perfeccionistas.
  13. Te pones a la defensiva cuando te critican. Un perfeccionista se esfuerza mucho por cuidar su imagen y tienden a defenderse ante la más mínima crítica.
  14. Sabes que buscar la perfección te hace daño, pero crees que es el precio que debes pagar por el éxito. Desde su niñez les dicen que “lo que cuesta es lo que vale”. Este es uno de los lemas de un perfeccionista.

El perfeccionismo aunque para muchos puede resultar una conducta positiva puede en realidad provocar serios daños colaterales. Te indico algunos daños que padecen los perfeccionistas:

Pueden presentar problemas físicos. La Universidad de Brock, en Ontario tras un estudio elaborado sobre la relación entre perfeccionismo y salud física de 492 personas, de entre 24 y 35 años de edad, concluyeron que las personas perfeccionistas son más propensas a sentirse mal, y a quejarse de falta de sueño, dolor y fatigas que aquellas que no lo son. E incluso, presentar problemas digestivos, intestinales, cefaleas tensionales, jaquecas, dermatitis, etc.

Un perfeccionista presenta una baja autoestima y una falta de confianza y seguridad, como he indicado rechazan cualquier error, fracaso e imperfección, nunca están conformes con lo que consiguen.

Además de que son personas que temen mucho un fracaso y necesitan siempre ser perfectos y como todo esto es imposible de lograrse en cada momento, pueden sentir mucha frustración e incluso, llegar a estados depresivos.

Los perfeccionistas quieren todo bajo control y son obsesivos. Las personas demasiado perfeccionistas podrían llegar a tener el temido trastorno obsesivo-compulsivo.

También las personas perfeccionistas son pesimistas al marcarse objetivos poco realistas y muy altos, su exigencia les obliga a esforzarse tanto por sus metas que les impide disfrutar de cada momento.

En el artículo paradoja del perfeccionismo puedes ver más síntomas físicos y emocionales.

Thomas Curran nos recuerda que nuestra peligrosa obsesión por el perfeccionismo está empeorando.

Después de lo que acabo de compartir ¿qué vas a hacer para dejar de ser perfeccionista? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso, yo te responderé a cualquier duda o pregunta que quieras realizarme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

La belleza está en el ojo de quien mira, lo que significa que cada persona va a apreciar la belleza desde su propia perspectiva. Lo que es bonito para alguien no tiene por qué serlo para otro. Y de ahí que podamos apreciar diferentes versiones de lo mismo.

Además, están los gustos. Y para gustos los colores. Cada persona tendrá una idea de cómo le gustan las cosas, cómo decorar su hogar, con qué modelo de coche se identifica más, qué estilo de vestir va con uno mismo o cómo le gusta tener el espacio de trabajo para sentirse más inspirado.

Por otra parte, la mayor parte de las personas podemos apreciar ciertos aspectos que nos provocan ese gusto por lo que vemos, admiración, o simplemente nos generan una sensación de armonía o bienestar. Por ejemplo, podemos estar de acuerdo en la belleza de las 7 maravillas del mundo o que la belleza está en el interior.

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¿Qué supone la belleza?

La belleza es una cualidad que complace a los sentidos. También se identifica con lo bueno y lo excelente según la R.A.E.

En coaching hablamos de la triada: verdad, belleza y bondad como los valores supremos del Ser. Aquí la belleza hace referencia al saber estar en diferentes ámbitos, a las inteligencias múltiples, a la elegancia con la que cada uno impregna en su comportamiento, a la forma en la que cada uno se autoadministra y se regula para favorecer la convivencia. Es una forma de dignificar y elevar los estándares.

Llevada al día a día, la belleza supone si lo puedes hacer mejor, si lo puedes hacer más bonito, si lo puedes simplificar, si lo puedes clarificar… ¿por qué no hacerlo?

Se puede poner belleza en lo que hacemos. ¿Cómo? Te dejo algunas ideas:

Pintar. Siempre me ha fascinado el arte urbano. Los trampantojos de paredes que están vacías y que pintadas nos sorprenden. Las cajas de la luz que nos encontramos por las calles también pueden estar decoradas. Un cierre de un comercio que lejos de ser una simple persiana metálica cobra vida y es sugerente. Y no solo por la calle. También dentro de las tiendas y dentro de las oficinas el color de las paredes puede resultar más propicio a la alegría o a la serenidad, con frases escritas podemos inspirarnos o podemos dejarnos llevar por la creatividad.

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Lugares de trabajo en los que apetece estar. Espacios con luz natural, con orden, con una mejor oxigenación, lugares agradables en los que la mente puede centrarse, con una buena acústica, con áreas diferentes para desconectar y activar nuestro cerebro… Por ejemplo, el edificio de Amazon en Seattle, es un lugar en el que se han llevado la naturaleza a la oficina, en el que puedes tener una reunión en una sala similar al de la casa del árbol.

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Rematar los productos o servicios que ofreces para que resulten más atractivos. En el trabajo diario también podemos hacer que la belleza se aprecie, sobre todo cuidando los detalles. Un buen diseño de una presentación hará que llegue mejor la información que contenga, el trabajo bien rematado dará una sensación de mayor calidad, un emplatado adecuado hará más apetitoso el menú… y no solo eso, generará una mejor imagen de marca de la empresa.

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Escribir correctamente. Aunque hoy en día el uso de herramientas como el Whatsapp ha provocado una disminución en la "necesidad" de escribir sin faltas de ortografía, la buena escritura hace bello lo leído. Como dice la escritora Yolanda Saenz de Tejada "necesito la belleza como forma de vida, igual que la poesía (es lo mismo, ¿no?)". Escribe textos atractivos, que inviten a soñar, que despierten sensaciones, que inspiren, que sean claros, fáciles de leer y entendibles por todos.

Ser puntual. Es la belleza de estar ahí cuando la otra persona llegue, poder recibirle, acogerle, recogerle, estar. El cliente al que esperamos se sentirá importante. Y recuerda que tu belleza se mantendrá mejor en la mente del otro si no tiene que esperarte. “Procuro ser siempre puntual, pues he observado que los defectos de una persona se reflejan muy vivamente en la memoria de quién la espera”. Nicolas Boileau-Despréaux.

Comportarse con educación. Dicen en protocolo que las buenas formas ayudan a que una persona se vea más bella. Una manera de moverse grácil, respetando el espacio interpersonal, ser cortés, saber conversar, ser respetuoso, saber guardar la compostura según el momento, pedir las cosas por favor, dar las gracias, decir lo siento… todo hace que se vea mejor nuestra belleza personal. La buena educación gusta.

Sonreír. Una de las formas de expresión que más embellece a cualquier persona es su sonrisa. Una sonrisa sincera. Aunque no tengamos los dientes perfectos, seguro que la alegría que transmitimos, lo que se ilumina la cara, el brillo en la mirada, la actitud que mostramos cuando sonreímos harán que seamos percibidos mucho más bellos. La sonrisa nos hace cercanos y seguro que preferimos estar con personas alegres a nuestro alrededor que con personas que están en continua queja.  

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Sorprender Una sorpresa es algo agradable e inesperado que se acoge con agradecimiento. La generosidad para dar sin esperar nada a cambio con acciones que simplemente nos salen del corazón, hace bellas a las personas que la proporcionan. Tener ese detalle que es importante para la otra persona, para el cliente o para nuestros compañeros, amigos, pareja nos hace más bellos a sus ojos. Cuidar los detalles hace que se maximice la calidad de nuestras actuaciones y en la atención al cliente es una herramienta que marca la diferencia.

Hacer las cosas bien cuesta menos que hacerlas mal, y si además de hacerlas bien, las ponemos bonitas, serán mucho más apreciadas. Así que te invito a poner un poco de belleza en tu mundo. Al fin y al cabo, la belleza está en todo lo que tienes a tu alrededor, solo tienes que poner atención.

 

Raquel Bonsfills

 

¿Amas tu vida? ¿Qué haces para Amar la vida?

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Ya he escrito varios artículos sobre distintas formas de ser más feliz, por ejemplo, viviendo con pasión la vida, la pasión un don que se puede lograr y mantener o mi socia ha escrito un artículo sobre claves de la felicidad: fluir y disfrutar

Hoy quiero hablarte de la importancia de Amar la vida, de Amar tu vida para poder ser feliz, independientemente de los malos momentos que te sucedan.

Como ya te dije en mi anterior artículo:  6 pasos para superar los malos momentos de la vida el amor a la vida es uno de los sentimientos más importantes del ser humano. El psicólogo humanista Erich Fromm nos recuerda que: la tragedia es que la mayoría de nosotros morimos antes de haber empezado a vivir y también, nos indica que: solo hay una esperanza para contener la violencia y es recuperar la sensibilidad por todo lo que se vive.

Cuando valoramos nuestra vida, somos capaces de valorar la vida de nuestros semejantes, de la naturaleza y la vida de los seres vivos con los que compartimos evolución.  

Te propongo nueve claves para Amar la vida y ser más feliz: 

  1. Acéptate tal y como eres. Y para poder aceptarte, todo empieza por conocerte a ti mismo: virtudes, defectos, límites y miedos, por dejar de fingir algo que no eres, por dejar y no alimentar a tu ego, por ser tú mismo y no vivir la vida de los demás tratando de impresionarles…
  2. Haz siempre que puedas todo lo que te gusta. Deja de malgastar tu vida haciendo lo que no quieres o no te gusta hacer, desde tareas cotidianas, hasta realizar un trabajo que desprecias. Elige lo que quieres y lucha por lograrlo, sé dueño de tu vida.
  3. Vive la vida saboreándola y no corriendo. Uno de los grandes males de nuestro siglo es el estrés, el correr por todo y con todo. Te propongo levantar el acelerador de tu vida, viviendo el aquí y el ahora y disfrutando de todos los maravillosos detalles y momentos que tiene nuestra vida con deleite y dedicación: desde una deliciosa ducha, hasta comer un postre, pasando por una grata conversación con un amigo…

Practicando la lentitud, aumentarás tu presencia y de esta forma, disfrutarás más de cada momento y serás más feliz en tu día a día. 

  1. Acepta los malos y buenos momentos de la vida. Fluye con la vida y saca aprendizaje de todo lo que te ocurra, en lugar de maldecir o revolverte con todo lo que te pasa. Algunos malos momentos son inevitables, lo que sí puedes manejar es la gestión y la actitud con la que los enfrentas.

Además, una manera de poder valorar lo bueno, es pasando por lo mal. Un ejemplo, para conocer la felicidad es conveniente conocer también la tristeza.

  1. Deja de preocuparte y ocúpate. Deja de preocuparte por cualquier cosa y ocúpate de lo que te importa. En el momento en que dejas de preocuparte por lo que va a pasar empiezas a disfrutar de lo que está pasando.

El 40% de las preocupaciones nunca ocurren, son un producto de la mente. El 30% son costos heredados del pasado que no se pueden cambiar. El 12% son falsos problemas. El 10% conciernen a la salud, que empeora al preocuparte. Sólo el 8% de las preocupaciones son legítimas.

La preocupación (pre, significa antes) es previa a la ocupación y el problema principal que angustia a la mente. El que está preocupado produce lo que lo preocupa. La preocupación continua y excesiva dificulta el encontrar soluciones.

  1. Elige entornos que te den paz y te hagan sentir bien. Elige a personas y lugares que te proporcionen bienestar.

Rodéate de personas con las que crezcas, con energía positiva, gente optimista y proactiva, personas de buen corazón. Gente como ésta a tu lado te ayudarán a ser más feliz en tu vida.

Elige lugares tranquilos, espacios abiertos, lugares con oxígeno y poca polución, huye siempre que puedas de las aglomeraciones, del uso del móvil, de ver la televisión…

  1. Trabaja en tu desarrollo personal y profesional. Trabaja tu Liderazgo personal, aprovecho para recordarte mi libro: “Tú puedes ser líder de tu vida y de tu organización” donde podrás encontrar técnicas para poder trabajar las principales habilidades que te llevarán a desarrollar tu Liderazgo como: la comunicación, la gestión de emociones, lograr pasión en lo que hagas, afrontar los miedos, motivación, tener y generar confianza, saber preguntar, uso del silencio, la escucha, la empatía…

Cuanto más te desarrolles mejor te sentirás con la vida, mayor dueño serás de ella y más feliz vivirás.

  1. Disfruta del camino y no solo del logro. Es importante disfrutar de todas las fases del proceso hasta lograr el objetivo porque cuando se llega a una meta el regocijo de conseguirlo es más efímero, quizás la intensidad es mayor pero su duración en la mayoría de los casos suele ser menor.

Es necesario, si quieres ser feliz, aprovechar y disfrutar durante el camino porque en las cosas pequeñas del día a día es donde encontraremos la diversión y el gozo y esto nos llevará a que nuestra vida sea feliz.

  1. Da las gracias a la vida. Agradece a Dios, Universo, a tu pareja… lo bueno que pasa en tu vida. Si aprecias lo bueno que hay en tu vida te proporcionará la energía necesaria para atraer más cosas positivas en tu vida. Además, vas a adquirir una mayor consciencia de que en tu vida hay muchas cosas buenas.

Os dejo un interesante artículo de Cintia que habla de cómo hacer el amor con la vida para ser feliz.

Como resumen, creo que sería muy importante el que cada uno aprendamos a ejercitar el amor que todos llevamos dentro, a liberarnos de las trabas que nos impiden ser felices y a convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

¿Qué nos mantiene felices y saludables a lo largo de la vida? Si piensas que es la fama y el dinero, no estás solo, pero según el psiquiatra Robert Waldinger, te equivocas. Como director de un estudio de 75 años sobre el desarrollo adulto, Waldinger tiene un acceso sin precedentes a datos sobre la verdadera felicidad y la satisfacción personal. En esta charla, comparte tres lecciones aprendidas del estudio, así como algo de sabiduría práctica ancestral sobre cómo construir una vida larga y plena: Lecciones del estudio más largo sobre la felicidad

 

Después de lo que acabo de compartir ¿qué vas a hacer para Amar más tu vida? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Aún recuerdo en la universidad cuando hicimos noche para inscribirnos y poder elegir las asignaturas con los profesores que queríamos y no quedarnos sin plaza. En especial, queríamos coger la clase de fiscal con un profesor en concreto con el que no solo decían que se aprobaba, sino que en realidad era un hombre que hacía comprensible la asignatura que explicaba con amabilidad.

Recientemente se habla de líderes facilitadores, que acompañan a las personas, y aún más, de los líderes amables y bondadosos que nos comparte Isabel Carrasco en el blog de Hablemos de liderazgo.

Como he dicho ya en numerosas ocasiones: "ya no queremos que nos dirijan igual". Queremos líderes que sepan poner en valor a sus equipos, que los ayuden a crecer para hacer crecer las empresas, que tengan un buen equilibrio emocional, que sean equitativos en sus recompensas y que sepan comunicarse con sus equipos, escuchándolos para saber motivarles mejor... Y podría continuar la lista, sin embargo, me quiero centrar en las implicaciones que tiene la gestión del líder, su desempeño a la hora de motivar y generar una mayor satisfacción de los colaboradores, en especial a la hora de atraer talento.

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Según los resultados de Merco Empresas y Líderes España 2019 compartidos por compromiso RSE, el directivo con mayor reputación de España es Juan Roig (1º) de Mercadona; seguido de Pablo Isla (2º) de Inditex; Ana Patricia Botín (3º) de Santander; Amancio Ortega (4º)  de Inditex; José MaríaÁlverez-Pallete (5º) de Telefónica… y resulta que las empresas con mayor reputación según este índice son: Inditex (1º), seguida de Mercadona (2º), Repsol (3º), Santander (4º) yTelefónica (5º). ¿Casualidad? No.

Un buen líder puede favorecer que la empresa resulte un buen lugar en el que trabajar. Y conseguir eso, lleva a que la empresa resulte atractiva para otras personas con talento. Queremos ir a 

las empresas donde creemos que se "vive" mejor, donde se nos trata mejor, donde a la gente le gusta estar, y no solo eso, donde le gusta quedarse.

Y ¿qué podemos hacer como líderes para lograrlo? Os dejo algunas claves:

Todos tenemos redes sociales.

Cuando nos reunimos con amigos o familiares y nos preguntan por nuestro trabajo ¿qué decimos? ¿Les contamos que nuestra empresa es estupenda porque hace tal o cual cosa o nos quejamos de lo que no nos gusta de ella? Como líderes podemos ayudar a poner el foco en lo que sí hace la empresa por sus colaboradores o lo que hacen los líderes por y para sus equipos. 

Los equipos de marketing han de fidelizar al cliente interno. ¿Cuántos seguidores tiene la empresa? ¿Cuántos son colaboradores? ¡Deberían ser todos! En algunas empresas se están haciendo campañas para que los colaboradores entren en las redes sociales, les den "me gusta" a las acciones que realiza la empresa o compartan momentos de su día a día en el trabajo. Los líderes directos son esenciales para ayudar a que eso suceda. Pueden ser ejemplo, haciendo una foto a sus equipos dándolo todo en su trabajo y así haciendo un reconocimiento a su equipo. Si como líder haces ver que en tu equipo son unos cracks, el beneficio es para el equipo, para la imagen del líder y para la empresa, porque será más fácil atraer talento.

No vale ser bueno, hay que parecerlo.

Si hay buenas acciones, hay que comunicarlo. Que se sepa. A veces las personas creen que muchas empresas tienen una fachada donde ponen lo bonito que hacen, pero luego internamente es un espejismo. Hemos de hacer consciente a los colaboradores las políticas que se ejecutan diariamente por su bienestar. Que sepan las oportunidades con las que cuentan y descubran lo que tienen a modo de salario emocional.

Las políticas y normas de la empresa han de ser coherentes. Igual que los incentivos, la toma de decisiones o la capacidad de dar autonomía y empoderar a los equipos.

Líderes preparados.

Si un 75% de las personas se van de su puesto por el jefe directo, ¿por qué no capacitamos mejor a los mandos, responsables, directivos en habilidades de liderazgo con el foco en las personas? Perder talento hoy es regalar talento a la competencia.

Hay aplicaciones ya como Glassdoor donde se puede votar a los líderes y a las empresas. De la misma forma que das tu opinión a restaurantes, hoteles o a modo de reseñas de google, puedes calificar a tus líderes. Seguro que una mala calificación de los mismos hará que las personas no quieran ir a trabajar con ellos o a esas empresas.

Empezar por una buena selección de los miembros del equipo.

El proceso de selección es la base del equipo que tendremos después. Y recordar que el proceso no termina hasta que no acogemos a la persona en el equipo, hasta que le incorporamos a la empresa, le introducimos en las formas de trabajar, las reglas del juego, centramos expectativas, dotamos de los recursos y herramientas necesarias para comenzar a trabajar…todo influye en lo que vamos a hacer sentir a nuestro nuevo colaborador de forma que mantengamos su motivación e ilusión por trabajar con nosotros. El líder tendrá la capacidad de tomar medidas para no desilusionar al nuevo colaborador tras la contratación.

Prestar el tiempo necesario a cada miembro.

Como responsable forma parte de tus funciones. No es menos importante que la reunión de dirección porque es ese equipo que tienes el que va a cumplir los objetivos y lograr el éxito.

Conocer al equipo para saber qué le pasa, cómo motivarle o incluso como no desmotivarle.

Cuidar la gestión emocional propia y saber detectar y canalizar la emocionalidad de los miembros del equipo así como del equipo en su conjunto. Hoy en día el equilibrio emocional es una de las cualidades que más se piden en las empresas a los líderes de equipos. El líder ha de empezar por sí mismo para poder acompañar mejor a sus equipos. Las emociones se contagian ya ha de saber crear el ambiente propicio para que las personas puedan dar lo mejor de sí mismas. Desde el miedo nuestras capacidades se merman y no creo que a ningún jefe eso le compense.

Saber tener visión, ser guía, que el equipo sienta que el líder sabe a dónde va y sepa dar sentido a su trabajo. El colaborador no es solo un hacedor, es una parte indispensable del resultado obtenido.

El líder es humano y humilde. Se equivoca y sabe reconocer sus errores. Aprender y crecer, superando obstáculos, siendo modelo para los demás.

Somos seres sociales, las relaciones entre los miembros del equipo serán claves para nuestra satisfacción en el trabajo. Si vamos a una empresa donde nos sentimos a gusto querremos ir más veces. Si nos tratan bien, con educación, con respeto, donde nos animan a aprender y crecer, donde se construye como norma en lugar de destruir, donde se permite ser y se valora cómo eres, querremos seguir yendo. Nos gusta estar donde nos sentimos apreciados.

El líder puede favorecer todo esto y mucho más para que el día a día sea mejor. Si añade un poco de ilusión, pasión por su trabajo y dedicación a las personas, es muy fácil que todos quieran estar a su lado. Si se corre la voz será muy probable que acabe alguien haciendo lo posible por trabajar en esa empresa y con él.

Sigamos haciendo de las empresas lugares agradables en los que trabajar. Estén o no en la lista de los Best place to work.

Raquel Bonsfills

¿Te revuelves constantemente con los acontecimientos que ocurren en tu vida? ¿Qué haces para superar los malos momentos de la vida?

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Ya he escrito varios artículos sobre distintas formas de superar situaciones difíciles como, por ejemplo, Como superar los miedos o mi socia ha escrito un artículo sobre Hacer una montaña de un grano de arena (5 causas y 5 acciones para superarlo)

Hoy quiero hablarte de cómo superar los duros momentos y poder seguir fluyendo con la vida y ser lo más feliz que puedas.

El amor a la vida es uno de los sentimientos más importantes del ser humano; sin embargo, a menudo nos decimos o escuchamos frases como: “esta vida es una mierda”, “mi vida no vale nada”, “¡vaya vida!, todo me pasa a mí”… nos pasamos la vida lamentándonos, en lugar de viviéndola y amando lo que vivimos. El resultado de no Amar la vida es: sentir frustración, tener un sentimiento más o menos constante de desconsuelo o desesperación, rendirnos o sentirnos vencidos por todo lo que nos pasa…

Es cierto que podemos vivir situaciones y experiencias muy duras, donde nos podemos desmoronar o la desesperación o la tristeza pueden hacer mella. Es importante no caer en el abandono y tratar de aprender de lo que nos esté pasando, para que nuestra vida siga teniendo sentido y podamos fluir con ella.

Te propongo seis pasos para superar estos malos momentos y situaciones que muchas veces acontecen en nuestra vida: 

  1. Para y reconócete. Respira, toma conciencia de lo que te esté sucediendo y reconoce tu/s emoción/es . ¿Cómo me siento? ¿Qué emoción siento?
  2. Analiza la situación. Sé consciente realmente de lo que ha ocurrido o te sucede, no te dejes llevar solo de las emociones y pensamientos automáticos fruto de las emociones. ¿Qué ha sucedido? ¿Qué me ha pasado?
  3. Objetiviza la situación. Intenta no caer en el victimismo y vigila lo que te dices fruto de lo que está pasándote. Piensa que todo pasa, que solo es un mal momento, que no hay mal que 100 años dure. ¿Qué pienso de lo que me está sucediendo? ¿Cómo lo estoy viviendo? ¿Tiene tanta importancia como se lo estoy dando? ¿Cuál es el grado de intensidad e importancia que doy realmente a lo que me pasa?
  4. Haz algo si puedes y si no puedes hacer nada porque no está en tus manos, acepta la situación. Además, de lo que puedas hacer para mejorar la situación y sentirte mejor, pide ayuda a amigos y a profesionales y te recomiendo hacer algo más, eleva tus pensamientos y pide fuerzas a la vida o a Dios, si eres creyente. Ya decía Jesús de Nazaret: “pide y se os dará”. Pide: consciencia para entender, protección para lo que pueda ocurrir y consuelo para sobrellevarlo de la mejor manera posible ¿Qué puedo hacer para sentirme mejor?
  5. Acepta lo que te ha pasado. Si caemos en la ofuscación o el desespero o actitudes similares, agravamos nuestra situación y atraemos energías discordantes, que potenciarán nuestro desánimo y debilidades. Todo lo que nos ocurre tiene un por qué y un para qué. Agradece a la vida lo que estés viviendo e intenta aprender el mensaje de lo vivido, si es que puede volver a pasarte, para que no te vuelva a pasar. ¿Cuál es el mensaje de lo que me ha pasado? ¿Qué he aprendido de la situación vivida?
  6. Vuelve a ser tú mismo fortalecido. Después de lo que te ha pasado seguro que estarás cansado y algo débil y con ciertas emociones aún encontradas. Cuídate, mímate, vuelve a encontrarte y a ser tan fuerte como es habitual en ti. Seguramente que si has sabido aprender de la experiencia, saldrás fortalecido. ¿Qué puedo darme ahora que todo ha pasado?

Te dejo un artículo que nos habla de 7 pensamientos para superar los malos momentos

  • La felicidad no es algo constante y tampoco se supone que tenga que serlo.
  • Los fallos y los errores son situaciones transitorias que nos enseñan lecciones necesarias y permanentes.
  • Siempre estás progresando aunque no puedas percibirlo aquí y ahora.
  • Lo que sientes cuando estás estresado no es una medida exacta de la realidad.
  • No puedes cambiar aquello a lo que evitas enfrentarte.
  • Tu pasado no define tu futuro.
  • No conseguir lo que quieres puede ser el mejor de los regalos.

Como resumen añadiría que es normal que nos pasen días complicados o malas situaciones o acontecimientos no deseados, todo forma parte de la vida, de nuestro crecimiento y de nuestro aprendizaje y aunque no nos gusten es importante vivirlos y sobre todo, saberlos enfrentar.

 “Sé protagonista de tu vida y no víctima de las circunstancias”

Con el fin de complementar lo que te acabo de compartir te dejo un vídeo que nos habla de el poder de creer que se puede mejorar 

 

Después de lo que acabo de compartir ¿qué vas a hacer para superar los reveses que te da la vida? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

Milagros García